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¿Qué son las carteras de ahorro y cómo funcionan?

¿Qué son las carteras de ahorro y cómo funcionan?

Descubre qué son las carteras de ahorro, de qué productos se componen, qué tipos existen y en qué se diferencian de un depósito bancario. Explicamos también hasta dónde llega su garantía, que no es la misma que la de una cuenta, y qué alternativas hay en el mercado para el ahorro a corto plazo.
¿Tienes dinero parado y buscas una forma de hacerlo crecer sin asumir el nivel de riesgo de otras inversiones? En ese caso, es posible que hayas encontrado el concepto de carteras de ahorro. 

Pero, ¿qué son las carteras de ahorro y cómo funcionan? Se trata de soluciones de inversión pensadas para gestionar el ahorro de forma conservadora, generalmente a través de activos de bajo riesgo, como los fondos monetarios. Su objetivo es buscar una rentabilidad por el dinero que mantienes en la cartera, aunque esta no está garantizada y puede variar con el tiempo. 

A simple vista, pueden parecer similares a una cuenta remunerada o un depósito, pero existen diferencias importantes entre estos productos. En este artículo te explicamos qué es una cartera de ahorro, cómo funciona, qué activos puede incluir, qué rentabilidad ofrece, qué riesgos tiene y cómo se diferencia de otras alternativas para ahorrar. 

En resumen: una cartera de ahorro busca rentabilizar tu dinero mediante una cartera de inversión conservadora. No es una cuenta bancaria ni un depósito y, por tanto, la rentabilidad no está garantizada ni cuenta con la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Antes de contratar una, conviene entender qué activos incluye, qué rentabilidad puede ofrecer y qué protección tiene tu dinero.

¿Qué son las carteras de ahorro?

Las carteras de ahorro son soluciones de inversión orientadas a personas que buscan rentabilizar su dinero manteniendo un nivel de riesgo relativamente reducido.

Su composición suele centrarse en activos de corto plazo y menor volatilidad, como los fondos monetarios o determinados instrumentos de renta fija. De esta forma, buscan ofrecer una alternativa para el dinero que no quieres mantener completamente parado, pero que tampoco quieres exponer a las oscilaciones habituales de una cartera con acciones.

Aquí hay una diferencia importante que conviene tener clara desde el principio: pese a su nombre, una cartera de ahorro es un producto de inversión, no una cuenta bancaria ni un depósito.
 
Por eso, no existe necesariamente un tipo de interés pactado ni una garantía de capital. La rentabilidad dependerá de los activos que formen la cartera y de su evolución.

¿Cómo funciona una cartera de ahorro?

El funcionamiento es relativamente sencillo. Aportas dinero a la cartera y este se invierte siguiendo una estrategia previamente definida. En lugar de mantener todo el saldo en efectivo, la cartera lo distribuye entre diferentes activos que pueden generar rendimientos.
 
El proceso puede resumirse así:
 
Aportas dinero → se invierte en determinados activos → esos activos generan rendimientos → el valor de la cartera evoluciona.

La rentabilidad que obtengas dependerá, por tanto, de la evolución de las inversiones que componen la cartera. Esto significa que no funciona igual que una cuenta remunerada, donde la entidad establece un tipo de interés sobre el saldo que mantienes.
 
Además, dependiendo del producto, puedes tener distintas condiciones para realizar aportaciones, retirar dinero o modificar la estrategia de inversión.

¿Qué activos componen una cartera de ahorro?

No todas las carteras de ahorro tienen exactamente la misma composición. Los activos utilizados dependen de la estrategia y del nivel de riesgo que asuma cada producto.
 
Entre los instrumentos que pueden formar parte de este tipo de carteras encontramos:
 
  • Fondos del mercado monetario: invierten principalmente en instrumentos de deuda a corto plazo y buscan mantener una volatilidad reducida. 
  • Deuda pública a corto plazo: puede incluir letras del Tesoro y otros instrumentos de vencimiento reducido. 
  • Renta fija: determinados bonos pueden formar parte de la cartera para buscar una rentabilidad adicional, aunque incorporan riesgo de mercado y de crédito. 
  • Efectivo o equivalentes de efectivo: pueden utilizarse para gestionar la liquidez de la cartera. 

La composición es importante porque determina en buena medida el nivel de riesgo, la liquidez y la rentabilidad potencial.
 
