¿Dónde están los límites de los rescates financieros?

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La industria del automóvil no esta viviendo su mejor momento. La crisis se está cobrando muchas víctimas, y no parece que dicha industria pueda evitar las consecuencias de la escasez de liquidez existente en el mercado. Tal y como se ha publicado los últimos meses, las ventas de coches y vehículos comerciales han caído más de un 40% respecto al mismo periodo del año anterior. Un descenso tan severo de la cifra de ventas de la industria automovilística, ha puesto en serias dudas la supervivencia de varias empresas del sector, dado que de seguir así, las primeras empresas en caer en la “bancarrota” no tardarían en llegar.

El caso más sonado es el de General Motors (GM), gigante automovilístico estadounidense líder mundial en ventas durante muchísimos años, hasta que hace apenas un año el gigante japonés Toyota le arrebatase ese honor. Desde entonces, no ha habido buenas noticias para la empresa norteamericana, sino todo lo contrario. Su cifra de ventas ha caído en picado, y sus cuentas ya no pintan tan bien como en sus gloriosos años, y el valor de sus acciones está a su nivel más bajo en 65 años. Desde que comenzara la crisis, sus problemas se han visto incrementados por los problemas de liquidez originados por el mal momento del sector, lo cual le llevó a pedir ayudas al gobierno por valor de 25.000 millones de dólares, medida que sirvió de más bien poco. Esta semana, GM se ha visto obligada a volver a pedir ayuda al gobierno norteamericano, asegurando que de no recibir 25.000 millones de dólares más, se verá inmersa en la absoluta quiebra. De ser así, varias de sus filiales y empresas proveedoras también serían arrastradas al fondo del pozo, puesto que GM subcontrata prácticamente todo, dejando sin trabajo a varios cientos de miles de personas.

Dicho esto, parece necesario un plan de rescate porque, ¿Qué es peor, salvar una empresa privada con dinero público o dejar sin trabajo a tantos trabajadores? Desde luego, el gobierno tiene mucho trabajo por hacer, ya que no se trata de una empresa cualquiera, se trata de una empresa que da de comer a muchísimas familias en todo el mundo. Sin embargo, hay que ser cautos. Numerosos economistas se oponen a este tipo de rescates, ya que derivaría en futuros rescates de grandes empresas, entrando en un debate moral sobre dónde se deben poner los límites a este tipo de medidas, ya que se está usando el dinero de todos los contribuyentes.

Otro factor a tener en cuenta es la manera en que se conceden las ayudas económicas, ya que en este sentido hay muchas cosas por mejorar. Recientemente ha salido a la luz que los ejecutivos de la aseguradora AIG se fueron de vacaciones a una exclusiva playa de California pocos días después del préstamo de 85.000 millones de dólares recibido en forma de ayuda por la empresa. Dado que no ha sido el único caso desde que comenzara la crisis, veo totalmente necesario un estricto control del dinero destinado a rescates, ya que de no ser así, las medidas no estarán siendo totalmente efectivas. Las medidas de rescate ya por sí mismas no son éticas, pero si además, los beneficiarios de las mismas no respetan moral alguna, concediéndose caprichos con el dinero de todos, se les debería retirar toda ayuda previamente concedida y sancionar con multas y castigos ejemplares.
  1. #4
    Anonimo
    20/11/08 01:03

    Estoy de acuerdo con Fer en lo de evitar a toda costa el aumento de la espiral en la que hemos entrado, pero sin embargo, creo que además de corregir la situación, hay que dar ejemplo para que ésto no se vuelva a repetir. Creo que hasta el momento varias cabezas deberían haber rodado, y creo que eso no ha sido así. Ningún directivo ha visto congeladas sus cuentas o embargados sus bienes, bienes que ha logrado con el dinero logra tras haber llevado a la quiebra a su entidad. Esa gente no debe salir impune, y se debe dar el paso ya, porque de no ser así, la situación se volverá a repetir, y algunos de los culpables de la actual situación, además de haberse lucrado a costa del resto, se estarán riendo en sus lujosas mansiones.

  2. #3
    Anonimo
    19/11/08 19:41

    Bueno la verdad no lo veo adecuado ese tipo de subvenciones en empresas que han ganado y ganaban tanto como lo han hecho, ahora bien dada la coyuntura actual quizás sea el mal menor y en lugar de tener gente en casa frustrada y cobrando el paro o sin cobrar, por lo tanto sin dinero y sin consumir y aumentando la espiral de autodestrucción de empleo y consumo, creo que se debe hacer lo que haga falta hacer, como si hay que perdonas deudas por todos los lados, para que esto siga medianamente funcionando y luego replantearse que ha pasado, corregir y por último buscar culpables sean personas o instituciones.

    Creo que a día de hoy esas salvaciones son una especie de prestacción por desempleo pero sin tanto daño psicológico como produciría esta última, ahora bien si no hay cambios de nada servirá porque la ayuda no puede ser eterna.
    Fer.

  3. #2
    Anonimo
    19/11/08 14:13

    Los directivos de General Motors deben querer esos 25000 millones de dolares para repartirselos entre ellos como indemnización cuando cesen en la empresa. Yo creo que la solución es que el gobierno compre activos de alta calidad, así cuando la vivienda vuelva a subir, nos forramos todos (si suben, claro).

  4. #1
    Anonimo
    14/11/08 17:28

    Buenas tardes.

    La solucion es entrar en el capital de la empresa con acciones preferentes. Asi se recupera la inversion.

    Saludos

    alvaro

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