Patentes de corso

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El albañil y la ex presidente

XLSemanal - 06/9/2010

Tengo un joven amigo paleta, o sea, albañil de toda la vida, que lleva un rato largo sin trabajo. Y el otro día, que coincidimos en torno a unas cañas, le pregunté cómo iba la cosa. Dijo que tirando, con pocas posibilidades inmediatas, pero con el recurso temporal de cobrar el paro, que le permite aguantar el tirón hasta que vengan tiempos mejores. «Pues tengo entendido -comenté, ingenuo- que con la reforma laboral que nos quieren encasquetar, tendrás obligación de hacer cursos de formación.» Me miró, guasón, mojó los labios en la cerveza y dijo: «Ya he hecho uno, ¿cómo lo ves?». Le dije que lo veía bien, pero que me contara, para verlo mejor. Y se encogió de hombros. «Una semana aprendiendo informática, colega -dijo-. Con dos cojones.» Quise saber para qué necesita un curso de informática un albañil en paro, y me lo explicó con la justificación oficial: «Para que aprenda a escribir mi currículum».

Nos despedimos -se empeñó en pagar las cañas, rumboso- y me quedé pensando. Haciendo cuentas sobre a quién aprovecha lo del curso informático: si a mi amigo paleta, o a un Gobierno que puede así camuflar estadísticas, vendiendo otro paripé en plan nos encargamos de todo y los tenemos ocupados, y a unos sindicatos apesebrados y sobornados que viven del cuento y por la cara; que así -y no quiero pensar de qué otras maneras- justifican lo que han estado trincando hasta hoy para mantener mudas sus boquitas pecadoras, cuya succión sistemática y cómplice a las partes pudendas del poder político pretenden ahora disimular, a toro pasado, con una huelga general inoportuna, inútil y perfectamente idiota. A ver, me pregunté, cuánta pasta se habrá quedado por el camino, en sueldos a liberados y en pegatinas sindicales, antes de que, con lo que queda, esos paladines del trabajador español le paguen un curso de informática a un albañil para que escriba su currículum.

Pensaba en todo eso, digo. Pero como no sé mucho de sindicatos ni de reformas laborales, y menos de informática, me dije: «Tranquilo, Arturete. Seguramente no lo has entendido bien». Así que decidí olvidar el asunto y puse la tele, a ver si veía un ratillo a Jorge Javier Vázquez. Que, pese a pastorear gentuza y telebasura a tope, y a cierto puntito maricón excesivo por su parte cuando le salta el automático, debo reconocer que lo hace de puta madre, y que maneja la coreografía del directo como nadie en España -puestos a ello, que me la endiñe un profesional-. Zapeando en su busca, como digo, me topé en otro programa con una ex presidente de parlamento insular español, balear me parece, metida hasta el chichi en un cenagal de malversación de fondos públicos, prevaricación, falsedad documental, negociaciones ilícitas, delito electoral y cohecho -que se dice en dos líneas-, que por lo visto está en libertad bajo fianza y tiene la obligación de presentarse dos veces al mes en los juzgados de su pueblo. Y la torda paseaba tan campante por la calle, con absoluto desparpajo, maquilladísima sobre el careto terso de quirófano, con ropa, zapatos y bolso supermegapijo a la última de Filipinas, echando besos con todo su morro a las cámaras y a unos cuantos vecinos que la saludaban con mucho afecto y la llamaban guapa. Y me dije: hay que joderse. Esto sí que es telemierda, y no lo de Jorge Javier, que a fin de cuentas suministra con admirable eficacia lo que pide la parroquia. Sin embargo, la presunta golfa apandadora de la isla va por la calle feliz de haberse conocido, después de haber robado a mansalva, sola o en compañía de otros presuntos hijos de la gran puta. Y la gente, la misma que tira besos a Belén Esteban y a Karmele, saluda a la pava del bolso de Gucci y los zapatos de Manolo Blahnik, comprados mediante fianza de 350.000 euros o cárcel, y dos coma cinco millones de euros por responsabilidades civiles, y le dice adiós bonita y le tira besos, en vez de correrla a hostias en cuanto asoma el hocico a la calle.

