25

Es difícil encontrar un solo día sin noticias sobre ningún escándalo relacionado con corrupción en España. Por supuesto, va por zonas y por barrios, pero el caso es que no hay partido político, o zona del país que parezca estar limpia de polvo y paja.

Por supuesto, debemos partir que una persona que mete mano en la caja o hace favores o simplemente “pasa” de la ley para beneficiar a otros o a si misma, cuando debería cumplirla, simplemente nos está robando a todos, con el problema añadido de que realmente poco queda de donde robar.  Por supuesto, el que una persona robe, (entiéndase coloquialmente la frase), es un problema con la persona. Pero el caso es que cuando el número de personas que roban, el problema pasa a ser un problema de la sociedad.

Es decir. Todos y cada uno de las personas que meten mano en la caja son lo que en la calle se llama “chorizos”; el hecho de que existan numerosos “chorizos”, lo que indica es que la sociedad está fallando.

De hecho por la red circula una receta de cocina que es la siguiente:

POLLO AL AYUNTAMIENTO

Ingredientes:

Un pollo

Un despacho

Varios chorizos


Preparación


1. Se coge el pollo y póngasele una corbata.

2. Colóquesele en el mejor despacho de un ayuntamiento.

3. Rodéesele de unos chorizos frescos.

4. Déjesele a su antojo durante un tiempo.

5. Y el solito se va haciendo rico, rico, rico...

Es difícil distinguir si esta receta es un chiste, una crítica o la simple exposición de una realidad que nos apabulla a todos; pero desde luego no creo necesario explicar el chiste a todos los ciudadanos españoles.

Ahora podemos entender esto como una película de “buenos y malos”, y entender que existen personas buenas, (alguna habrá), y villanos. Pero la triste realidad es que el tema de la corrupción no es más que la punta del iceberg de una situación que, por lo menos en mi opinión, es bastante más grave incluso que los casos que tenemos en los periódicos, que lo queramos o no, por lo menos han sido denunciados.

En esta historia, (como de costumbre), nos hemos olvidado de los matices, las construcciones de los personajes y desde luego la ambientación histórica para explicar que las prisiones y los juzgados sean un lugar idóneo para encontrar profesionales de la política.  Los casos de corrupción son muy llamativos pero no debemos olvidar el caos y la absoluta indiferencia por las leyes que nos encontramos en España.

Estamos en un país donde se pasa y mucho de unos cuantos artículos de la constitución, donde se pasa y mucho de todas las normas, y donde hasta es normal el saltarse el cumplimiento de las normas, amparándonos en supuestos beneficios a la sociedad o incluso en el mejor de los casos en un supuesto sentido común.

¿Debe pagar más quien más ingresos tiene?.  Eso es lo que está escrito en la constitución, pero sin embargo, luego “pasamos”, para traer a Ronaldo, o para que los inversores no se vayan, o simplemente por que somos guapos.

¿Qué se debe luchar contra la especulación con la vivienda?. Pues también aparece por la constitución, pero por alguna que otra razón, al final resulta que aquí parece que han entendido “contra” en lugar de “por”. ¿Qué es una forma de crear empleo rápidamente y además de arreglar las cuentas públicas y algunas privadas?. Pues hombre, no lo voy a negar, pero va contra lo que hemos aprobado y lo que está en nuestras normas básicas.

¿Qué se engaña a la gente por televisión en programas en los que una empresa obtiene un beneficio derivado de que multitud de personas llaman a teléfonos de tarificación especial, en el que afirman a los oyentes que regalan muchísimos euros a cambio de contestar una pregunta tonta, que según ellos no sabe nadie?. Pues se soluciona con aquello de que realmente pican los incautos, y que no es tan grave porque a cada una de las personas le soplan poquitos euros. ¡y no se hace nada!.

Miremos para donde miremos, la situación degenera de tal forma que al final lo que tenemos es una crisis de valores que se traduce en algo que se ha venido a denominar con una frase tan bonita como “laisser faire”, que no deja de ser un tecnicismo para explicar que “dejamos hacer”. ¿Para que meternos en líos por tonterías?.

El caso es que en la receta que he puesto antes, se dejaba al pollo que se iba cocinando el solito, lo que nos sugiere, tirando de símil, que existe un fuego lento en la sociedad, imprescindible para esta receta. Y es un fuego lento que no vemos, porque ya hemos asumido que una cierta temperatura es normal.

