Cierres de empresas por la crisis del "coronavirus": la falta de ayudas en España ahonda la crisis

INDITEX, WORTEN, IMAGINARIUM, NH HOTELES, DOUGLAS... NO HAY SECTOR NI CADENA DE GRAN CONSUMO QUE SE LIBRE DE LA CRISIS DEL COVID
El impacto económico de la tercera ola de coronavirus está siendo tremendo en España: las nuevas medidas restrictivas tomadas por las administraciones públicas (junto a la falta de ayudas y estímulos a los sectores afectados) están llevando a la ruina a centenares de miles de negocios, provocando una cascada de cierres de empresas, concursos de acreedores, ERTEs que se convierten en EREs y aluviones de despidos. 


Ya no son sólo los establecimientos de hostelería y los pequeños comercios: las grandes cadenas también están sucumbiendo ante una contracción de sus ventas jamás vivida. 

Y es que la mayoría de empresas relacionadas con el gran consumo (a excepción de alimentación y farmacia) han visto cómo su facturación descendía entre un 20% -en los mejores casos- y un 90% en los últimos meses.

Muchos intentan reinventarse redirigiendo sus negocios hacia el canal de venta online y al reparto a domicilio ("delivery"), si bien el nivel de ingresos y de mano de obra contratada (generación de empleo) nada tienen que ver con el comercio tradicional: no resulta tan sencillo rentabilizar la venta por internet como pudiera parecer. 


Y es que el PIB de España se contrajo en 2020 en un -11%, un registro histórico que tan solo tiene tres precedentes similares en los cuales este indicador sufrió decrecimientos próximos al 10%: en 1936 (Guerra Civil) con la mayor caída de la historia de un -19,5%, en el periodo 2009 y 2013 (crisis financiera de las "subprime") con una contracción acumulada del 9%, y en 1895 (crisis bancaria europea y crisis sanitaria) cuando cayó en torno al -10%.

Son momentos históricos de gran contracción de la economía que han llevado asociado una masiva destrucción de empresas y empleos. Sin embargo, que esta destrucción sea mayor o menor, y que afecte más a unos que a otros países depende sin duda de las políticas aplicadas en cada país (ayudas directas, planes de estímulos, fiscalidad, flexibilidad a nivel laboral, costes, etc.).  

En España desgraciadamente las ayudas y medidas de estímulo brillan por su ausencia, lo cual se está notando en que la destrucción de empresas y empleo sea mayor que en otros países, especialmente en sectores fuertemente afectados por la pandemia (como es el hostelero, que además tiene un enorme peso sobre la economía del país y que arrastra directamente a muchos otros sectores que le proveen: bodegas, industria cárnica, industria cervecera y bebidas, distribución alimentaria, lavanderías, etc.). 


ALGUNOS EJEMPLOS DE EMPRESAS AFECTADAS:



DENTIX
fue una de las primeras grandes cadenas (en este caso del sector de la salud) en anunciar concurso de acreedores a finales de 2020. Su delicada situación financiera (originada por un crecimiento muy rápido y ambicioso financiado con deuda) fue agravada por el impacto de la pandemia, la cual afectó especialmente al sector de clínicas dentales. 


La caída de las cajas diarias generada por las clínicas (que DENTIX necesitaba para afrontar el pago de sus deudas además del resto de gastos corrientes) por culpa de la crisis sanitaria, supuso el definitivo "golpe de gracia", llevando a la compañía a una situación de insolvencia. 


INDITEX
anunciaba también el cierre de 79 tiendas durante el primer trimestre de 2021. En este caso, la decidida apuesta estratégica por el canal online que la multinacional gallega venía realizando en los últimos años sería el principal motivador de esta decisión, si bien la pandemia contribuyó a acelerar el ritmo de cierre de locales físicos.

Sin duda se esperan anuncios de nuevos cierres para el resto de trimestres del 2021 de todas sus enseñas: Zara, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Uterque...

INDITEX parte de una muy sólida situación financiera, si bien muchas otras cadenas de moda nacionales e internacionales con una posición algo menos ventajosa se han visto también obligadas a echar el cierre de gran parte de sus establecimientos: por ejemplo, la cadena de zapaterías Marypaz ha anunciado la clausura de 41 de sus 125 tiendas, lo que supone el despido de 170 empleados de un total de 600. 

