Sesiones del 90%. Posible rango lateral.

Barack Obama ha anunciado la puesta en marcha del plan de infraestructuras más ambicioso desde los años 50, cuando Eisenhower construyó la red de autopistas más importante hasta la fecha. Además, el nuevo presidente americano pretende agilizar el uso de la segunda mitad del plan de rescate bancario TARP (total $700.000 millones –700 billion-), rebajará los impuestos de manera significativa, implementará un nuevo plan de estímulo económico cuya dotación está siendo negociada en el congreso y se estima rondará los $825.000 millones y demás sabido y por conocer.

Los esfuerzos reflacionistas realizados a través de diferentes planes no son suficientes. Las entidades financieras ya han declarado perdidas del orden del trillion (billón) de dólares y todavía se estima pendiente otro trillion aproximado de dólares más.

Nadie sabe con certeza la capacidad real de éxito de las actuales políticas porque gracias a la aventurera e imprudente labor de –Greenspan- regulación y supervisión del sistema financiero durante la pasada década, los niveles de riesgo, deuda y apalancamiento son históricos y desproporcionados. En una economía tan dependiente de la revalorización de activos durante tanto tiempo, su desapalancamiento es un laxante que obliga a una purga de carácter autodestructivo, aunque necesario. El capitalismo es en el fondo un sistema de destrucción creativa.

La historia muestra que excesos de deuda como los cometidos años atrás por las economías “desarrolladas” necesitan un proceso de purga para traer de nuevo los pies de la economía al suelo, limpiar el sistema de abundancias venenosas, generar conciencia y hábitos económicos responsables y crear sociedades más productivas y ahorradoras.

La limpieza actual está siendo proporcional a los excesos previos acumulados; ha degenerado ya en un proceso deflacionista hoy inconcluso y perturbado por el enorme monto de problemas latentes: en los mercados de crédito, en los de derivados, de vivienda, en las cuentas de seguridad social y sanidad pública, en las finanzas deficitarias de 49 de los 50 estados...

En definitiva, el gobierno americano está atenazado por unos acontecimientos que obligan a poner en práctica un plan de estímulo que promete presionar el déficit presupuestario hasta alcanzar niveles cercanos al 7%, además del generoso déficit por cuenta corriente que arrastran de atrás.

El problema es que las autoridades están actuando con hipótesis de trabajo y poniendo en práctica un azaroso modelo de prueba-error para controlar la masacre económico financiera que tienen sobre la mesa de trabajo. No queda otra.

La cuantificación de las dificultades potenciales y latentes sólo en los mercados de derivados es de magnitud tal que supone varias veces la suma del dinero ya asignado para los rescates, ¿dinero desperdiciado?. El probablemente nuevo secretario del Tesoro, Geithner, anunció ayer que “estamos en el principio de este proceso de reparación del sistema, no cerca del final”, “harán falta acciones mucho más sustanciales y de escala muy dramática”.

Opino que en tanto el sector inmobiliario-hipotecario no toque fondo, la posibilidad de recuperación sostenida será mínima porque los bancos continuarán generando minusvalías, dotando fondos para amortiguar el crecimiento de la morosidad y solicitando dinero al estado –Uncle Sam- sólo para evitar la quiebra y no para aumentar el volumen de oferta de crédito, tal como está ocurriendo ahora.

Las autoridades se han pasado de frenada en la expansión y no han sido capaces de controlar un desaforado crecimiento basado en deuda: han permitido con ello la creación de una burbuja y posterior pinchazo que, como consecuencia, está causando los primeros síntomas de deflación. Siendo realistas conviene abordar la posibilidad de un escenario futuro contrario: si se vuelven a pasar de frenada con el plan de estimulo, la preocupación económica de primer orden será cómo contener una inflación capaz de brotar con fuerza.

Las sesiones pasadas han sido traumáticas para el sentimiento de los inversores quienes, tras la recuperación del mercado cercana al 25% desde los mínimos de noviembre, hemos vuelto a sufrir la inestabilidad de los mercados. Caídas fuertes y continuadas que en sólo diez sesiones han evaporado aproximadamente un 15% de capitalización y han originado lecturas de sentimiento pesimistas, aunque todavía no extremas.

La coyuntura es muy interesante pero induce a adoptar posturas encontradas. Ejemplo de ello es el estudio realizado por Adam Hamilton, analista de mercados concienzudo en observar las similitudes de los movimientos entre el mercado de hoy y el mercado durante la crisis de 1.907, quien frente al pesimista consenso espera un comportamiento del mercado excepcional para 2.009. Sorprendente, vean en rojo el desarrollo del Dow Jones en 1.907 y en azul en 2.008: (pueden leer el informe completo en http://www.zealllc.com/2009/pstpanic.htm).


Aunque la desconfianza y aprensión a todo lo relacionado con los mercados de valores es patente, también muy razonable, los índices cotizan dentro de un amplio rango de precios que probablemente controlará la evolución de las bolsas durante los próximos meses y hasta que los planes de rescate comiencen a mostrar su verdadera capacidad reconstituyente.

DOW JONES 30 minutos

En estos descensos se han registrado algunas sesiones bajistas del 90%, es decir, sesiones en las que la negociación a la baja ha sido al menos un 90% del total. Son lecturas técnicamente relevantes que suelen anticipar giros al alza. El caso es que además, los datos internos del mercado se han comportado mejor que el precio, manifestando divergencias positivas. Sin embargo, estos dos hechos todavía no aseguran un giro alcista sostenido de los precios. Quizá si un rebote modesto al alza, que esperamos, pero la posibilidad de, a continuación, caer y perder los 800 puntos de SP500 o los 8000 de Dow Jones en busca de los mínimos de noviembre continua siendo elevada. ¿Desde dónde?.

De momento, el Nasdaq y el índice de semis se han comportado muy bien rebotando justamente donde debían, como mostré en las gráficas adjuntas en el anterior escrito. El SP500 y el Dow Jones han perdido niveles de soporte no críticos y cabe la posibilidad de un intento adicional de asalto al alza, que para ser confirmado deben ser capaces de superar los 900 y 8650 puntos respectivamente. En tal caso se abriría una ventana de oportunidad para continuar el ascenso con objetivos en las zonas de 1.010 y 9.650 puntos.

Estos últimos niveles -por arriba- y los mínimos de noviembre -por abajo- muestran aspecto de conformar los límites de un probable movimiento lateral, cuyo desenlace dependerá del impacto de las medidas gubernamentales sobre el desastre económico financiero actual.

Atentamente,

Antonio Iruzubieta.
CEFA Certified European Financial Analyst

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