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Por la mañana me despierto con un rayo de sol que se deja asomar por la ventana, el olor de unas tostadas me despierta el apetito, me levanto y enciendo una pequeña radio que tengo en la mesilla en la parte derecha de mi cama. Oigo que es septiembre de 2009 no salgo de mi asombro.


Que ha pasado durante todo este tiempo, todos mis amigos que con tristeza me relataban sus frustrantes salidas de las empresas donde día tras día desempeñaban ese arduo trabajo.

Todo ha pasado, lo relataban como si fuera la tercera guerra mundial, cuando las calles están inundadas de pólvora por los indelebles batallas. Cuando dos niños corretean por las entristecidas calles planeando como si de un avión de hélices se tratara y sobre la mano ennegrecida se sostiene un avión de latón de los años 80.

Todo el horizonte se encuentra lleno de hojas secas, una casa alberga en su puerta a unos jóvenes que no tienen nada mejor que hacer que bajarse unas viejas sillas para fumar un cigarro liado, me llega el olor, que se adentra en mi penetrante y que me recuerda las cantinas de la mili.

La tristeza que sufren los ciudadanos más mayores se funde con las risas de los jóvenes por la inexperiencia e ignorancia en una sintonía difícil de asimilar; cuanta ruina se ha llevado esta crisis, cuantas casas se han arruinado, cuanta miseria se ha pasado, hambre, miedo.....

Pero bueno ahora estamos como al final de una guerra donde ya han pasado todos los bombarderos y toca la reconstrucción, con todas las iglesias derruidas, los hospitales llenos de soldados que casi se dejan la vida por salvar a su patria.

Solo nos queda el llanto retenido, la retina marcada por todo el sufrir de tanta gente, la voz marcando una tristeza irresistible, la vida sosteniendo la pena del paso por una crisis sin precedentes.


Me doy la vuelta y me despierto con el sufrimiento y la perplejidad de estar casi llorando, con innumerables conocidos, y parte de mis amigos en situaciones esperpénticas. Pero con un dolor que es insufrible y no estoy en el final de la crisis, sino en el final de un sueño.
  1. #2
    23/11/08 12:18

    Estamos describiendo el final de la crisis, de vez en cuando nos tomaremos un respiro para leer algo alentador, me tengo que basar el la literatura para habla del final de la crisis. Nos falta tela.

  2. #1
    Anonimo
    22/11/08 13:35

    Me gusta más cuando hablas de economía, para la literatura ya tengo otros autores ...

    Fdo. El Espiritu de Fari (EEF)

    PD: pasa el corrector ortográfico.

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