H&M, Primark, Mango, Adolfo Domínguez, Carolina Herrera, Parfois, Tous, C&A, etc. son enseñas que vienen aplicando ERTEs a sus trabajadores como medida de subsistencia, si bien debido a la prolongación de la crisis una buena parte ya se están convirtiendo en EREs y cierres de tiendas.


WORTEN
daba la noticia de su salida (casi total) de España a principios de 2021: las enormes pérdidas generadas por sus tiendas durante el último año, y las malas previsiones a corto plazo (debido a la contracción del consumo derivado de la crisis, y ante las continuas restricciones de movilidad y horarios impuestas por los distintos gobiernos autonómicos) precipitaron la decisión de clausura de 14 tiendas en nuestro país: Comunidad Valenciana, Málaga, Murcia, Cantabria, Galicia... 

Tan sólo permanecerá abierto un establecimiento WORTEN en Madrid y las tiendas de Canarias

Para varios de los establecimientos afectados por el cierre se alcanzó un acuerdo con su principal competidor, Media Market, para su venta e integración en la cadena alemana. El resto serán clausurados directamente.

WORTEN plantea reorientar su negocio también hacia el canal de venta online. 


Douglas
, la cadena de perfumerías, anunciaba el pasado mes de enero una reorganización de su red de tiendas en España que supondría el cierre de 97 de las 103 tiendas de que dispone (es decir, quedándose únicamente con 6 establecimientos). Para ello se comunicó un ERE que afectaría a 600 trabajadores.  

También esta cadena busca centrarse en el mercado online con una estructura de costes mucho más liviana.


Imaginarium
, la emblemática cadena de jugueterías, anunciaba en febrero el cierre de 41 de sus 43 establecimientos en España, comunicando así que 111 trabajadores (de una plantilla total de 144) se verían afectados por un ERE

Imaginarium venía ejecutando un plan de saneamiento para superar su particular crisis financiera desde años atrás, si bien el impacto del coronavirus acabó por torcer por completo su intento de reflote. La juguetera ha comunicado también su intención de reconvertir el negocio hacia el canal online.  


Halcón Viajes
y Viajes Ecuador, que componen la división minorista del grupo Globalia para la venta de paquetes turísticos, son algunas de las enseñas que han anunciado el cierre masivo de agencias: tras el primer confinamiento entre marzo y abril de 2020, consiguió reabrir 180 de sus 600 locales para así intentar aprovechar la demanda de cara al verano. 

Sin embargo, las restricciones impuestas en la segunda y tercera ola están suponiendo también la ruina del sector de agencias de viajes. En septiembre de 2020, ante una inexistente demanda de viajes (con regiones y países confinados perimetralmente en casi toda Europa), tomó la decisión de dejar únicamente 94 oficinas operativas.

Globalia hablaba en 2020 de una caída de facturación de su red de agencias de viajes de un 50%, si bien parece que este porcentaje está siendo superado con creces en 2021. 



Halcón Viajes
había intentado negociar meses atrás una reducción del alquiler de sus oficinas arrendadas del 50%, si bien parece que esta medida está resultando insuficiente para sostener su actividad de manera mínimamente rentable. 

Es por ello que desde finales de 2020 la red de agencias viene comunicando a los propietarios de sus locales arrendados su decisión de no renovar los contratos de alquiler. 



En similar situación se encuentra otro de los grandes del sector turístico, grupo Barceló, cuya división de agencias de viaje Ávoris (propietaria de las cadenas B the Travel Brand y Nautalia) anunciaba a finales de 2020 el cierre de 100 de sus 300 establecimientos propios. Ávoris cuenta a mayores con otras 250 agencias en régimen de franquicia, sobre los cuales también se prevén cierres en los próximos meses.


Las cadenas hoteleras son sin duda otras grandes damnificadas por la crisis del coronavirus: Meliá, NH, AC Hoteles-Marriott, Barceló, Riu... Todas ellas han anunciado cierres temporales de una gran parte de sus establecimientos, recurriendo a los ERTEs para dar una una salida a sus trabajadores.

Sin embargo, la pandemia se está prolongando bastante más de lo previsto (el ritmo de vacunación va muy lento, las nuevas variantes del virus amenazan con empeorar la situación, las restricciones se imponen una y otra vez...) por lo que es probable que muchos de esos cierres temporales de hoteles se conviertan en definitivos si el panorama no mejora pronto. 