Existe una sensación de impunidad tal que realmente las cosas se van cocinando a fuego lento. Se empieza cargando una comida a este fondo que los ciudadanos ponemos para organizarnos y que técnicamente se llama tesoro público. No pasa nada, aunque desde luego extraña que los funcionarios, trabajadores y pensionistas tengan que pagarse sus comidas.

Como no pasa nada, resulta que comienzas a pasar los cafés y el resto de las comidas. ¡es normal!. Lo hace todo el mundo. ¿Cómo va a estar mal?.

Un día alguno pagará con la VISA las copas en el club, y se montará si alguien se entera, pero si el cargo viene a nombre de “Servicios de hostelería y determinados servicios accesorios S.L.”, simplemente no pasará nada.

Esto se juntará con que los parlamentarios que resulta que comienzan cobrando  dietas por ir a su puesto de trabajo, justificándolo como absolutamente normal ya que se tienen que mudar de ciudad y entonces es normal que se paguen los gastos de mudarse a Madrid o a Santiago de Compostela. Nadie piensa que a los funcionarios desplazados a Coruña o Canarias nadie se le ocurre hacer este razonamiento, al igual que a las personas que van a otra empresa, a quienes se les recomienda: “apañese”.

En pocos días, pues las dietas se cobrarán automáticamente e incluso al final se cobrarán aunque los desplazamientos no existan sacando un sobresueldo, como ha ocurrido en Galicia, donde hemos inaugurado el año, con un escándalo de cobro masivo de dietas por un gran número de diputados, que aún por encima no se desplazaban.

Empezamos con regalos, con sobrecitos… y acabamos unos años más tarde en una situación como la de ahora, en la que todo de repente huele por todos lados.

Lo importante es que sólo hay una forma de frenar esta corrupción y no es otra que el respeto obsesivo a las reglas; en el momento en que se empieza a ceder, lo natural es que poco a poco se llegue a grandes tramas.

La única forma de luchar contra este proceso es agarrarse a las leyes, a las normas. Está claro que siempre pueden ser mejorables, y está claro que siempre tendremos motivos, (algunos egoístas y otras altruistas), para saltar las normas, pero debemos exigir que se cumplan siempre, y luchar por cambiarlas.

Sé que puede ser una tontería, saltarse la ley de datos, que cuatro futbolistas paguen más impuestos que los demás, que los engaños de personas o entidades sean considerados “estrategias agresivas de marketing”, y que los reguladores hagan un poco la manga ancha, puede ser considerado “ser proactivo, ágil o eficaz”. Sin embargo es relajar las normas en un proceso a fuego lento.

Si esta relajación, la unimos a que el estado se ha olvidado que está al servicio de los ciudadanos y ha pasado a ser una fuente de negocios y tenemos ministerios completos dedicados a esto, el panorama se completa.

La relajación más el dinero en los despachos es el caldo de cultivo ideal, y de esta forma contratos públicos, urbanismo y los planes E, las primas eólicas, los fondos estructurales, los cursos públicos, subvenciones de todo tipo,… son una fuente increíble de pequeñas corruptelas sobre las que flotan después los grandes temas de los periódicos.

Me gustaría que cada vez que hay que tomar una decisión, los honrados pensasen que la “tontería” de aceptar un café o dar una confianza, o una pequeña información que no perjudica a nadie, no es otra cosa que el primer paso a una gran trama. No pensemos en los chorizos como personas que han nacido como chorizos. Pensemos en un proceso en el que la honradez, la seriedad y ciertos valores no desaparecen de pronto, sino que se van perdiendo poco a poco. Y pensemos que una persona honrada no es la que se define como tal, sino que es la que en las pequeñas decisiones que toma día a día, (esas aburridas que no caben en ningún análisis), son las que marcan la diferencia.

Y creanme, decir que no, es algo duro, sobre todo ante pequeñas tonterías. Todo el mundo te tachará de exagerado, "más papista que el papa", y calificativos similares. Pero ¿saben que?. Al cabo de un tiempo en el que tengas que discutir pequeñas tonterías un día te das cuenta que se acaban las pequeñas discusiones. Al final en estos procesos, creemos que nadie nos conoce pero al final todo el mundo sabe absolutamente todo. Al final compensa poner reglas claras, inflexibles y que quizás sean vistas como extremas. ¿El premio?. Pues a medida que todo se desmorona, la sensación de confianza, de honestidad y el orgullo; ese orgullo del que dice "Soy pobre pero honrado", o mejor incluso; el orgullo de aquel que dicen: "es pobre pero honrado".

