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Blog Joldi's Blog
Reflexiones sobre economía, sector inmobiliario, empresa, finanzas...

¿He sido yo?

Enric Reyna, enternecedor friki entre los que seguimos sus andanzas, y a la vez, presidente de los promotores de Barcelona, en declaraciones recientes ha reprochado al Gobierno de que "no advirtiera antes de la crisis económica,.., lo que hubiera permitido al sector tener más tiempo para prepararse mejor para hacer frente a la situación".

Lo que ya nos faltaba por oír, los promotores culpando al Gobierno por no advertirles de una crisis que ellos mismos forjaron. Este es el mismo individuo que cientos de veces negó la existencia de la burbuja inmobiliaria y que de un día para el otro se descolgó diciendo con todo cinismo que ya habían bajado los precios un 30% y que ya no podrían bajarlos más. Con declaraciones como esta queda muy claro que el sector el tocho de este país anda sobrado de caspa y falto de profesionalidad. Porque el caso es que tampoco hay que ser ingeniero de la NASA para no haberse dado cuenta antes que la demanda en este país nunca podría absorber una oferta que crecía al ritmo de casi 800.000 viviendas nuevas al año. Pero ellos a la suya, han pasado de todo, han construido a destajo, pensando sólo en forrarse, aprovechándose de la ignorancia de la mayoría y creando unas expectativas que ahora pagamos todos.

En fin, lo que debería saber el señor Reyna es que los promotores en este país tienen un problemón del copón, un stock que tardarán años de sacarse de encima y que para eso ya pueden ir bajando precios porque la demanda está cada vez es más empobrecida. Que dejen de ganar en los próximos años una parte de lo que llevan ganando en el último decenio. Que se dejen de milongas y que trabajen duro para vender sus activos a la capacidad real de endeudamiento de la demanda y no a precios sobrevalorados fruto de la especulación y de unas expectativas irreales. Y no es tanto un problema de financiación con los bancos, sino de la necesidad pura y dura de cambiar el chip, de olvidarnos del consumismo voraz, del megaendeudamiento, del crédito fácil y volver a valores de toda la vida; la capacidad de ahorro, solvencia, etc. Cuanto más esperen en entenderlo más dura será la caída para los pocos que todavía se mantengan. La deflación está a la vuelta de la esquina y ello pospondrá muchas decisiones de compra. El tiempo aprieta, señor Reyna

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