Por ejemplo, NH Hotel Group registró una caída de ingresos del 62,4% en el primer semestre de 2020, al facturar 309 millones de euros frente a los 822 del mismo periodo en 2019. De hecho, la compañía hotelera tuvo que recurrir (al igual que la gran mayoría de empresas afectadas) a la solicitud de un préstamo sindicado ICO el pasado mes de mayo de 2020 por importe de 250 millones de euros y vencimiento en 2023. 


El sector de los gimnasios y centros deportivos es otro de los grandes afectados por esta crisis: las medidas restrictivas para evitar contagios han supuesto el cierre temporal de esta clase de establecimientos, los cuales se han visto obligados a "congelar" las cuotas de sus socios durante meses. 

A finales de 2020 las cadenas de gimnasios habían perdido en torno a un 30% de sus socios, siendo previsible que este porcentaje se incremente hasta un 50% a lo largo de 2021 si esta situación se prolonga. 


Por su parte, el sector de la Hostelería ha sido uno de los principales damnificados. Miles de establecimientos de todo tipo (cafeterías, restaurantes, bares, discotecas, pubs...) han echado el cierre desde el inicio de la pandemia, y las nuevas restricciones puestas en marcha a la vuelta de las navidades para doblegar la tercera ola, han provocado el cierre de hasta 100.000 establecimientos (un tercio del total) dejando sin trabajo a un millón de personas.


Otro sector especialmente sensible a la crisis está siendo el de las aerolíneas: Air Europa se vio obligada a solicitar en 2020 ayuda del Gobierno de España para continuar operando: un tipo de "rescate" (al que únicamente pueden acceder empresas consideradas "estratégicas" en la economía española) que consistió en un doble préstamo por valor de 475 millones de euros: uno participativo por importe de 240 millones y uno ordinario de otros 235 millones.

Iberia, que un año atrás había anunciado la compra de Air Europa, mantiene en principio su plan de absorción, si bien no es descartable que necesite recurrir también a este fondo de "rescate" del Gobierno en los próximos meses.  



LA FALTA DE AYUDAS Y ESTÍMULOS ECONÓMICOS POR PARTE DEL GOBIERNO DE ESPAÑA

Textil, tiendas de cosmética, jugueterías, electrónica, clínicas dentales, gimnasios, hoteles, agencias de viajes, aerolíneas, empresas de transporte de pasajeros... Muy pocos son los sectores y cadenas relacionadas con el comercio minorista y el gran consumo que no se hayan visto afectadas por la profunda crisis económica desencadenada tras la crisis sanitaria.

En España, a diferencia del resto de países de su entorno, sorprende la total falta de sensibilidad y ayudas por parte de las administraciones públicas en medio de la peor crisis económica de la historia, las cuales siguen gastando cada año cientos de millones de euros en organismos superfluos mientras dejan morir a la economía (muy destacable es el caso por ejemplo del recién creado Ministerio de Igualdad que consume al año 450 millones de euros, o cadenas de televisión públicas como TV3 que suponen un gasto superior a 300 millones anuales). 

Sin duda el problema no son los tipos impositivos, sino de dónde se están malgastando los impuestos de los ciudadanos.    


Resulta triste a la vez que inquietante cómo el sector público deja morir al sector privado, sin darse cuenta que el primero se sostiene gracias a los impuestos generados por las empresas (principalmente las pymes mayoritarias en nuestro país). 

Los ministros, políticos y funcionarios no parecen ser muy conscientes de que sus nóminas son pagadas gracias a la actividad privada, y que si ésta desaparece sus puestos de trabajo penden de un hilo. Es por ello que resulta incomprensible el entorno hostil que las administraciones públicas han creado para las empresas españolas en un momento de crisis (máxime cuando han recibido fondos europeos cuyo destino era el estímulo económico y las ayudas a las empresas: no la ideología):

1) NO HAY CONDONACIÓN DE IMPUESTOS NI GASTOS:

Al igual que "no se le pueden pedir peras al olmo", no tiene sentido exigir impuestos a empresas que no tienen ingresos. Hacerlo supone abocarlas al cierre como así está ocurriendo. IBI, tasas, IAE, recogida de basuras, cuotas de la Seguridad Social, retenciones sobre alquileres, IRPF a cargo de las empresas, etc. 