Cada persona tiene que decidir y cada persona tendrá que asumir el coste de la decisión y tendrá los resultados. ¿Rentabilidad?. Pues hasta hace un par de años, estaba claro... ¡Ser chorizo!. Pero el caso es que alguna gente prefiere tomar la decisión pensando en que la vida es algo a largo plazo. ¡Quizás sea un poco revolucionario pensar que es mejor pasarlo mal al principio y luego fijar unas reglas que te hagan sentirte bien!.

Por cierto, ¿El sistema?. El sistema es una muy mala excusa porque el sistema somos nosotros y es lo que hacemos...Así de simple.

  1. en respuesta a Ramon13
    -
    #25
    22/04/10 00:59

    Desde luego lo de lehman era una burrada increible.

    y las contabilidades creativas estan en bastantes casos a la orden del día.

    Y eso en Estados Unidos, porque aquí en España no se mira absolutamente nada.

    Allí por lo menos hay que engañar. Aquí ni eso.

  2. en respuesta a Ramon13
    -
    #24
    22/04/10 00:58

    Esto está clarisimo.,

    lo malo es que esto va de beneficios inmensos de unos cuantos, y perdidas que se suponian menores para la inmensa mayoria....

    es una bola de nieve que nos ha traido hasta aquí.

    el problema es que el año pasado se dió un patadon para adelante y ahora volvemos a estar en el mismo lio... ¿ahora que?

  3. en respuesta a Ramon13
    -
    #23
    21/04/10 22:45

    El colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008 se ha considerado la mecha de la crisis financiera y la causa de la propagación del pánico y de la paralización del mercado de crédito. Ahora, un informe de 2.200 páginas señala que, antes del colapso —la mayor suspensión de pagos de la historia de EEUU—, los ejecutivos del banco de inversiones se habían empeñado más de lo imaginable en ocultar los riesgos en que habían incurrido. Un nuevo término que describe cómo Lehman convirtió títulos y otros activos en dinero forma parte del vocabulario financiero: “Repo 105” o “ventas con pacto de recompra”. Aunque el endeudamiento colosal de Lehman, además de otros errores, haya sido muy bien documentado, un estudio de 30 millones de dólares, del que es autor Anton Valukas y que fue encargado por el Tribunal Federal de Quiebras de EEUU, presenta diversas sorpresas y nuevas reflexiones, según explican profesores de Wharton.

    Una de las revelaciones más perturbadoras del informe, de acuerdo con Richard J. Herring, profesor de Finanzas de Wharton, se refiere a los contables de Lehman en Ernst & Young. “Su función principal consistía en ayudar a la empresa a falsear su verdadera situación ante el público”, dice Herring, destacando que las reformas después de la caída de Enron, en 2001, no consiguieron, al parecer, convertir a los contables en los perros guardianes que deberían ser. Fue, con seguridad, una treta [...] cuyo objetivo era burlar las normas en un intento de quitar del balance patrimonial cosas que deberían estar ahí”, observa Brian J. Bushee, profesor de Contabilidad de Wharton al referirse a las transacciones de recompra (Repo 105) de Lehman. “En general, en situaciones de ese tipo, intento vislumbrar algún hilo de esperanza para la empresa que justifique ese procedimiento [...] Sin embargo, el objetivo era, evidentemente, restar activos del balance patrimonial”.

    El recurso utilizado por las instituciones externas para eliminar riesgos de los libros de la empresa es común y puede ser perfectamente legal. Y según señala Jeremy J. Siegel, profesor de Finanzas de Wharton, “maquillar” las cuentas para que parezcan mejores de lo que realmente son en un informe trimestral o anual es una práctica extendida que también puede ser perfectamente legal. Muchas veces, por ejemplo, las empresas se apresuran a despedir empleados o a librarse de unidades o inversiones con un mal rendimiento, para que no alteren el próximo informe financiero. “Eso sucede desde hace 50 años”, dice Siegel. Bushee destaca, sin embargo, que las maniobras de Lehman han sido más extremas que otras desde el colapso de Enron.

