Mayo termina siendo alcista, y junio promete serlo

Mayo termina siendo alcista, y junio promete serlo

El mes de mayo que hoy concluye, finalmente no ha honrado la leyenda bursátil de “sell and go away”, y ha traído subidas para los selectivos europeos, de entre el 2 y el 3%.

Tras un inicio bastante negativo, y una larga fase lateral posterior, el mes ha acabado con claras subidas que dejan una situación técnica bastante prometedora para el mes de junio, mes en el que tendrán lugar importantes citas geopolíticas.

Durante el próximo mes, tendremos una nueva reunión de la OPEP, a la que Irán asistirá habiendo aumentado sustancialmente su producción de crudo; una reunión de la FED, en la que existen posibilidades reales de que se vuelvan a elevar los tipos de interés; unas nuevas elecciones generales en España, que podrían aumentar la incertidumbre política en nuestro país, y sobre todo, la celebración del referéndum sobre el Brexit, dónde los ciudadanos británicos podrían votar a favor de abandonar la Unión Europea.

Estas cuatro citas alcanzan un elevado poder mediático, y serán merecedores de grandes dosis de atención por parte de los medios de comunicación.

Sin embargo, todos estos acontecimientos ofrecen un resultado ciertamente previsible, y por tanto, pese a su gran capacidad de impactar en la cotización de los mercados, difícilmente lo harán finalmente, salvo grandes sorpresas.

Comenzando por el factor con más potencial de afectación: los británicos votará a favor de permanecer en la Unión Europea, lo que posiblemente se continuará descontando en las próximas semanas, provocando una recuperación de la Libra Esterlina y, quizá, ayudando marginalmente a la Bolsas londinense y continental a subir. De no confirmarse este escenario, sí que podríamos asistir a un desplome de la renta variable a finales de junio y principios de julio, con caídas que podrían alcanzar el 7-10%.

En segundo lugar: la OPEP no acordará reducir la producción de crudo, y muy probablemente, tampoco congelarla. Esta decisión, que podría haber provocado un fuerte descenso del petróleo y correspondiente arrastre de las Bolsas hace meses, no tendrá ahora esas consecuencias. La cotización del barril está descontando que la sobreoferta del mercado se está reduciendo a un ritmo mucho más acelerado que el estimado hace apenas tres meses, dada la combinación de demanda estable (ya sin miedo a una nueva recesión mundial), fuerte reducción de la producción de petróleo no convencional y disminución de la inversión en la industria. Así pues, no necesita incorporar nuevos factores para mantenerse por encima de los 45 $.

Pese a que la FED podría subir los tipos de interés en junio, no es la opción más probable. Y con todo, de acometerse la subida, los inversores están prevenidos ante esa posibilidad. Cuando se subieron los tipos de interés por primera vez, en diciembre, Wall Street continuó haciéndolo mejor que Europa durante los siguientes dos meses.

Y por último: la ausencia de Gobierno y la incertidumbre política no ha tenido un efecto diferencial sobre los activos españoles cotizados. La Bolsa española presenta un comportamiento muy parecido a la del resto de plazas europeas (cae un punto menos que el Eurostoxx 50), y lo mismo sucede con la deuda.

Así pues, pese a todo, los catalizadores clásicos del mercado (EUR/USD, petróleo y materias primas, China, sector bancario y resultados empresariales), tendrán mucho más peso en la evolución de las Bolsas durante el verano que los acontecimientos geopolíticos que tendrán lugar en junio.

 

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