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La crisis de SUPERMERCADOS DIA en 2018: ¿Cómo reflotar la compañía?

DIA SUPERMERCADOS: CUANDO "TE CRECEN LOS ENANOS"

Supermercados DIA ha cumplido en 2018 su 40 aniversario atravesando uno de los momentos más delicados y decisivos de su historia.

El sector de la distribución comercial en España ha cambiado enormemente en la última década, especialmente desde la exitosa expansión del nuevo operador de referencia -Mercadona- quien se ha erigido como líder indiscutible del retail en nuestro país, y con la aparición de la competencia de nuevas cadenas extranjeras que poco a poco van arañando cuota de mercado a las cadenas tradicionales e históricas.

El grupo Dia cuenta en la actualidad con más de 6.100 tiendas (ya descontadas las enseñas Max Descuento y Clarel que están a la venta) y tiene presencia en España, Portugal, Brasil y Argentina, donde da empleo a un total de 43.000 trabajadores.

La empresa española de supermercados descuento viene siendo -muy a su pesar- protagonista en los últimos años de noticias relativas a problemas de toda índole (conflictos laborales, problemas con los franquiciados, desplome de sus acciones en la bolsa, irregularidades contables, reducción de ventas y acumulación de pérdidas...) hasta el punto de haber desembocado en el actual momento de crisis nunca antes vivido por la compañía.

A continuación tratamos de analizar los principales motivos de la particular crisis de Dia Supermercados:

1) La caída de las ventas y beneficios debido a la mayor competencia.

a) A nivel nacional:

La competencia aprieta especialmente en España, su principal mercado, donde cadenas como Mercadona o Lidl le han ido arrebatando cuota de mercado de forma creciente año tras año. Y todo ello a pesar del gran esfuerzo inversor realizado a lo largo de los últimos ejercicios para relanzar la marca y mejorar la eficiencia, rentabilidad y competitividad.

b) A nivel internacional: 

No obstante, si a nivel nacional la situación se ha ido complicando para Dia, en el mercado internacional el panorama no es mucho mejor: los resultados generados por gran parte de las tiendas en el extranjero no han sido los esperados por la empresa española.

De hecho, Dia tomó hace años la decisión de vender sus activos en Francia, Turquía, China y Paraguay, manteniendo tiendas a nivel exterior únicamente en Portugal, Brasil y Argentina.

De esta forma, la cifra de negocio de Dia se ha ido reduciendo en los últimos 3 años, pasando de rozar los 9.000 millones de euros en 2015 a los 7.288 millones en 2018 (un 18% menos), y quedando relegada del segundo al tercer puesto (detrás de Mercadona y Carrefour) por cuota de mercado en el mundo de la distribución comercial de nuestro país.

Los beneficios también se han ido reduciendo en los últimos ejercicios, hasta entrar en cuantiosas pérdidas por valor de 352 millones de euros en el año 2018.

2) El elevado nivel de endeudamiento y la situación de quiebra técnica.

El volumen total de deuda se ha ido incrementando en los últimos ejercicios hasta alcanzar niveles ciertamente elevados. De hecho, en 2018 ésta llegó a los 1.451 millones de euros, un 50% que en el ejercicio anterior.

Ante el deterioro de los resultados en los últimos años, Dia se ha visto obligada a incrementar su nivel de endeudamiento e incluso solicitar a los bancos acreedores el aplazamiento del vencimiento de sus deudas a largo plazo.

Como consecuencia de las cuantiosas pérdidas acumuladas, y ante la dotación extraordinaria de provisiones por valor de 184 millones de euros en 2017 por una corrección contable del valor de activos deteriorados que figuraban en su balance, el valor de la compañía se ha visto drásticamente mermado.

La situación de quiebra técnica y la necesidad de recuperar el equilibrio patrimonial.