    Franklin Allen, profesor de Finanzas de Wharton, dice que otras empresas que participaron en las transacciones de recompra de Lehman debían saber que el objetivo era falsear datos. “Para mí, la recompra en el caso de Lehman es simplemente notable, es decir, es increíble que Ernst & Young haya aprobado la maniobra. Todo eso no fue más que un truco para engañar a las personas”. Según Siegel, el informe confirma evidencias anteriores de que el principal problema del banco fue el exceso de préstamos contratados, práctica conocida como superapalancamiento. Para Siegel, eso muestra que es preciso endurecer las restricciones a la contratación de préstamos.

    Distorsionando un método financiero tradicional

    En su informe, Valukas, presidente de la firma de abogados Jenner & Block, dice que Lehman desconsideró “de forma sistemática” los controles de riesgo de los que disponía, aunque las dificultades en los mercados inmobiliarios y de crédito hayan colocado a la empresa en una situación de peligro cada vez mayor. El informe critica a Ernst & Young por haber dejado de alertar al consejo de administración, aunque un vicepresidente de Lehman advirtiera sobre la existencia de irregularidades contables. La empresa de auditoría negó haber procedido de forma incorrecta atribuyendo los problemas de Lehman a las condiciones del mercado.

    Buena parte de los problemas del banco tenían que ver con volúmenes enormes de títulos vinculados a las hipotecas subprime y a otras deudas arriesgadas. A medida que el mercado de esos títulos iba deteriorándose en 2009, Lehman comenzó a sufrir pérdidas enormes seguidas de una fuerte caída del valor de sus acciones. Las empresas de calificación de riesgo revisaron a la baja muchos de sus activos, y empresas como JPMorgan Chase y Citigroup exigieron un volumen mayor de garantías sobre los préstamos, lo que dificultó la contratación de préstamos por el banco, que se declaró en bancarrota el 15 de septiembre de 2008.

    Antes, Lehman había trabajado duro para que su situación financiera pareciera mejor de lo que era, señala el informe de Valukas. Un paso decisivo para eso fue la retirada de 50.000 millones de dólares en activos de sus libros para ocultar el grado elevado de contratación de préstamos, o apalancamiento, de la empresa. La maniobra de recompra (Repo 105) usada para ese fin fue una distorsión del método tradicional de financiación conocido como pacto de recompra. Lehman usó por primera vez el Repo 105 en 2001 y se volvió adicto a él en los meses que precedieron a la quiebra de la empresa.

    Los repos, o recompras, son usados para convertir títulos y otros activos en el efectivo necesario para las varias actividades de una empresa como, por ejemplo, negociaciones diversas. “Hay varios tipos diferentes, pero la idea básica consiste en vender el título a alguien, que paga con dinero en efectivo, y acuerda su recompra al día siguiente por un precio fijo”, dice Allen.

    En una transacción normal de recompra, una empresa como Lehman vende activos a otras mediante el compromiso de recomprarlos por un precio ligeramente más alto después de un breve periodo, a veces el día siguiente. Básicamente, se trata de un préstamo de corto plazo que usa el activo como garantía de la transacción. Como el plazo es muy corto, el riesgo de que el ítem dado en garantía se desvalorice es muy pequeño. El acreedor —la empresa que compra el activo— exige, por lo tanto, intereses muy bajos. Con varias operaciones de ese tipo, la empresa puede contratar préstamos más baratos que si lo hiciera por medio de un préstamo de largo plazo, que sometería el acreedor a un riesgo mayor.

    Según las reglas contables tradicionales, las transacciones comunes de recompra son consideradas préstamos, quedándose los activos registrados en los libros de la empresa, dice Bushee. Pero Lehman descubrió un modo de hacer el negocio de tal modo que fuera registrado como venta, retirando el activo de los libros generalmente antes del fin del periodo de presentación del informe financiero trimestral, según explica Valukas en su informe. El sistema hizo que los niveles de endeudamiento de la empresa parecieran, temporalmente, más bajos de lo que realmente eran. Cerca de 39.000 millones de dólares fueron sacados del balance patrimonial a finales del cuarto trimestre de 2007; 49.000 millones a finales del primer trimestre de 2008 y 50.000 millones a finales del trimestre siguiente, de acuerdo con el informe.

