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En diciembre de 2012 Montoro anuncia que se va a crear una lista con los grandes defraudores de la agencia tributaria. En ese momento hice un post que llamaba “Montoro y el fantastico cuento de la publicidad de los grandes defraudadores”. En aquel post finalmente concluía que en realidad lo que se iba a publicar es la lista de personas que tenían deudas con la agencia tributaria, pero lejos de ser los defraudadores. Por esto mismo recomiendo la lectura de las razones que me llevaban a concluir aquello.

Es importante hacerlo ahora, porque en los medios de comunicación aparece que se avanza en la publicación de la famosa lista. Si bien en su momento era una lista de “Grandes defraudadores”, ahora es (¡como prometieron!) una lista de defraudadores y morosos; pero claro poniendo el ejemplo en los morosos, porque como los defraudadores ya tienen sentencia judicial y por lo tanto publicidad, ya está solucionado.

Dejando aparte el argumento de que las personas no conocen todas las sentencias judiciales y en todo caso esto depende de los medios de comunicación que son serviles, la pregunta es evidente: ¿No se había anunciado una lista de defraudadores para conocimiento de la sociedad?.  ¿No se contradice con no anunciarla ya que técnicamente ya existe la publicidad?.

En todo caso al final resulta que van a ser morosos, que están en fase de embargo, de forma que además del embargo, determinadas personas o empresas van a sentir presión social y sobre todo en el caso de determinadas empresas que tendrían problemas para funcionar ya que los proveedores lo conocerían. Este argumento es el explicitado por Hacienda para defender esta lista, lo que viene a ser que Hacienda defiende directamente usar la presión social y la posibilidad de eliminar la posibilidad de que una empresa funcione para cobrar una deuda, en un entorno en el que, como  decía hace unos meses, el 40% de las deudas y sanciones no son legales según los tribunales.

¿A quién va a afectar la presión social y las restricciones de otras empresas?. ¿A las empresas grandes y poderosos que llevan las imputaciones o a los pequeños contribuyentes?. Pues aquí tenemos claramente el ejemplo perfecto de cómo un gobierno acaba siendo fuerte y coaccionando a los débiles mientras es servil con los fuertes. Aquí tenemos clara la perversión del sistema.

Para entender porque era fácil preverlo y porque considero que dicha medida merece toda mi crítica, no hace falta más que remitirme al post donde explicaba que esto mismo iba a pasar.

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