Enero es el mes en el que muchos autónomos y dueños de pequeñas empresas “ponen orden” en lo fiscal y en lo contable… pero siguen dejando su vida financiera personal a la intuición. Y eso, tarde o temprano, pasa factura: estrés, decisiones improvisadas y la sensación de trabajar mucho sin construir patrimonio.
Ojo: no hablo de finanzas del negocio, sino de tus finanzas personales. Las que determinan si vives con tranquilidad o con presión.
A continuación, 5 fallos muy repetidos en estas fechas y soluciones prácticas (sin tecnicismos innecesarios).
1) “Tengo algo ahorrado”, pero no sé si es suficiente
El típico colchón “a ojo” es una fuente de inseguridad permanente. Se nota cuando:
- cualquier bajada de ingresos te altera,
- un imprevisto te obliga a tirar de tarjeta o de crédito.
Qué hacer:
- calcula tus gastos personales mensuales (vivienda, comida, transporte, recibos, seguros…),
- fija un objetivo de 3 a 6 meses de esos gastos como colchón,
- mantenlo líquido y sin complicaciones (no está para rentar, está para aguantar).
2) Mezclar cuentas: el error silencioso que te quita claridad
Aunque “sepas” lo que entra y sale, si personal y negocio están mezclados, el control es ficticio. Se nota cuando:
- gastas más en meses buenos,
- te aprietas en meses flojos,
- te cuesta decir “esto me lo puedo permitir” con tranquilidad.
Qué hacer:
- separación radical: cuenta personal + cuenta negocio,
- y una regla clave: ponte una “nómina” (sí, aunque seas autónomo).
Puede ser modesta al principio, pero estable.
3) Impuestos como susto en lugar de “partida prevista”
Si cada trimestre sientes el golpe, no es que el sistema sea injusto: es que no estás provisionando. Se nota cuando:
- pagas IVA/IRPF y te quedas sin aire,
- “te pillan” justo cuando quieres ahorrar o invertir.
Qué hacer:
- crea una cuenta de impuestos,
- automatiza: cada cobro → un % se aparta ahí.
Sin emoción. Sin negociarlo contigo mismo.
4) Cero “control de mando” personal: decides por sensaciones
Muchos autónomos son muy buenos generando ingresos, pero malos mirando el mapa del dinero personal. Se nota cuando:
- no sabes cuánto se te va en estilo de vida,
- no tienes una cifra clara de ahorro/inversión mensual.
Qué hacer (mínimo viable): un resumen mensual con 4 números:
- ingresos netos personales
- gastos fijos
- gastos variables
- ahorro/inversión
Y una métrica que ordena todo:
Tasa de ahorro = (ahorro + inversión) / ingresos No necesitas un Excel perfecto. Necesitas visibilidad constante.
Tasa de ahorro = (ahorro + inversión) / ingresos No necesitas un Excel perfecto. Necesitas visibilidad constante.
5) Invertir sin proceso (o no invertir por miedo)
Hay quien invierte tarde, quien lo hace por impulsos y quien siempre “lo deja para luego”. Se nota cuando:
- saltas de idea en idea,
- no tienes aportaciones automáticas,
- la inversión te genera ansiedad en lugar de paz.
Qué hacer:
- orden de prioridades: colchón → objetivos → aportación automática → cartera adecuada a tu perfil y plazo.
La inversión funciona mejor cuando es aburrida y repetible.
El problema de fondo: no es falta de capacidad, es falta de sistema
Una persona puede facturar bien y vivir con sensación de escasez. Y otra, con menos, vivir tranquila.
La diferencia suele ser simple: método. Mi trabajo como asesor financiero personal (tipo “CFO personal” para autónomos) es precisamente ese:
convertir tus finanzas personales en un sistema fácil de seguir, con automatizaciones y números claros, para que enero deje de ser una montaña rusa.
La diferencia suele ser simple: método. Mi trabajo como asesor financiero personal (tipo “CFO personal” para autónomos) es precisamente ese:
convertir tus finanzas personales en un sistema fácil de seguir, con automatizaciones y números claros, para que enero deje de ser una montaña rusa.
Mini test rápido (2 minutos)
Responde “sí/no”:
- ¿Sé mis gastos personales mensuales aproximados?
- ¿Tengo 3–6 meses de colchón líquido?
- ¿Tengo provisión automática para impuestos?
- ¿Me pago una “nómina” estable?
- ¿Tengo una aportación automática a ahorro/inversión?
Si has dicho “no” a 3 o más, no es grave: solo estás sin estructura.