Pero claro, concluyo. Sólo se trata de corrupción. De eso que, en este país de parados a los que se imponen cursos de informática para que puedan escribir su currículum, criticamos con airadas maneras hasta que tenemos oportunidad de meterle mano al pastel. Entonces todo se vuelve normal, tolerable, vive y deja vivir. Nadie forra a gorrazos a esa presunta sinvergüenza corrupta -me encantan esos deliciosos presuntos que salpimentan la vida pública y privada española-, porque en realidad no es tan grave. Otra cosa sería tener por vecino a un violador, un terrorista o alguien así. Le pegarían pancartas en la puerta. Pero un corrupto es otra cosa. Adiós, bonita. Smuac, smuac. Te queremos. A ver quién no tiene un corrupto a mano. A ver quién se resiste a un constructor o un político que se lo trajinen. A ver quién no sueña con organizar cursos de informática para albañiles en paro.

P.D.: Esta es una columna de Arturo Pérez-Reverte publicada en XL Semanal. Está copiada de su página oficial donde sus artículos aparecen bajo el epígrafe Patentes de corso. El chiste lo he copiado de otro sitio, para ilustrar el texto de Perez-Reverte. Mientras el teclado de Ignasi esté inoperativo habrá que buscar artículos de otros escritores para alimentar este blog.

  1. en respuesta a Viejo
    -
    #6
    09/09/10 12:07

    Buenos días viejo.

    No sé si el aludido (o, en mi caso, la aludida) apreciaría la diferencia de matiz por intercalar lo de "la gran" en medio del insulto.
    De todas formas, en lo sucesivo, usaré la expresión tal como tú la propones. Y, si llegado el caso, me piden explicaciones por el exabrupto, intentaré recordar esta mención judía a la antigua Babilonia para desconectar a la santa madre del aludido (ayer, la aludida) de toda iniquidad y maldad achacable a su vástago (o vástaga, en homenaje a la inefable Aído). Es más, si me decido a presentar una rectificación a mis escritos de ayer, tal como me pidió Boswell "El Conciliador", posiblemente utilice esta aclaración y pida excusas por no haber añadido lo de "la gran" a mi expresión.

    Siempre es un placer ser amonestado de esta manera.

    Saludos.

  2. #5
    09/09/10 11:43

    Querido herrador

    Los que seguimos a APR, sabemos que es muy aficionado a llamar "hijos de la gran puta" a muchos de nuestros mandatarios y de sus compañeros de profesión, en ello me gustaría hacer una pequeña observación:
    Cuando llamas a alguien "hijo de puta", estás recordándole la profesión de su madre, pero cuando se le llama "hijo de la gran puta", se está recordando el sentido bíblico de "la gran puta" nombre con el que era conocida la ciudad de Babilonia, que a los ojos judios era el no va más de la perversión,de la inquinidad, de la corrupción y de la maldad.
    Es por ese motivo, por el que ayer me permití llamarte la atención.

    saludos.

  3. #4
    08/09/10 21:31

    Herrador.

    Si he estado un poco ausente es por el teclado. Me cuesta mucho escribir.

    Leí esta columna de APR. Las leo todos los domingos, así como las del "El Mundo" y "El País". Juro que no hago más ningún coleccionable de ningún periódico.

    Un vez coleccioné una enciclopedia jurídica de "El Mundo". Hice cuentas, y al fianal me gasté más de EUR 300, joder. Ya no me engañan más.

    Ya sé que a ti y a Viejo os gusta mucho APR. Con todos los respetos, a mí no me entusiasma. Algunas columnas son buenas, pero otras las considero demasiado "egotistas" y abusa de las palabras malsonantes (defecto que yo antes tenía e intento corregir).

    Como novelista no lo puedo juzgar mucho. Sólo he leído "La carta esférica". Correcta y entretenida, no es el tipo de novela que suelo frecuentar. Pero sobre gustos colores. Es bastante posible que me anime a leer su última novela "El asedio de Cádiz". Tengo curiosidad por su indudable oficio como novelista. Umbral le llamaría "carpintero de novelas, como elogio eh, capacidad (y paciencia) que Umbral nunca tuvo.

