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Blog Las reglas de la economía han cambiado
Un debate abierto sobre la economía actual

Acuerdos de Londres de 1953; entre los tratados de Versalles y Moscú y III

Hoy acabo la exposición sobre la evolución de la deuda germana originada en el Tratado de Versalles;  Me gustaría exponer una breve recopilación de lo expuesto hasta este momento desde el primer post.

Tras el tratado de Versalles se acordó una indemnización de 132.000 millones de DM-Oro, de los cuales 32.000 millones se instrumentaban en una serie de bonos “C”  correspondientes a las reparaciones de guerra. Nadie esperó nunca que fuesen pagadas y, en 1921, se pospuso la negociación sobre la forma de pago al futuro. El resto de los bonos fueron sufriendo sucesivas reestructuraciones en el período de entreguerras. Hubo múltiples acusaciones de irresponsabilidad fiscal y de incumplimientos de los contratos firmados en dicha época. Sin embargo, siendo ciertos los incumplimientos e impagos, la realidad es que el problema fue que las condiciones impuestas a Alemania hicieron imposible hacer más. Alemania únicamente logró pagar 23.000 millones en el período de entreguerras.  Las condiciones exigidas a este país no sólo provocaron que el impago fuese imposible; sino que además pasase por una época de hiperinflación, una depresión económica y, en general, una situación insostenible desde el punto de vista social, económico y financiero.

La situación, al igual que las continuas presiones y acusaciones extranjeras, fue aprovechada por Adolf Hitler para llegar al poder, lo que acabaría desencadenando la segunda guerra mundial y la derrota de Alemania. En un primer momento, se continuó la dinámica del fin de la primera guerra mundial. Se estableció una indemnización de 20.000 millones de dólares por parte de las potencias, pero estas condiciones nunca fueron llevadas a un tratado. Se dividió y desmanteló Alemania y comenzaron las penurias y las hambrunas.

Sin embargo, y principalmente por el miedo al comunismo, desde USA se impone un plan para conseguir la recuperación de Alemania, en lugar de buscar de su destrucción. Y así llegamos a una situación en la que se trata de recuperar a Alemania, mejorar la situación de sus ciudadanos y enfocar de forma realista el pago de sus deudas. En este punto comenzaría el segundo post de la serie que pretende centrarse en los acuerdos de Londres.

En este acuerdo se concedieron una serie de ventajas y facilidades para el pago de la deuda; las facilidades alcanzaron tanto a la determinación de la deuda (eliminación de tipos de interés, cambios favorables de moneda,…) como a las condiciones en general. Además, quedaron fuera del acuerdo (para ser negociadas posteriormente) las deudas referidas a las reparaciones de la primera y segunda guerra mundial sobre países ocupados y las deudas referidas a países ocupados desde la primera guerra mundial hasta el fin de la segunda guerra mundial.

En este punto, hay dos excepciones significativas: Israel  sí fue indemnizado y Grecia fue expresamente excluido de las negociaciones y su caso demorado para el futuro, mediante el artículo 11 del primer anexo.

El último tipo de deuda que no entraba en el acuerdo era la debida por instituciones pirvadas y públicas que estaban bajo el control de Alemania Oriental, sobre la que no se debía responder.  A diferencia de las otras partidas excluidas del acuerdo (que se tratarían en el futuro,) la deuda de las entidades públicas y privadas que quedaron en territorio de la RDA incluía una cláusula por la que se pagarían en el caso de una hipotética reunificación alemana.

Los acuerdos de Londres, y el resto de iniciativas, lograron su objetivo y finalmente la RFA realizó sin mayores problemas los pagos establecidos.

Hoy puede ser sencillo defender que los acuerdos de Londres fueron un gran regalo para Alemania. En realidad, esta explicación no refleja la realidad. A principios de los años 50 del siglo XX, el miedo al avance del comunismo impulsó un gran cambio que supera ampliamente el presente tratado. Se instauraron toda una serie de políticas centradas en lo que se ha venido a llamar “el estado del bienestar” y “la construcción europea” para que los ciudadanos y los países mejorasen su situación. Con todos los fallos que podamos detectar, la realidad es que las diferencias con el pasado son abrumadoras:

En lugar de un período llamado de entreguerras, tuvimos un período que se conoce como la edad dorada del capitalismo; Alemania pasó a ser el ejemplo de un país y pueblo cumplidor cuando en 1950 era considerado irresponsable, tanto desde el punto de vista fiscal como política. Las crisis dejaron de ser depresiones; los inversores dejaron de preocuparse de quejarse.  El siglo XX se definía mediante la “Paz Armada”, dos guerras mundiales y un período de entreguerras enormemente convulso. A partir de 1950, la situación (en el bloque occidental) cambió tanto que incluso no era un problema el hecho de que Alemania no hubiese firmado jamás un tratado de fin de la guerra mundial; tampoco lo era el hecho de que sin este tratado quedaban unos  cuantos flecos sobre soberanía que nunca importaron. De repente se alcanza una gran estabilidad y el concepto antisistema adquirió el significado peyorativo que le corresponde a una situación en la que la mayoría de la sociedad estaba razonablemente satisfecha con lo construido.