De hecho, y como consecuencia de lo anterior, el valor del patrimonio neto cayó por debajo de la mitad de su capital social, lo que sitúa a la compañía en una situación de quiebra técnica y "causa de disolución" desde el punto de vista legal. Para recuperar el equilibrio patrimonial es necesario realizar una ampliación de capital. De no hacerlo podría incurrir en una situación de insolvencia (suspensión de pagos) y/o entrar en concurso de acreedores.

Dia se encuentra en la actualidad ante una encrucijada, barajando 2 posibles salidas para su delicada situación. Ambas opciones han sido presentadas ante los accionistas en la junta celebrada en marzo, los cuales deben votar la salida que consideren más adecuada:

a) Aceptar la OPA del magnate ruso: Mijaíl Fridman, a través de la sociedad LetterOne, anunció el pasado febrero una OPA sobre Dia, empresa sobre la que ha ido incrementando su participación gradualmente desde su entrada en julio 2017 hasta ostentar el 29% del capital en la actualidad y convertirse en el principal accionista. Fridman ha propuesto ante la junta de accionistas una recapitalización de 500 millones de euros para reflotar la compañía, haciéndose él con la propiedad de la compañía.

b) Reducción y ampliación de capital: el consejo de administración de Dia defiende otra opción consistente en la realización de una reducción de capital seguida de una ampliación por valor de 600 millones de euros como forma de restablecer el equilibrio patrimonial.

Ambas a opciones (la defendida por Fridman y la defendida por el actual consejo de administración) han sido puestas sobre la mesa en la junta de accionistas a la espera de que estos tomen una decisión.

3) El desplome bursátil de la compañía.

El valor de Dia ha sufrido una fuerte reducción en el último año ante las malas perspectivas de la compañía y las noticias que se han ido filtrando sobre los múltiples problemas que venía afrontando. Si a principios de 2018 los títulos de Dia se compraban a 3,5 euros, un año después estos cotizan a 0,62 euros (6 veces menos).

4) Múltiples problemas y conflictos.

A lo largo de los últimos ejercicios Dia ha tenido que afrontar varios problemas que a día de hoy siguen sin resolver: los múltiples cambios en el equipo directivo (incluido su CEO que ha variado hasta en 4 ocasiones) desde 2011 cuando Dia se escindió del grupo Carrefour, han sido significativos de los conflictos internos y tumbos que ha venido dando la compañía.

La forzosa desinversión en mercados internacionales donde la compañía había puesto gran parte de sus expectativas de crecimiento supuso también duros varapalos para su devenir.

A mayores, las denuncias de decenas de franquiciados de tiendas Dia por un supuesto incumplimiento de condiciones, la denuncia por irregularidades contables contra antiguos directivos o la aprobación de un ERE por parte del consejo de administración que afectaría a más de 1.500 trabajadores, son otros conflictos que la empresa está tratando de gestionar y solventar de la mejor manera posible.

Dia se encuentra en este momento en una encrucijada insólita en su historia. Si bien es cierto que cuando una empresa se plantea crecer de la ambiciosa manera que Dia lo ha hecho (con un gran plan de expansión nacional mediante la adquisición de otras cadenas como El Árbol o Plus Supermercados, y la apuesta también por la expansión internacional) siempre existe un factor de riesgo por el cual los proyectos pueden verse truncados, y ser incapaces de rentabilizar la gran inversión realizada en ponerlos en marcha.

Sin embargo, en este caso llama fuertemente la atención cómo una gran compañía líder puede pasar en apenas un año (del 2017 al 2018) a acumular cuantiosas pérdidas y a verse atrapada en una situación de insolvencia y quiebra.

Confiemos en que esta histórica enseña consiga finalmente la recapitalización que necesita y pueda levantar el vuelo. Por el momento parece que la opción propuesta por el magnate ruso es la que más apoyo a suscitado entre los accionistas.

MÁS INFO: http://mundodelaempresa.blogspot.com/2019/03/la-crisis-de-dia-supermercados.html

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