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En pura teoría, la razón de ser de la contabilidad, tanto la pública como la privada estriba en la necesidad de ofrecer información a todas aquellas personas sobre la situación y la evolución de  un determinado ente. En el caso particular de los países, lo que se trata es de ofrecer información a todo el mundo, (¡y sobre todo ciudadanos, que en definitiva son los máximos interesados, al ser los sostenedores de los estados!) en conocer la situación del país.

Es importante entender cuáles son los niveles de deuda que tendremos que asumir los ciudadanos y también el déficit de las cuentas públicas. Pero sin embargo, nos encontramos con mucha frecuencia con determinados trucos que, sin el menor disimulo, tratan de alterar esto o cuando menos establecer diferencias en función del tipo de deuda que nos podemos encontrar.

Sin embargo, últimamente nos encontramos con demasiada frecuencia, con todo tipo de tácticas que se resumen en buscar la fórmula para que determinadas operaciones no computen en deuda o deficit. El banco malo, las fórmulas de colaboración pública-privada o determinadas privatizaciones y  ahora la nacionalización de las autopistas son ejemplos de diseños en los que a pesar de que el sector público asume un coste elevado, por temas legales, nos encontramos en situaciones en las que las medidas adoptadas no tienen impacto en las cuentas públicas por determinados criterios legales.

Lo grave de toda esta situación, es que al final resultará que la deuda, por mucho que no compute como deuda pública, habrá que pagarla, e incluso nos podemos encontrar con la acusación de que se han manipulado las cuentas, lo cual supongo que sorprenderá a todo el mundo, incluso en una situación en la que es tan evidente que se está ocultando deuda. Me da igual que estemos hablando de cualquier tipo de SWAPS, (como parece ser que fue el caso de Grecia), como el caso de los numerosos casos en los que buscamos cuatrocientos mil trucos para que no aparezca en la contabilidad.

En el banco malo, recordemos que la deuda de SAREB no computa como deuda pública debido a que el 51% de la sociedad es de titularidad privada, pero ¿Quién ha de responsabilizarse de esta deuda?. Existe un tecnicismo que saca una deuda que tendría que pagar el estado, por lo que este tecnicismo sirve para engañar. No me sirve el argumento de que probablemente no le vaya a suponer coste para el estado, porque (aparte de que es más que evidente que tal cosa no es cierta) esto supondría la no obligación de ninguna empresa de contabilizar absolutamente nada; ¿O es que la deuda en la que incurre la empresa A para comprar la empresa B, no computa?. Y es obvio que en la mayoría de los casos en los que la empresa A compra la empresa B pretende ganar dinero con la compra.

Ahora está tomando forma, la adquisición de las autopistas quebradas, de tal forma que el estado asume las deudas de las empresas. En definitiva, lo que estamos haciendo es asumir deuda en unas empresas que no valen; lo que viene a ser otro negocio ruinoso, (de hecho si fuese buen negocio, no tendría que hacerlo el estado, en otro rescate a la banca acreedora, que tampoco lo será). Pues resulta que se está buscando otra vez el tecnicismo para que la deuda que asume el estado no sea considerada deuda pública, lo cual en si mismo nos da una idea perfecta de la manipulación de la realidad.  Ya de nota está el hecho de que se plantee como solución para tal circunstancia establecer peajes en la M50, para que de esta forma existan más ingresos vía actividad que de los presupuestos, de forma que sea por tanto calificada como deuda privada; lo cual además de ser una trampa al solitario, es un grave error económico, ya que la única ventaja que puede existir en que el estado se quede las autopistas es la rebaja de los peajes para incrementar los tráficos y mejorar la competitividad del país y la seguridad en la circulación. En lugar de esto, lo que se hace es aprobar una reducción de la velocidad en el resto de carreteras, (que además no se mantienen), echándole la culpa a razones de seguridad, cuando se trata de darles ventajas a las autopistas, a costa de que tengamos que ir todos por carreteras con mayores dificultades, con mayores tráficos y con más muertes, como ha ocurrido en Portugal.

Aparte tenemos deudas que no computan, como la de AENA, las derivadas de indemnizaciones de negocios desastrosos, (como la del aeropuerto de Castellón, la de la formula 1 de Valencia o unas cuantas más), que como salen mal, significa que nos quedamos con las pérdidas. Los ejemplos pueden ser múltiples y la cantidad que no está computando es escandalosa, y lo peor es que al igual que las pérdidas futuras de las entidades financieras, ni tan siquiera tenemos una aproximación.

Lo curioso es que tras la deuda disparada, se encuentra en muchas ocasiones aquello que ha ido saliendo, sin que se haya informado de esto. Y por mucho que esto se venda como algo keynesiano o comunista, lo cierto es que poco tiene de ambas cosas, y si mucho de morro.

Y luego nos queda también una parte importante que son los avales y los compromisos que el estado adquiere, normalmente también para salvar a las entidades financieras y que a diferencia de otros compromisos futuros, (como el desempleo), siempre se computan como cero. Por ejemplo, están los famosos fondos de rescate de la UE. Recordemos que en este punto lo que hacemos los países es avalar a un fondo que es el que se endeuda para inyectar dinero en los sistemas financieros. Por tanto curiosamente esta deuda totalmente pública no está en ningún país, a pesar de que todos respondemos de ella. También nos encontramos con los avales a las emisiones de los bancos, las compras de cedulas hipotecarias y otros activos que estamos realizando e incluso las garantías sobre los depósitos que son un compromiso indeterminado para el estado, (indeterminado pero inasumible en euros), que se han incrementado en medio de la crisis hasta los 100.000 euros, sin nuevas dotaciones, y teniendo en cuenta que el fondo de garantía de depósitos se ha destinado para otra cosa.

 

¿Cuál es la deuda del sector público?. Pues lo cierto es que la reconocida más una cantidad estratosférica que por tecnicismos varios no está reconocida, pero que curiosamente tampoco debería ser reconocida jamás, porque no hay más razón económica que la de salvar a determinados grupos, hundiendo el país. Y esto económicamente es hundir el país para beneficiar a unos pocos, sin tecnicismos que valgan, (ni tan siquiera aquel que nos dice que la deuda pública de los rescates no computa a efectos de deuda máxima, como si no la tuviésemos que pagar).

  1. #2
    09/04/13 22:08

    Ya mas que miedo tengo curiosidad de ver como termina toda esta historia.....

  2. #1
    09/04/13 20:17

    No te preocupes, no tienes deuda.
    Sólo tienes que pagarme con todo lo que recibas...

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