Capitalia Familiar

La dinámica de mercado en que seguimos inmersos es sin duda exasperante pero, más allá de lo irracional que pueda resultar desde una perspectiva de medio plazo, en el corto plazo obedece a una lógica bastante simple basada en los siguientes pilares:

1.    En el entorno actual, los mercados (de renta variable) han establecido una correlación positiva entre la evolución de los índices bursátiles (y la cotización de las acciones) con respecto a la evolución del precio del petróleo. De forma más clara, que las bolsas suben si el precio del petróleo sube, y las bolsas bajan cuando el precio del petróleo baja.

2.    No siempre esta correlación es positiva. Lo es en estos momentos y tiene que ver en gran medida, y entre otras cuestiones, con el aumento general de las primas de riesgo que induce la incertidumbre sobre la futura evolución del precio del crudo así como su extrema volatilidad actual.

3.    Todo lo anterior es consecuencia de la guerra de precios abierta hace algo más de año y medio por Arabia Saudí al frente de la OPEP para preservar su capacidad de influencia y su cuota en el mercado de crudo. Las declaraciones del ministro saudí del petróleo de ayer (y que ya ayer y sobre todo hoy han cotizado en negativo las bolsas) no pudieron ser más claras en lo que respecta a las “reglas de juego” que rodean a esta “guerra de precios”:

·       Arabia Saudí quiere un mercado de crudo estable y precios más elevados, pero no están dispuestos a posibilitar que esto suceda a costa de una mayor pérdida de cuota de mercado por su parte mientras otros productores se benefician aumentando su producción.

·       Arabia Saudí está presionando para que otros países productores de fuera de la OPEP se adhieran al reciente acuerdo de congelación de la producción alcanzado recientemente entre Arabia Saudí, Qatar, Venezuela y Rusia (en el punto de mira en este sentido, Irán).

·       Mientras no se construya un consenso entre los productores de la OPEP y de fuera de la OPEP para congelar los niveles de producción actuales, no tiene ningún sentido (para ellos) el hablar de recortes de las actuales cuotas de producción.

·       En otras palabras, o los países productores se avienen a alcanzar y respetar un acuerdo en este sentido que posibilite la estabilización y posterior recuperación del precio del crudo o Arabia Saudí seguirá dispuesta a que sea el propio mercado el que se vaya ajustando por sus propias fuerzas mediante la expulsión de los productores más ineficientes. Arabia Saudí puede permitirse el mantener esta estrategia por tener los costes de producción de petróleo más bajos del mundo, en media menos de 10 dólares/barril, en comparación con los 36 dólares/barril de media en Estados Unidos, o los 52 dólares/barril del Reino Unido, aunque no lo puede hacer de manera indefinida ya que en estos momentos tampoco genera los recursos financieros suficientes para mantener sus niveles de gasto.

Por tanto, seguimos inmersos en una dinámica de “tira y afloja” con la vista puesta en la cumbre extraordinaria de productores que está previsto se celebre en el mes de marzo con el fin de construir un nuevo consenso que posibilite una actuación coordinada entre todos los productores tanto de la OPEP como de fuera de la OPEP. En cierta forma, podría decirse que estamos asistiendo a los primeros pasos en favor de una refundación, o si se quiere, una ampliación siquiera de facto del cártel de la OPEP en favor de una actuación más coordinada entre los países productores tanto de dentro de la OPEP como de fuera de la OPEP. Esta actuación coordinada acabará llegando más pronto o más tarde porque, más allá de la capacidad de resistencia de unos y otros, a ninguno de los productores le interesa que esta dinámica de mercado se asiente por mucho tiempo.

Recordemos en este sentido las palabras de uno de los que fueron los padres fundadores de la OPEP allá por 1962, el entonces ministro de Minas e Hidrocarburos venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo: "necesitamos instrumento de defensa de los precios para evitar el despilfarro económico del petróleo que se agota sin posibilidad de renovarse"; o los principios contenidos en los propios estatutos de la OPEP en donde se dice que es su objetivo: “el coordinar y unificar las políticas petroleras entre los países miembros, con el fin de garantizar unos precios justos y estables para los productores de petróleo, el abastecimiento eficiente, económico y regular de petróleo a los países consumidores y un rendimiento justo del capital de los inversores”.

Lo dicho, cuestión de tiempo…

Accede a Rankia
¡Sé el primero en comentar!

Cookies en rankia.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Configuración de cookies”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra política de cookies.

Aceptar