    Bushee dice que los Repo 105 tienen sus raíces en la FAS 140, aprobada por el Financial Accounting Standards Board (FASB) en 2000. Esa regla modificó normas anteriores que permiten a las empresas “titularizar” [transformar en títulos] deudas como las de las hipotecas ligándolas a paquetes que son vendidos a inversores como si fueran acciones. “Básicamente, esa regla creó la industria de la titularización”, dice él.

    La FAS 140 permitía que los títulos de esos paquetes fueran retirados del balance patrimonial de la empresa emisora, protegiendo a los inversores que los habían comprado si el emisor tuviera problemas más adelante. Los acreedores del emisor, por ejemplo, no pueden pedir esos títulos en caso de que el emisor entre en suspensión de pagos, dice él.

    Como los acuerdos de recompra eran, en realidad, préstamos, y no ventas, se quedaban fuera del alcance de la norma, dice Bushee. Por lo tanto, la regla contenía una cláusula por la cual los activos en cuestión permanecerían en los libros de la empresa mientras ésta acordaba recomprarlos a un precio entre un 98% y un 102% de lo que había recibido por ellas. Si el precio de la recompra se quedara fuera de ese estrecho margen, la transacción sería considerada una venta, y no un préstamo. Así, la existencia de los activos no aparecía en el balance patrimonial hasta su recompra.

    Eso dio una oportunidad a Lehman. Al acordar recomprar los activos por un 105% de su precio de venta, la empresa podría registrarlos como venta y quitarlos de los libros. Pero se trataba de una decisión equivocada, ya que Lehman también había hecho un contrato para entrega futura, lo que le daba el derecho de recomprar los activos, dice Bushee. Ese contrato aparecería en los libros de Lehman, sin embargo a un valor próximo a cero. “Es algo muy parecido a lo que Enron hizo en sus transacciones. El sistema es conocido como round-tripping [negociación simultánea de compra y venta]”. Enron, la colosal empresa de energía de Houston, entró en bancarrota en 2001 en uno de los casos más emblemáticos de fraude financiero.

    El recurso de usar los Repo 105 por parte de Lehman tuvo la clara intención de engañar, concluye el informe de Valukas. Un correo electrónico de un ejecutivo citado en el informe describía el programa como “maquillaje”. La empresa, sin embargo, que tenía operaciones internacionales, consiguió una opinión jurídica de una oficina de abogados británica en la que se decía que se trataba de una técnica legal.

    Reglas contables internacionales

    El FASB cerró, el año pasado, la brecha por la que Lehman está acusado de haber entrado, dice Bushee. Una nueva norma, la FAS 166, sustituye la prueba del 98%- 102% por otra cuyo objetivo es revelar la intención detrás de los acuerdos de recompra. La nueva norma, que entra en vigor a partir de ahora, analiza si la transacción incluye, de hecho, transferencia de riesgo y recompensa. De lo contrario, el acuerdo es considerado préstamo y los activos deben aparecer en el balance patrimonial del prestatario.

    El informe Valukas llevó a algunos especialistas a renovar la atención sobre las reformas en las empresas de contabilidad, un tema que no ha sido prioridad en los debates recientes sobre regulación financiera. Herring dice que mientras las empresas de contabilidad continúen siendo pagadas por las empresas que auditan, continuará el incentivo de maquillar las cuentas del cliente. “Existe, en realidad, un problema estructural en la actitud de los contables”. Él dice que tal vez valga la pena pensar en una solución, propuesta por algunos críticos de la industria, por la cual las empresas estarían obligadas a pagar por la auditoría, mientras la SEC (Comisión de Valores Mobiliarios y de Cambio) designaría quién se iba a encargar del trabajo y del pago por el servicio.

    El informe Valukas muestra también la necesidad de contar con evaluaciones mejor elaboradas de gestión de riesgo por los consejos de administración de las empresas, dice Herring. “Cada vez que se alcanzara el límite de riesgo, debería haber una comisión de gestión de riesgo que, como mínimo, estuviera al corriente de lo que estaba sucediendo”. La habilidad de Lehman de conseguir una opinión legal favorable en Inglaterra, lo que no era posible en EEUU, refuerza la necesidad de un “conjunto coherente” de reglas contables internacionales, añade.