Por eso, dos productos que se comercialicen como carteras de ahorro pueden tener características diferentes.

Tipos de carteras de ahorro

No existe una única forma de construir una cartera de ahorro. Dependiendo de los activos utilizados y de la estrategia de inversión, podemos encontrar diferentes alternativas.
 

Carteras basadas en fondos monetarios

Son las que concentran la inversión en instrumentos monetarios y deuda de muy corto plazo. Su objetivo suele ser mantener una volatilidad reducida y ofrecer liquidez.
 

Carteras de renta fija de corto plazo

Pueden incorporar bonos y otros instrumentos de renta fija con vencimientos relativamente reducidos. Al asumir algo más de riesgo de mercado, la rentabilidad potencial también puede ser diferente.
 

Carteras diversificadas de perfil conservador

Combinan distintos activos de bajo riesgo para diversificar la cartera y reducir la dependencia de un único instrumento.
 
En cualquier caso, el nombre comercial no determina por sí solo el nivel de riesgo. Antes de contratar una cartera conviene revisar su composición, política de inversión, costes y documentación.

¿Qué rentabilidad puede ofrecer una cartera de ahorro?

Una de las principales razones para utilizar una cartera de ahorro es intentar obtener una rentabilidad por un dinero que, de otro modo, permanecería sin generar rendimiento.
 
Sin embargo, no existe una cifra de rentabilidad que pueda aplicarse a todas las carteras. El resultado dependerá principalmente de los activos que tenga la cartera, de las condiciones del mercado y de las comisiones que cobre el producto.
 
En el caso de las carteras que invierten principalmente en fondos monetarios, su evolución suele estar relacionada con los tipos de interés del mercado monetario.
 
Lo importante es distinguir entre rentabilidad esperada y rentabilidad garantizada. Una cartera de ahorro puede tener un objetivo o una estimación de rentabilidad, pero eso no significa que vaya a obtenerse exactamente ese porcentaje.
 
Además, una rentabilidad positiva en un determinado periodo no implica que el resultado vaya a repetirse en el futuro.

¿Qué riesgos tiene una cartera de ahorro?

Que una cartera tenga un perfil conservador no significa que esté libre de riesgos.
 
El principal es el riesgo de mercado: los activos que forman la cartera pueden perder valor y, por tanto, el inversor podría recuperar menos dinero del que aportó.
 
También pueden existir otros riesgos, como:
 
  • Riesgo de crédito: posibilidad de que un emisor de deuda no cumpla sus obligaciones. 
  • Riesgo de tipos de interés: los cambios en los tipos pueden afectar al valor de determinados activos de renta fija. 
  • Riesgo de liquidez: dependiendo de los activos, puede existir alguna limitación para convertirlos en efectivo rápidamente. 
  • Riesgo de inflación: incluso obteniendo una rentabilidad positiva, el ahorro puede perder poder adquisitivo si la inflación es superior al rendimiento obtenido. 

En una cartera de perfil monetario estos riesgos pueden ser reducidos, pero no desaparecen por completo.

¿Qué garantía tiene una cartera de ahorro?

Esta es una de las diferencias más importantes respecto a una cuenta remunerada o un depósito.
 
Una cuenta bancaria o un depósito pueden estar cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) hasta el límite establecido legalmente, siempre que se cumplan las condiciones de cobertura.

En cambio, una cartera de inversión no tiene esa misma garantía sobre el capital. La protección aplicable depende de cómo esté estructurado el producto y de la entidad que lo comercialice.

En determinados casos puede entrar en juego el FOGAIN, el Fondo de Garantía de Inversiones. Pero hay que entender qué significa esta protección: no cubre las pérdidas provocadas por la evolución de las inversiones ni garantiza una determinada rentabilidad. Su función está relacionada con determinados supuestos de insolvencia de una entidad y con la imposibilidad de devolver los valores o efectivo que correspondan al cliente.
 
Por tanto, no debes interpretar la existencia de un sistema de garantía como una garantía de que tu cartera no puede perder valor.

Ventajas y desventajas de las carteras de ahorro

 
Como cualquier producto financiero, las carteras de ahorro tienen ventajas, pero también aspectos que debes valorar antes de utilizarlas.
 

