Un incendio fortuito ... ¿y con seguro?

Lamentablemente un incendio puede originarse por múltiples circunstancias y en muchas ocasiones por pequeños detalles, a veces inevitables y a veces por descuidos o imprudencias.

Además de lo alarmante que puede llegar a ser, lo que de verdad debe preocupar es las consecuencias que pueden llegar a materializarse, y no siempre pordemos tener la cobertura de seguro que proteja los perjuicios derivados

  • Somos inquilinos de una vivienda, y el propietario nos dijo que tenía ya un seguro muy completo., ¿para que hacer nosotros uno?.
  • Somos propietarios de varias viviendas, alguna alquilada, y un olvido en el cambio de la cuenta de domiciliación de recibos,... y dos de los seguros se anulan por falta de pago.
  • Teníamos un seguro muy completo, pero nos dijeron que el seguro de la Comunidad era muy amplio, así que decidimos anularlo.
  • Teníamos tantos gastos que como nunca pasaba nada en la vivienda, decidimos dar de baja el seguro (costaba bastante dinero al año).
Estas son situaciones frecuentes, y lo cierto es que un incendio no es algo muy frecuente, pero por desgracia todas las Aseguradoras saben que es una cuestión de estadística y de cada 1.000 viviendas en un período de tiempo, no sabemos a quien pero es cierto que un nº de terminado de viviendas se va a producir el incendio.

  • Un brasero en mal estado.
  • Una instalación eléctrica antigua y defectuosa.
  • Un descuido en la cocina.
  • un cigarrillo mal apagado.
  • Un parato eléctrico mucho tiempo encendido y se sobrecalienta....
  • etc.
Son causas de las que se puede originar un incendio que en ocasiones se coge a tiempo y no afectas más que al propietario, pero si se da cuenta uno tarde, es posible que afecte a varios de los pisos o inmuebles colindantes.

Todo aquello relacionado con la propia instalación será el propietario el responsable pero si es por el uso de la vivienda y sus enseres, será el inquilino quien deba hacerse cargo de las consecuencias, enc aso de estar arrendada la vivienda. Tanto un propietario como un inquuilino, por tanto, han de valorar los riesgos a los que están expuestos y prever sus consecuencias.

Y el seguro por tanto, como protección de nuestro patrimonio ha de tener en cuenta dos aspectos:

  1. Daños materiales directos a los propios bienes asegurados.
  2. Daños a terceros provocados por nuestra responsabilidad.
Los daños materiales directos pueden ser relativamente sencillos de cuantificar (valor reconstrucción, valor mobiliario y enseres), pero los daños a terceros son más complejos de concretar porque es difícil estimar a cuantos vecinos podemos afectar y que daños se alcanzarán a provocar, pero lo cierto es que si por desgracia no solo nos afecta a nosotros sino que los daños indirectos alcanzan a ser de gran dimensión, no solo se hace indispensable alcanzar la protección del seguro sino que además es necesario prever el mayor capital posible porque sino tendremos que responder con nuestro propio patrimonio, y podemos perderlo.

¿Os imagináis un incendio en un bloque de viviendas y que el responsable del mismo no disponga de seguro o de tenerlo solo alcance a indemnizar parte de los daños provocados?.

No todas las viviendas disponen de seguro, o lo están por las coberturas y capitales correctos, pero tdas están expuestas a los mismos riesgos.

Asesorarse e informarse en las coberturas del seguro que se contrata y el establecer las sumas aseguradas es totalmente  imprescindible.

En http://www.labibliotecaaseguradora.com encontrarás la información detallada en función de los diferentes riesgos, y perfiles de cada persona.

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