El Gobierno prepara el fin del crédito automático: tu banco no podrá subir el límite de la tarjeta sin que lo pidas
El Gobierno prepara el fin del crédito automático: tu banco no podrá subir el límite de la tarjeta sin que lo pidas
El Gobierno quiere impedir que bancos y financieras concedan crédito o amplíen su importe sin una solicitud previa y consentimiento expreso del cliente. La medida afectará especialmente a tarjetas y líneas de crédito.
Recibir una ampliación del límite de la tarjeta como si fuera una ventaja comercial podría tener los días contados. El Gobierno quiere endurecer las reglas del crédito al consumo para impedir que una entidad aumente la capacidad de endeudamiento de un cliente sin que este lo haya solicitado previamente.
La medida aparece en el Anteproyecto de Ley de contratos de crédito al consumo impulsado por el Ministerio de Economía. Su artículo 63 establece que no podrá concederse crédito a un consumidor que no lo haya solicitado previamente y sin su consentimiento expreso. Ministerio de Economía cambia las reglas de ampliación de límites de las tarjetas de crédito
En la práctica, el cambio afecta a situaciones muy reconocibles: una entidad que decide incrementar unilateralmente el límite disponible de una tarjeta, activa una línea de financiación adicional o pone crédito a disposición del cliente sin que este lo haya pedido.
La clave no es ofrecer más crédito, sino activarlo sin permiso
La reforma no significa que los bancos vayan a dejar de ofrecer tarjetas, préstamos preconcedidos o ampliaciones de financiación.
Una entidad podrá seguir comunicando al cliente que tiene disponible una tarjeta con determinado límite o que, por su perfil, podría acceder a una cantidad mayor. Lo que pretende impedir la nueva norma es que esa financiación se conceda efectivamente sin una actuación previa y consciente del consumidor.
El anteproyecto exige que la aceptación sea expresa. En los procesos digitales, además, el texto establece que determinadas decisiones presentadas mediante casillas deben realizarse mediante un acto afirmativo, claro e inequívoco del consumidor.
La diferencia puede parecer pequeña, pero cambia la lógica comercial: el silencio del cliente deja de poder convertirse en más capacidad de endeudamiento.
¿Podrá el banco aumentar el límite de tu tarjeta?
Si la ley termina aprobándose en los términos actuales, no podrá hacerlo unilateralmente.
Por ejemplo, imaginemos una tarjeta con 3.000 euros de crédito disponible. La entidad podría proponerte elevar el límite a 5.000 euros, pero para que esa ampliación se hiciera efectiva tendría que existir una solicitud y consentimiento expreso por tu parte.
El objetivo declarado por el Gobierno es reducir los riesgos de sobreendeudamiento y reforzar la concesión responsable de crédito en un mercado que se ha transformado con la aparición de microcréditos, financiación digital, pagos aplazados y nuevos operadores. El crédito al consumo a hogares alcanzaba ya 114.673 millones de euros en noviembre de 2025, un 10,5% más que un año antes, según los datos recogidos en el propio anteproyecto.
Hay algo que los bancos ya tienen prohibido
La reforma amplía la protección, pero no parte de cero. La normativa actual de servicios de pago ya establece que el proveedor debe abstenerse de enviar instrumentos de pago que el cliente no haya solicitado, salvo cuando se trate de sustituir uno que ya tenía. Esa excepción permite, por ejemplo, renovar una tarjeta caducada o sustituirla en determinadas circunstancias.
La novedad del anteproyecto es más amplia: no se centra únicamente en recibir físicamente una tarjeta no solicitada, sino en la propia concesión de crédito sin petición y consentimiento, lo que puede alcanzar también a incrementos del límite y otras fórmulas de financiación.
La medida todavía no ha entrado en vigor
Este punto es importante porque se podría pensar que el cambio como una prohibición ya está vigente.
Las fuentes oficiales siguen calificando la reforma como Anteproyecto de Ley de contratos de crédito al consumo. El Consejo de Ministros lo aprobó en primera vuelta el 7 de enero de 2026 y posteriormente fue sometido a audiencia pública por el Ministerio de Economía. Por tanto, las medidas descritas son las previstas en el texto de la futura ley, no una nueva prohibición que haya comenzado a aplicarse este 29 de agosto.
La distinción importa: hasta que el procedimiento legislativo concluya y se publique la norma definitiva con su correspondiente régimen de entrada en vigor, no se puede presentar el artículo 63 del anteproyecto como una obligación nueva ya exigible a los bancos.
Las tarjetas revolving también están en el punto de mira
La reforma va bastante más allá de impedir ampliaciones automáticas.
Uno de sus principales objetivos es limitar el coste del crédito al consumo. El Gobierno plantea que el Banco de España publique trimestralmente los límites máximos aplicables según el importe y duración del préstamo. Hasta que entre en vigor el desarrollo reglamentario, el anteproyecto contempla un límite transitorio del 22%, que alcanzaría tanto a nuevas operaciones como a determinadas liquidaciones de tarjetas revolving ya existentes.
Según los cálculos presentados por el Ejecutivo, aproximadamente una de cada cuatro operaciones revolving podría necesitar una reducción de su coste para ajustarse a ese límite inicial.
También se prevén controles específicos para los créditos de alto coste, mayores obligaciones de transparencia y una supervisión más amplia por parte del Banco de España sobre empresas que conceden financiación al consumo.
Qué cambia realmente para el cliente
La filosofía de la reforma puede resumirse de forma sencilla: tener acceso potencial a más crédito no debería equivaler a que ese crédito se active automáticamente.
Si el texto llega a aprobarse con esta redacción, el banco podrá ofrecerte aumentar el límite, pero la decisión deberá partir de ti y quedar expresamente aceptada.
Eso no elimina el riesgo de endeudarse con una tarjeta de crédito —el coste seguirá dependiendo del tipo de interés, de la modalidad de pago y de cuánto tardes en devolver el dinero—, pero sí añade una barrera para evitar que la capacidad de endeudamiento aumente sin una decisión consciente del cliente.
Y el tema de que algunos bancos como Abanca o Sabadell concedan tarjetas de crédito durante el alta de cuentas, sin que el cliente lo haya solicitado. Además en el caso de Abanca gratuita durante el primer año y comisión de 44€ para el siguiente, aunque no la actives
Lo peor es lo que ha hecho Carrefour PASS cuando la usas como débito con un límite mensual. Antes si agotabas el límite, rechazaba la operación y punto. Usabas otra tarjeta sin costo. Ahora si te pasas entre 20 y 150€, te cobran 12€ de comisión. En realidad es un crédito no solicitado.
Como esto de la PASS es para el débito pues dirán que no les atañe y cómo lo llaman comisión en vez de crédito pues igual. Se trata de un crédito encubierto de 150€ no solicitado al que llaman comisión de 12€.