    Siegel dice que el informe confirma también el hecho de que las agencias de calificación de riesgo, como Moody’s y Standard & Poor’s, deben ser responsabilizadas en gran medida por los problemas de Lehman y de otras empresas. Al dar nota AAA a títulos arriesgados vinculados a hipotecas y otros activos, esas agencias hicieron más fácil, para las empresas, satisfacer las exigencias de capital del gobierno, dice él. En realidad, las agencias permitieron el apalancamiento excesivo, que demostró ser desastroso cuando los precios de esos activos se hicieron irrisorios. Las agencias “estaban siendo engañadas, contando como capital seguro inversiones que no eran seguros bajo ninguna circunstancia”.

    Algunos críticos de la industria financiera dicen que las grandes empresas como Lehman debían ser divididas para acabar con esa historia de empresas “demasiado grandes para caer”. Pero Siegel cree que las exigencias más rigurosas de capital son una solución mejor, porque limitar el tamaño de las empresas americanas perjudicaría su capacidad de competir con megaempresas extranjeras. Aunque el informe esclarezca de qué forma actuaba Lehman entre bastidores mientras la crisis hervía, no puso fin al debate en torno a la decisión del gobierno, es decir, si actuó bien o no dejando que el banco cayera. Diversos especialistas creen que la bancarrota es el desenlace acertado para empresas que incurren en riesgos de forma exagerada. En ese caso, sin embargo, muchos creen que Lehman era demasiado grande, haciendo que su colapso creara turbulencias en los mercados que acentuaron la crisis mucho más que si el gobierno hubiera ayudado a Lehman, tal y como hizo con otras empresas.

    Allen dijo que los órganos reguladores tomaron la decisión correcta al dejar caer a Lehman, teniendo en cuenta lo que sabían en aquella época. Sin embargo, mirando atrás, no está seguro de si aquella fue la mejor decisión. “No creo que nadie haya previsto el enorme desgaste que eso provocaría en el sistema financiero, llevando a la economía mundial a una tremenda recesión”.

    Allen, Siegel y Herring dicen que los órganos reguladores necesitan un sistema mejor que permita el desmantelamiento organizado de grandes empresas financieras llenas de problemas, tal y como hace el Federal Deposit Insurance Corp. en el caso de los bancos comunes. El proyecto de ley de reforma financiera presentado en el Senado por el senador demócrata Christopher J. Dodd prevé eso. “Creo que el proyecto de Dodd tiene el mecanismo ideal para que una empresa pueda entrar en suspensión de pagos sin causar el tipo de turbulencia al que asistimos”, dijo Allen. “Por lo tanto, la próxima vez, así lo espero, la situación se gestionará mejor. Pero no sé si alguien tendrá el coraje de hacer lo que hay que hacer”.

    http://www.wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&id=1873&language=spanish
    Publicado el: 21/04/2010

  4. #22
    20/04/10 18:51

    Las reforma financieras hubiesen prevenido parte de o todo el fraude que ahora parece haber prosperado en la última década. Y la respuesta es sí." P.Krugman

    Cita: -una oficina independiente de protección del consumidor podría haber ayudado a limitar los préstamos depredadores.
    -Requeriai que las entidades crediticias conserven un 5% del valor de los préstamos que realizan, habría limitado la práctica de conceder préstamos incobrables y venderlos rápidamente a inversores incautos.

    Deja en estudio, las reformas de los derivados -exigiendo que los instrumentos financieros, como las permutas de riesgo de crédito, se vendan abierta y transparentemente, como los bonos y las acciones ordinarias- seguramente habrían evitado que la aseguradora AIG perdiera el control y necesitara un rescate financiero.
    También indica que "se debería bloquear la creación de "obligaciones de deuda garantizadas sintéticas", unos cócteles de permutas de riesgo de crédito que permiten a los inversores asumir grandes riesgos con activos que no son suyos de hecho.
    Hay que reparar la parte del sistema que no funciona bien..porque la ley deja lagunas en las cuales se aprovechan "unos cuantos"....

    http://www.elpais.com/articulo/economia/Saqueadores/mocasines/elpepieco/20100420elpepieco_2/Tes
    Saqueadores con mocasines

  5. #21
    18/04/10 16:02

    Ya dije en un comentario anterior que el problema reside en la desiria de la gente. Los políticos son como son, por que la gente les permite sus desmanes. Por acción o por omisión!

    Hay un refrán que dice: Donde fueres has lo que vieres! Lo pillais?

    Saludos

Cookies en rankia.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Configuración de cookies”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra política de cookies.

Aceptar