Quizás los españoles seamos los más indicados para envidiar las ventajas provocadas por un giro al que fuimos completamente ajenos.  Con altibajos y con crisis se llegó entonces al colapso del sistema comunista y, en particular, a la caída del muro de Berlín. En este momento surgió, entre otras cosas, la oportunidad de la reunificación alemana, como uno de los hitos más relevantes de acabar con dicho sistema.

Con la reunificación alemana surgió la necesidad de cerrar los aspectos que quedaban pendientes y, por tanto, se firmó el tratado denominado:  “Acuerdo final con respecto a Alemania” de Moscú entre USA, Francia, Gran Bretaña y la U.R.S.S. (como las 4 potencias) y las repúblicas democrática y federal de Alemania.

En este tratado se cerraron aspectos sobre la soberanía, fronteras, ocupación militar y finalmente consta que: “La República Francesa, la Unión de República Socialistas Soviéticas, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América dan por terminados sus derechos y obligaciones relativos a Berlín y a Alemania en su conjunto. En consecuencia, los acuerdos cuatripartitos, las decisiones y las prácticas relativas a los mismos, así como todas las relativas a las instituciones de las Cuatro Potencias se dan por disueltas.”

Respecto a las deudas de las guerras mundiales tenemos, por tanto, las siguientes conclusiones:

1.       Se activa la condición relativa a la reunificación alemana contenida en los acuerdos de Londres de 1953; esto significa que se incorpora la obligación de pago de las deudas incluidas en dicho tratado que estaban originadas en la antigua República Democrática de Alemania. Se completaría el pago sin incidentes en 2010.

2.       Las cuatro potencias renuncian a todas las reclamaciones que quedaban pendientes (las indemnizaciones de la primera y segunda guerra mundial que habían quedado excluidas en los puntos 1 y 2 del artículo 5 de los acuerdos de Londres).

Tan sólo quedarían pendientes las obligaciones con entidades de terceros países originadas en las guerras mundiales (artículo 5.3 de los acuerdos de Roma) y, en particular, el caso Griego que también había quedado excluido.

Estos días Grecia ha recordado estas viejas deudas (de las que ya nadie se acordaba), pero desde Alemania se afirma que todo se cerró definitivamente en 1990; Grecia replica que no firmó en 1990 y Alemania que pudo reclamar entonces. Teniendo claro que hay razones para todos, habrá que concluir que no se puede saber ahora donde acabará una historia que estaba cerrada política y mediáticamente.  Ahora tenemos dos alternativas; discutir sobre quien tiene la razón o reflexionar sobre el hecho de que exista esta discusión.

Si optamos por la segunda alternativa, nos daremos cuenta de que el fin del comunismo supuso el fin del miedo al comunismo; y con esto desapareció el catalizador de toda una serie de medidas que, en definitiva, impulsaron un gran avance económico y social.

El conjunto de medidas que se han denominado el “estado del bienestar” ya no son medidas para impulsar a los ciudadanos; ahora son una especie de lujo que dependerá de lo que los mercados financieros manden. Volvemos a tener burbujas y años felices de exuberancia irracional; las crisis vuelven a ser depresiones. La Europa como un espacio común para los ciudadanos se ha convertido en un espacio donde los países negocian lo que interesa a sus empresas y a sus mercados. Volvemos a tener confrontaciones y vuelven a surgir en todos lados las acusaciones de humillación y de irresponsabilidades. El número de personas satisfechas con el sistema ya no es marginal; la democracia pierde cada día más peso frente a tics autoritarios.

Siempre han existido grupos de poder económico, y siempre los habrá. Hoy no hay un incentivo poderoso para renunciar a beneficios inmediatos para salvar un sistema capitalista amenazado por la existencia del comunismo, pero esto no quiere decir que no exista un poderoso incentivo.

Sólo hay que recordar que la existencia del comunismo salvó al capitalismo ofreciendo grandes oportunidades para todo el mundo. ¿Tan difícil es entender que la prosperidad que se puede alcanzar puede ser un incentivo tan válido como el miedo al comunismo?

En un momento determinado Europa decidió olvidar dos guerras y unas políticas que condujeron a una gran depresión, todo ello para construir un futuro.  Pero aquel que no recuerda la historia, estará condenado a repetirla.

  1. #1

    8........s

    mas alla de si atenas firmo o no el documento ...mas alla de que si lo firmo en nada se establecia que grecia perdonase a alemania parte o toda la deuda...las previas al tratado del 90 que permitio la unificacion alemana tambien llamaba la atencion la promesa estadounidense de que la otan jamas llevaria sus fronteras mas alla de alemania...este tomas es el quick de la cuestion...y si la rotura de este compromiso esta o no dando forma a una nueva guerra fria...y es aqui donde una de las llaves ...en este caso grecia ...entra en escena...un abrazo...

  2. #2

    Comstar

    Tal vez el capitalismo debería volver a salvar al ciudadano por miedo al chavismo...
    Una verdadera joya de post...

Autor del blog

  • Yo mismo

    Mi nombre es Tomás Iglesias, y como todo el mundo sabe, no es fácil describirse a uno mismo. En mi caso es muy sencillo. Soy una persona que ha tenido la oportunidad y la suerte de estudiar Económicas y acabar apasionandome por una disciplina que entiendo como algo que ha de servir para que mejoremos todos.

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