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La ¿in? sostenibilidad de la deuda pública

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La deuda pública de un país no son más que las deudas que contrae el Estado con sus acreedores, consecuencia del desequilibrio en las cuentas públicas que le impiden poder financiarse por cuenta propia. Mal que nos pese, la deuda estatal siempre va a existir. Lo que es necesario es que los gobiernos hagan un buen uso de ella.  Al respecto, el reputado economista Olivier Blanchard, quien fuese economista jefe del FMI hasta hace 5 años, apuntaba que “La deuda no es buena, pero tampoco es catastrófica. Se puede usar, pero se debe usar bien.”

Para hablar sobre la sostenibilidad de la deuda primero debemos de responder a la siguiente pregunta ¿Cuándo la deuda pública de un país deja de ser sostenible? No es demasiado convincente establecer una cifra exacta a partir de la cual la deuda pública no se pueda pagar y se vuelva insostenible, ya que para cada país es diferente el umbral a partir del cual se declararía el “default”. De este modo, es necesario atender a otros factores para determinar la insostenibilidad de la deuda. Aquí es donde entra en juego la ratio deuda pública sobre PIB. Veremos a continuación sobre que factores se debe de trabajar para poder reducirla.

La ratio deuda pública sobre PIB es el cociente entre la deuda pública de un país y su producto interior bruto a precios corrientes. Ahora bien, a la hora de obtener la deuda pública actual será necesario tener en cuenta no solo el déficit primario actual, sino también el nivel de deuda de años anteriores, así como los intereses por la deuda heredada de los años anteriores revalorizados al tipo de interés de mercado.

Es decir, partiendo de que Bt es el nivel de deuda en el año t, Bt-1 es el nivel de deuda en t-1, Dt el déficit público en el año “t” y (i * Bt-1) los intereses por la deuda heredada, el nivel de deuda actual será, en términos absolutos, el siguiente;

Bt= Bt-1 + i * Bt-1 + Dt

Además, tal y como se ha indicado anteriormente, es necesario expresarlo en términos del PIB, por lo que también será de especial importancia atender a lo que ocurra con el PIB nominal o a precios corrientes, ya que un crecimiento de este significaría una caída en el peso de la deuda pública. De esta forma, obtenemos que;

                                             

                             

La reducción del déficit primario, la disminución del tipo de interés medio de la deuda, el incremento de la tasa de inflación o el aumento de la tasa de crecimiento real, son algunas de las vías a través de las cuales se puede reducir la ratio deuda sobre PIB. 

¿Cuándo pasa a ser  impagable? Podremos determinar que la deuda de un país es impagable no solo porque esta vaya aumentando con el paso de los años, sino más bien porque esta se vaya aproximando a un valor insostenible que la economía no pueda permitirse como consecuencia de una tasa de interés de la deuda (i) superior al crecimiento económico(n).

Si se alcanza esta tasa en la que i>n, los compradores de deuda exigirán un tipo de interés mayor al observar un mayor riesgo, ya que dicha economía tiene cada vez menos posibilidad de pagar su deuda y mas probabilidad de entrar en default. Como consecuencia, los mercados financieros asignarán a dicha economía una prima de riesgo mayor que derivará en unos intereses exigidos mayores.

Esta situación puede generar un ciclo por el que el monto de la deuda sea cada vez mayor (Como aumenta mi deuda, aumenta la prima de riesgo y por tanto los intereses que deberé de pagar por la deuda actual, lo cual me hará incurrir en más deuda todavía).

Para salir de este círculo, las economías deberán de presentar un plan de “consolidación fiscal” efectivo, reduciendo el déficit primario, que le permita ganar credibilidad frente a los mercados.  Este procedimiento de “consolidación fiscal” se podrá llevar a cabo mediante la reducción del gasto y vía aumento de impuestos. El objetivo principal será frenar el crecimiento del déficit primario y reducir la ratio deuda pública/PIB.

Centrándonos en el caso de España, ¿Es sostenible la deuda pública española?

La deuda pública española lleva años en la senda del crecimiento, teniendo que retroceder hasta finales del s.XIX para encontrar niveles de deuda similares a los actuales. Durante las dos últimas descasas, y más concretamente a partir de 2008, la deuda pública ha comenzado una escalada hacia máximos. Además, el impacto económico del coronavirus ha disparado los niveles de deuda pública y déficit primario en apenas meses, lo que nos llevará a acabar el año en un 120% de deuda sobre el PIB. Obviamente, el crecimiento de esta deuda tiene que ser frenado drásticamente si no queremos que España entre en situación de impago.

                    

Para responder a la pregunta sobre la sostenibilidad, se deben de tener en cuenta además las previsiones macroeconómicas futuras de aquellos factores que hemos comentado que influyen sobre la sostenibilidad de la deuda. Partimos de que la deuda de España (en porcentaje del PIB) rondará el 120% a finales de 2020 según estimaciones del FMI y atendemos a la proyección de los siguientes datos (AIReF) representados en los gráficos situados en la parte inferior;
         

Se prevé un tipo de interés medio de la deuda de un 2% para los próximos años, una inflación del 2% (siempre que el BCE cumpla), un crecimiento medio del 1,8% anual durante los próximos años según estimaciones del gobierno y un déficit primario que se espera (en el mejor de los casos) que en 2031 pase a ser superávit y logre cubrir los intereses de la deuda. Esto nos permitiría frenar la senda de crecimiento de la deuda y mitigar las dudas sobre la sostenibilidad.

Sin embargo, los escenarios previstos de deuda son diferentes en función de las estrategias de consolidación fiscal que sean tomadas, así como de las previsiones más o menos optimistas que tomemos. Por consiguiente, en base a estas previsiones y suponiendo diferentes multiplicadores fiscales, se plantean los siguientes escenarios de evolución de la deuda;

          

Los escenarios representados en el gráfico superior son muy variados y la mayoría más que optimistas en mi opinión, pues toman como referencia una evolución muy positiva de los factores que determinan la deuda. Sin embargo, la situación es muy incierta y algunas fuentes importantes ya apuntan que “La deuda española podría dispararse por encima del 150% del PIB y no volvería a los niveles prepandemia hasta pasado 2050”.

La sostenibilidad de la deuda no esta asegurada por mucho apoyo del BCE que tengamos, y aunque este limite el riesgo en el corto plazo. En definitiva, si bien es cierto que no es imposible hacer frente al desafío de reducción de la deuda, la situación es muy negra. Por tanto, para frenar esta senda creciente de la deuda pública, será necesario la puesta en marcha de manera inmediata de un plan de consolidación fiscal efectivo que consiga frenar el déficit primario. Veremos si el actual gobierno (y los próximos que vengan…) consiguen doblar la curva creciente de la ratio deuda pública sobre PIB.

Consulta cuanto te corresponde de la deuda pública española;

https://www.eurosci.net/deliverables/reloj-de-la-deuda-publica-espanola

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