2) NO HAY AYUDAS DIRECTAS:

A diferencia de otros países europeos que han dado subvenciones directas a los sectores más afectados (como es el caso de la hostelería) para evitar el cierre de empresas, en España apenas se han concedido ayudas ridículas a nivel autonómico, las cuales son del todo insuficientes.

3) UNA MARAÑA DE MEDIDAS Y LEGISLACIONES DIFERENTES PARA CADA COMUNIDAD QUE GENERAN DESCONCIERTO E INSEGURIDAD PARA LAS EMPRESAS:

Si a la falta de ayudas y planes de estímulo reales se le suma la enmarañada y liosa situación administrativa, legal y política de España, donde cada comunidad autónoma aplica unos criterios diferentes, se complica aún más la vida de ciudadanos y empresas, generando desconcierto e inseguridad jurídica, una situación nefasta si lo que se pretende es facilitar la creación de empresas y negocios.

4) LOS ERTES Y LOS PRÉSTAMOS ICO: LAS ÚNICAS 2 DESASTROSAS MEDIDAS TOMADAS POR EL GOBIERNO

a) Los ERTEs son la medida "estrella" del gobierno para "proteger a los trabajadores". Sin embargo, el tiempo está demostrando que esta medida no es para nada tan beneficiosa ni efectiva, pues gran parte de los ERTEs se están convirtiendo con el paso del tiempo en EREs.

Y es que una pyme, a la cual le han caído los ingresos un 50-70-90% ó incluso que permanece cerrada, es incapaz de afrontar el pago mensual de las cuotas de la Seguridad Social de sus trabajadores acogidos a un ERTE (las cuales suponen en torno al 30-40% del coste de un trabajador). 

Es por ello que muchas empresas acogidas a ERTEs están terminando en una situación de insolvencia (al ser incapaces de pagar la Seguridad Social junto al resto de gastos fijos con ingresos nulos). No se puede "proteger a los trabajadores" si no "proteges" también a las empresas en las que trabajan, algo de sentido común que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, parece desconocer. 

(Recordemos que los ERTEs son expedientes transitorios de regulación de empleo, mediante los cuales los trabajadores quedan temporalmente acogidos a un subsidio similar al del paro para proceder a su posterior reincorporación a la empresa cuando el periodo de crisis haya pasado; mientras que los EREs son expedientes definitivos por los cuales el contrato del trabajador se extingue definitivamente y éste pasa al desempleo. Cuando una empresa se acoge a un ERTE, el Estado sufraga en torno al 70% del sueldo del trabajador, mientras que la empresa sigue teniendo la obligación de pagar mes a mes la correspondiente cuota de la Seguridad Social, es decir, en torno a un 30-40% del coste salarial).

b) Los préstamos ICO son la otra gran medida del gobierno a disposición de las empresas: si la situación financiera de las pymes ya es mala debido a la crisis, incrementando su endeudamiento (y teniendo que asumir por tanto nuevas cuotas de amortización de préstamos cada mes) no hace otra cosa que profundizar en su ahogamiento.

A mayores muchos bancos han denegado la concesión de los créditos ICO a empresas que los han solicitado para sobrevivir. 

Ofrecer únicamente a las empresas la opción de endeudarse para pagar gastos corrientes, supone contribuir a un empeoramiento de su situación financiera a medio plazo de todas las empresas. 

5) CAMPAÑA DE INSPECCIONES PARA RECAUDAR:

Por si ya fuera mala la situación que están atravesando las empresas, todas las administraciones públicas (locales, autonómicas y estatales) ha iniciado campañas de inspección sobre las empresas que "contra viento y marea" y a duras penas siguen funcionando, sobreviviendo (de momento) a la crisis.

En el momento en que las pymes necesitan estar más centradas en reinventar sus negocios, en diversificar sus actividades para sobrevivir, las nefastas administraciones públicas de España están entorpeciendo y llamando a las puertas de las empresas para reclamarles la documentación de los últimos 4 ejercicios para buscar dónde sancionar: "hay órdenes de recaudar todo lo que se pueda, pues la administración pública está quebrada".

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