  4. #3
    07/09/10 17:59

    No me gustaron las andanzas del Capitán Alatriste, pues, el abuso de palabras raras, que sobraban en el texto, o que podían ser sustituidas por otras más accesibles al lector normal, las hacían aburridas hasta más no poder.

    Esto es una crítica literaria gratuita.

    Otra cosa son sus páginas en El Semanal, sencillamente estoy de acuerdo con Arturo en todo y sus columnas me parecen magistrales.

    Me gustan hasta las palabrotas que escribe.

  5. #2
    07/09/10 16:40

    Ingenioso, herrador.
    Tres temas toca Don Arturo.
    Los tres son viejos conocidos de nuestro querido país.
    Paro, telebasura y la fascinación de lo corrupto.
    Le dedicaré un párrafo a cada uno.
    Paro. No está mal que se den cursos de formación, capacitación, reciclaje a los parados. Cuántas veces nos hemos quejado de que en los montes de mi pueblo hay que traer emigrantes para que lo limpien, porque los parados no quieren hacerlo. O tantas cosas parecidas. Quién no conoce a alguien que está cobrando el paro y trabajando en B? Por último, que el amigo del artículo sea irreciclable no implica que lo sean todos; es decir, hay un montón de gente cuya experiencia y conocimientos lo son en sectores sin presente (y algunos sin futuro, como mineros del carbón, o albañiles, o tantos otros). Haciendo cursos de estos,algunos, puenden reorientarse a otros sectores menos castigados. Que hay corruptelas en torno a esto? Nada es perfecto. Menos en España. No me parece mal que se obligue a los parados a tomar estos cursos. A alguno le valdrá para algo más que escribir su CV.
    Telebasura. Pues qué se le va a hacer? Si es lo que un cierto segmento de la población pide, que se lo den. A mí me parece aborrecible... pero me limito a zapear a los 5 minutos, ya cabreado...
    Corrupción municipal de Gucci y Manolo's. Pues manda cojones! En esto veo dos razones (desde la sinrazón): Por un lado el apoyo incondicional de los que han apoyado unas siglas y que se sienten obligados a seguir apoyándolas. Nunca reconocerán que su candidato-candidata ha sido un chorizo, un ladrón. Lo justificarán diciendo que eso es pecata minuta, que "y tú más" o que no les pagan lo suficiente....La otra (sin-)razón es la que apunta Arturo, la fascinación del cordero por la cobra. Esa admiración irracional por estos chorizos hijos de puta que han esquilmado el país.... y en lugar de saltarles a la yugular, les vitorean... No hay remedio para tanta estupidez. Efectivamente, Arturo, herrador, si el delito hubiera sido otro (violación, pederastia,...), esa misma gente estaría intentando lincharlos. Aún sin pruebas.

    Pues yo me temo todo esto va a ir a peor. Porque la hucha se va terminando, el opio para el pueblo se hará cada vez más necesario y los depredadores pueden ser vistos como alguien que ha podido con el sistema... Hay que joderse...

  6. #1
    07/09/10 16:34

    Herrador... mira por donde que se me estaba ocurriendo algo para colgar y debatir, y ya que estaba con toda esat historia del cinismo clasico queria empezar a hacer una serie basada en el clasico cinismo y emparentarlas con la diogenizacion de la sociedad o de las cosas superfluas innecesarias baratas por no pulcras, de esta y vas y nos traes esto de APR ....mas de lo mismo...

    El otro dia cuando comentabas sobre la caida del imperio romano...quise contestar y me mordi la lengua...no son analogias con la caida de ese imperio sino con las del magno...por un sin fin de pareceres que a mi parecer se me pasan por la cabeza a la velocidad de la luz...

    Nunca en la humanidad ha habido tanta sapiencia o conocimiento... esto es algo que no estan controlando...y por supuesto cuando cambian los ciclos cambian las religiones...y los stableshiment o como se llamen los establos de los estados...que dura sera la caida....mas para ellos que su pedestal es mas alto ....

    un abrazo...

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