El gin tonic

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EL GIN TONIC

02-11-09

Por lo visto se ha vuelto a poner de moda el gin tonic. No lo sabíamos, porque nosotros lo hemos tomado siempre, y creemos que nunca había pasado de moda. La peña, que no sabe ni qué beber ni qué hacer.

Dice la leyenda (o la historia, que viene a ser lo mismo) que el gin tonic lo inventaron los ingleses en la India. Ya que tenían que tomar quinina para prevenir la malaria o algo parecido (para nosotros, todas las enfermedades exóticas, que no se puedan pillar en nuestra meseta, son todas iguales), y su sabor era tan amargo o tan asqueroso, pues la empezaron a mezclar con ginebra, y luego con agua tónica.

Lo que no inventen los borrachines de los ingleses con nariz roja y sospechosas venillas en las mejillas, con tal de tener una excusa para mal beber, no lo inventa nadie. De ellos es esa frase que justifica que, seguramente debido a una resaca, se pueda beber muy temprano en la mañana: En algún sitio de nuestro imperio, serán las seis de la tarde. Como frase a lo Wilde no está mal.

No vamos a comprobar esa historia del origen del gin tonic porque no nos da la gana. Ya hemos dicho aquí que nosotros nunca nos documentamos para escribir una columna. Hay cosas que no merece la pena consultarlas, sino inventarlas.

Hoy leyendo a David Gistau y su excelente columna semanal sobre deportes en El Mundo, ha citado una frase de Umbral, que cuando despreciaba algo decía: No voy ni a levantarme a comprobar el nombre. Pues eso. Nosotros ni nos levantamos: es que ni hacemos un click del ratón. Nos da demasiada pereza.

Es verdad que notamos que la peña está tirando más al gin tonic, en lugar del cubata, abominación alcohólica que es la mejor manera de estropear un buen güisqui o un buen ron. Nosotros no solemos tomar ron a no ser que estemos en Puerto Rico o en Venezuela. Como en Puerto Rico sólo hemos estado una vez, y en Venezuela, a pesar de nuestras adoradas venezolanas, no hemos estado nunca, pues no tomamos ron. Qué se la va a hacer. Afortunadamente, hay venezolanas guapas que gustan de venir a la Madre Patria y calzarse un patrio. Un antiguo jefe nuestro, bastante incapaz y vago pero divertido para alternar y que vivió cuatro años en Caracas, nos dijo una vez que los mejores culos del mundo se podían ver en Caracas. Bueno: todavía hay viajes interesantes que hacer, a pesar de que ya no nos gustan demasiado.

El gin tonic nos gusta sólo con tónica Schweppes o como se escriba. La marca? Pues nos da igual, siempre que no sea demasiado aromática como la Gordon`s. Cada vez somos menos pijos y menos esnobs. La ataraxia. Ahora resulta que venden unas ginebras francesas y de otros países muy caras, y a la peña le da por beberlas. Pues que les aproveche y que preparen la cartera, porque encima de desconocidas y francesas (no nos fiamos de los franceses respecto a las bebidas alcohólicas. Si hacen como con el vino, que venden una basura a precio de oro y todo por poner en la etiqueta Chateau no sé qué, hay que tener cuidado. Puro marketing, que puede llegar a ser incluso más tramposo que el marketing de los italianos con los zapatos, que suelen ser una mariconada para metrosexuales), son carísimas.

La hora perfecta para un gin tonic es la media tarde, allá con el ocaso en invierno. Las seis o siete de la tarde es una buena hora. Perfecto para acelerar nuestro metabolismo, porque es justo a esa hora cuando empiezan a decaer nuestros biorritmos. Podríamos ir al gimnasio para acelerarlos, pero nos da que el gimnasio no es un sitio tan divertido como un bar con unos amigos y un gin tonic en la mano. También es una buena opción el gin tonic como aperitivo en la cena. Y si la cena es fuera de tu casa, y luego está previsto algo de copeo, pues no es nada extravagante cenar con gin tonic y pasar del vino. Algún purista se echará las manos a la cabeza por tal herejía. Pues que se las eche.

Lo mejor del gin tonic es prepararlo. Algunos prefieren añadirle una rodaja de lima en lugar de limón. Pues bueno. Nos suena a pijada esnobista pero lo aceptamos. Lo que mucha gente no sabe que para preparar el mejor gin tonic la ginebra debería estar en el congelador, y así evitar que los cubitos de hielo se fundan muy rápido y diluyan demasiado el sabor de la ginebra incluso del agua tónica. Con la ginebra en el congelador y la tónica bien fría, los hielos no se deshacen incluso después de muchos minutos: los hielos cumplen así su función de mantener la bebida bien fresca y nada más.

En vista de los cual, nos vamos a preparar un buen gin tonic a su salud, ya que son las seis de la tarde en Madrid (verdad de la buena, no inglesa) y que nuestra santa/carcelera nos ha dejado solos con nuestro perro como único testigo.  

  1. en respuesta a Viejo
    -
    #4
    24/07/10 17:24

    Ja, ja, querido Viejo. Genial.

    Veo que el gran y querido Germinio ha encontrado en ti un oponente dialéctico de máximo nivel.

    A tu salud también, el (más bien los) gin tonic que voy a tomar esta tarde, cuando el cuerpo, allá a las siete de la tarde, se pone vago.

    Ja, ja. Los libros de caballerías. Espero que Germinio tenga el sentido del humor y la inteligencia que siempre ha demostrado. Es un hombre "temperado". Ja, ja.

    En tu honor, Viejo, y en honor de los hielos de un gin tonic que se funden, voy a reponer una columna muy antigua, de mis primeras. Todavía utilizaba la egostista primera persona del singular. Se titula "El cambio climático".

    Espero que Germinio siga queriendo comer conmigo el próximo miércoles. Ja, ja.

  2. en respuesta a Viejo
    -
    #3
    23/07/10 16:43

    Sí y no viejo,

    Sí a lo de Alonso Quijano. Definitivamente. Impotencia total luchando contra molinos y gigantes, que pasan olímpicamente.

    En cuanto a si Nuria ha destrozado o no una u otra teoría, habrá que preguntarle a Nuria.

    Bon dia e unha aperta, amic.

  3. en respuesta a Boswell
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    #2
    23/07/10 13:07

    No estamos solos querido Boswell

    Tambien Nuriawoman a pesar de su ardiente defensa de los animales, es de los nuestros, solo una persona inteligente que ha visto derretirse los cubitos en un gin tonic, es capaz de extrapolarlos y destrozar las teorias del aumento del nivel del mar por el deshielo del Artico.
    En cuanto a las decenas de libros que tiene leidos Germinio sobre los calentamientos globales, me recuerda a nuestro Alonso Quijano y sus libros de caballerias, aunque en este caso la lucha de Germinio no sería contra los molinos de viento,(ni mucho menos), sería contra enormes monstruos que surcan el mar embadurnados de petróleo y que cotizan en bolsa.
    Esta tarde a partir de las siete brindaré por ti con un gin tonic de ginebra azul en recuerdo de los sueños de un joven lector de viajes imposibles en puertos soñados.
    Va por ti.

  4. #1
    23/07/10 00:50

    Es una columna antigua, pero me la ha sugerido Viejo con sus gin tonics anti cambio climático, que es una gran trola del garn Germinio. Ja, ja.

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