Las armas y las letras II

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LAS ARMAS Y LAS LETRAS II

29-12-10

 

Sólo una vez pierde los nervios AT, y abandona esa equidistancia, y no nos extraña ante la dimensión de tal felonía.

Se trata de un muy joven  Camilo José Cela (CJC), de veintiún años. Sabíamos de su pasado como censor de libros y publicaciones del régimen franquista. Pero no sabíamos que fue (o intentó ser) un delator activo y orgulloso, y tan sólo por medrar y por oportunismo.

Así, poco antes de acabar la guerra, un CJC militar, quería un traslado de Galicia a Madrid. Y por ello escribió una carta (la más vil que hayamos leído nunca), solicitando su traslado, y apoyando sus razones en el conocimiento que tenía de los desmanes y asesinatos de los milicianos en los primeros meses de guerra en Madrid. Se proponía él mismo para delatar a personas que seguramente serían fusiladas por la dictadura franquista.

Y cómo éste hombre fue premio Nobel? Y cómo nuestro querido Francisco Umbral fue su amigo y admirador?

En ciertas situaciones, la equidistancia es imposible. Y AT toma justa venganza, y publica en su libro la carta íntegra. La carta existe. Esto no es opinable.

AT no juzga a casi nadie, y observa a todos sus personajes en su contexto. Tolerante, compasivo, comprende que casi todos actuaron de una determinada forma impelidos por las circunstancias. No hay juicio posible cuando no existe libre albedrío de verdad.

Caso especialmente lacerante para AT es el de los dos hermanos, uno al que sublevación le situó en Madrid, y otro en Sevilla: Antonio y Manuel Machado.

AT relata dos hechos históricos incontestables: que la migración/exilio de la mayoría de los escritores se produjo en 1936 y no en 1939; y que la gran mayoría de éstos eran convencidos republicanos, demócratas, y que desconfiaban tanto de los falangistas y sublevados como de los comunistas.

Así, Manuel Machado tuvo que hacer propaganda y firmar columnas pro fascistas por el simple hecho de residir en zona nacional desde el principio, Sevilla (mandada por un tiránico, colérico y alcohólico general, Queipo de Llano); y su hermano Antonio, otro tanto en Madrid, firmando manifiestos comunistas que ofendían su inteligencia y su sensibilidad.

AT opta por lo más inteligente y generoso: cualquiera en aquellas circunstancias, hubiera hecho lo mismo. Se trataba de sobrevivir.

Acaso, los dos ejemplos más incontestables sean los de Unamuno, ya descrito (acabó su vida prácticamente en arresto domiciliario), y los de Juan Ramón Jiménez, que jamás transigió ni con unos ni con otros. Se comportó coma la pureza de su poesía, su ideal estético: sin concesiones a nadie ni a nada.

El libro de AT es una maravilla en todos sus aspectos. Como amante de la tipografía, está excelentemente editado. Consta de 631 páginas, pero son 500 de lectura real, en las que además se intercalan muchas fotos y carteles de la época.

Además del fondo del libro, nos ha impresionado la forma. Hacía mucho tiempo que no leíamos un libro en el que descubriéramos veintiocho palabras totalmente desconocidas para nosotros, y de acuerdo con nuestra ficha de lectura. Se intuye a veces su significado, y se encastran de forma natural en su prosa, como una fina y precisa relojería, no como aquellos rebuscados, amanerados y barrocos escritores que llaman a palabras poco usadas que encajan mal, y que tan solo son una muestra de exhibicionismo intelectual.

La prosa de AT es armónica y fluida, y se nota su pasión por la poesía (también es poeta, además de ensayista y novelista). Como diría Paco Umbral, sabe poner los adjetivos.

AT: has sido todo un descubrimiento. Son estos regalos inesperados que da la vida. Vamos a leer toda tu obra…, si la encontramos. 

  1. en respuesta a Joe morgan
    -
    #2
    30/12/10 19:05

    Efectivamente, Joe Morgan. Ganó el premio Nadal. Mi incultura ha hecho que no conociera para nada a Andrés Trapiello. Increíble. Todos tenemos lagunas. Como bien dices, tanto que leer, y tan poco tiempo.

    Me interesan mucho una especie de diarios, "El salón de pasos perdidos", de los que ya lleva quince entregas, libros!!

    Feliz Año!!

  2. #1
    30/12/10 18:43

    ¡Hola de nuevo!

    Sigo con más ganas que en el comentario anterior de adquirir la obra, jaja. De Trapiello sólo he leído el que fue premio Nadal en 2003 (creo): "Los amigos del crimen perfecto". Digo creo porque fue el año que la leí y lo recuerdo por ser la novela que me acompañó en un viaje de ese año.

    Novela negra en la España de la transición, con crítica velada sobre algún aspecto de la misma... No digo más. No soy buen crítico literario. Tal como has escrito sobre "Las armas y las letras" prefiero dejar esa labor a gente como tú.

    Feliz año.

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