Ventajas

  • Riesgo relativamente reducido: suelen utilizar activos menos volátiles que las carteras centradas en renta variable. 
  • Diversificación: el dinero puede distribuirse entre distintos activos. 
  • Posibilidad de obtener rentabilidad: permiten buscar un rendimiento por el ahorro invertido. 
  • Gestión profesional: determinadas soluciones delegan la selección y gestión de los activos en profesionales. 
  • Alternativa para el ahorro: pueden ser una opción para dinero que no necesitas utilizar inmediatamente. 

Desventajas

  • La rentabilidad no está garantizada: el resultado puede variar con el tiempo. 
  • Existe riesgo de pérdida: aunque sea reducido, el valor de la cartera puede disminuir. 
  • Comisiones: los costes del producto pueden reducir la rentabilidad obtenida. 
  • No tienen la misma protección que un depósito: no cuentan con la cobertura del FGD sobre el capital. 
  • La rentabilidad puede no superar la inflación: obtener un rendimiento positivo no significa necesariamente ganar poder adquisitivo.

¿Para quién puede tener sentido una cartera de ahorro?

La respuesta depende de qué quieres hacer con tu dinero.
 
Si tienes un ahorro que no necesitas utilizar inmediatamente y buscas una alternativa de inversión conservadora, una cartera de ahorro puede encajar dentro de tu planificación financiera.
 
En cambio, si se trata del dinero que necesitas para afrontar un gasto inminente o de tu fondo de emergencia, la disponibilidad y la protección del capital pueden ser más importantes que buscar una rentabilidad adicional.
 
También debes tener en cuenta tu tolerancia al riesgo. Si no estás dispuesto a asumir que el valor de tu dinero pueda fluctuar, aunque sea ligeramente, una cartera de inversión puede no ser equivalente a una cuenta o un depósito.

Cartera de ahorro vs cuenta remunerada vs depósito

 
Aunque pueden perseguir un objetivo parecido —obtener rentabilidad por un dinero que tienes ahorrado—, no son el mismo producto.
 
Característica
Cartera de ahorro
Cuenta remunerada
Depósito
Tipo de producto
Inversión
Bancario
Bancario
Rentabilidad
Variable
Según condiciones
Generalmente pactada
Capital garantizado
No necesariamente
Sí, dentro de los límites del FGD
Sí, dentro de los límites del FGD
Riesgo de mercado
Existe
No
No
Liquidez
Depende del producto
Generalmente alta
Depende de las condiciones
FGD
No
Sí, si cumple los requisitos
Sí, si cumple los requisitos


La diferencia fundamental está en qué estás contratando para conseguir esa rentabilidad. En una cuenta o depósito tienes una relación bancaria; en una cartera estás invirtiendo en una selección de activos.

¿Cómo tributan las carteras de ahorro?

La fiscalidad depende de los productos y vehículos que formen la cartera, por lo que no conviene asumir que todas las carteras tienen exactamente el mismo tratamiento fiscal.
 
En España, cuando se obtienen ganancias por determinadas inversiones, estas pueden tributar en el IRPF como ganancias o rendimientos del ahorro, según la naturaleza de la operación.

Además, el momento en que se produce la tributación puede variar en función del producto utilizado. Por eso, antes de comparar una cartera de ahorro con una cuenta remunerada o un depósito, es importante valorar también la rentabilidad después de impuestos, no únicamente el porcentaje anunciado.

¿Merece la pena una cartera de ahorro?

La respuesta no depende únicamente de cuánto dinero puedes ganar. Una cartera de ahorro puede resultar interesante para quien busca una forma conservadora de rentabilizar un dinero que no necesita utilizar de inmediato, pero implica asumir diferencias importantes frente a una cuenta remunerada o un depósito.
 
La clave está en entender qué hay detrás de la rentabilidad: qué activos forman la cartera, qué riesgo asumes, cuánto puedes tardar en recuperar el dinero, qué comisiones pagas y qué protección existe ante una eventual insolvencia de la entidad.

En definitiva, una cartera de ahorro puede ocupar un espacio intermedio entre dejar el dinero sin remunerar y asumir una estrategia de inversión con mayor riesgo. Pero precisamente por no ser un producto bancario garantizado, no deberías valorarla únicamente por la rentabilidad que anuncia, sino por el conjunto de condiciones que la acompañan.
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