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 No, no se asusten, las entidades financieras siguen teniendo las puertas abiertas (unas más que otras) y siguen atendiendo a sus clientes tanto normales como potenciales (repito, unas mas que otras) como siempre.

El caso es que el pasado sábado apareció una noticia en un suplemento de negocios de un periódico de tirada nacional (las páginas "sepia", vamos) en la cual se daba cuenta de que empresas relacionadas con la salud planeaban su salida al MAB (Mercado Alternativo Bursátil). Tranquilos, tampoco les voy a hablar de sanidad y economía, para ello, les aconsejo que visiten el estupendo blog de Miguel Angel Manyez, http://saludconcosas.blogspot.com, y, por supuesto, lo pongan en favoritos. Una delicia, se lo aseguro.

El hecho es que, tras leer el titular me puse a pensar lo centrados que nos encontramos todos en las entidades financieras a la hora de ir a buscar financiación, bien sea para la liquidez diaria, para operaciones concretas o para nuevos proyectos.

Una y otra vez tropezamos con el muro de los bancos y cajas de ahorro, los cuales, bien por ser proveedores nuestros habituales de liquidez o por ser entidades nuevas encuentran alguna que otra traba a la hora de "aflojar el grifo": concentración de riesgos ("ya tenemos mucho contigo"), exceso de endeudamiento ("no se si podrás pagar otro préstamo"), consejos variopintos ("no te metas en eso, tu a lo tuyo", "demasiado para ti"), desconocimiento ("¿quién eres y qué quieres?").

Si algo me ha enseñado mi experiencia en esta vida es que se pueden acabar muchas cosas, todas materiales, pero tenemos algo inmaterial que nadie nos puede quitar, la imaginación.

Actualmente tenemos infinidad de alternativas de financiación más allá de las entidades financieras: family offices, el MAB, fondos de inversión, capital riesgo, financieras privadas, reestructuración de almacenes, descuentos a proveedores, etc, etc. y, por supuesto combinaciones de ellas.

Otra cosa también inmaterial que tenemos y que solemos utilizar bastante es la vergüenza: señores, tal y como hemos hablado en anteriores ocasiones, en este caso se trata de vestirnos de comerciales de empresa y salir a venderla, ¿se imaginan a un comercial no entrando a visitar a un cliente potencial por el riesgo a obtener un "no"?, ¿lo mantendrían en plantilla?, yo les aseguro que no. 

En el penúltimo Cafe i Diners que celebramos en Forinvest, en Valencia, un asistente (con el que lamentablemente no pudimos hablar posteriormente) nos planteó que su empresa se hallaba inmersa en un proyecto que sobrepasaba en tal su dimensión actual que su propio proveedor de financiación (el director de su oficina bancaria) no se atrevía a plantear a sus superiores, ¿qué hacer?.

No nos cansaremos de repetirlo, en el mercado hay grandes ASESORES FINANCIEROS, si, con mayúsculas, una buena asesoría que plantee un proyecto creible, con recursos financieros, con un abanico de posibilidades de financiación, con imaginación para financiar, es decir, un compañero de viaje en la búsqueda de dicho proveedor.

Déjese aconsejar, busque alternativas, compare posibilidades, pero, por favor, no se quede quieto, véndase, salga a la calle.

El dinero le está esperando.

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