Multinacional norteamericana dedicada principalmente al diseño, desarrollo, fabricación, distribución y comercialización de neumáticos para automóviles, camiones, autobuses, aviones y maquinaria tanto pesada como agrícola, el fabricante con sede principal en AKRON-OHIO, debe su nombre a CHARLES GOODYEAR (1.800-1.860), inventor del proceso de vulcanizado del caucho que sirvió en su época, gracias a sus ideas, como impulso para la utilización de ruedas para su uso en bicicletas y en los incipientes carruajes sin caballos (automóvil).

THE GOODYEAR TIRE & RUBBER CO es en la actualidad un grupo que da empleo a más de 64 mil trabajadores en sus 48 fábricas situadas en los 22 países donde tiene sus centros productivos y que cuenta con dos centros de innovación donde investiga y desarrolla sus nuevos productos. Entre sus marcas más importantes, independientemente de la principal que es la propia GOODYEAR, se encuentran DUNLOP TIRES, FULDA, SAVA, KELLY TIRES y DEBICA.

DUNLOP TIRES, fabricante de origen británico donde GOODYEAR participa con el 75% junto al grupo japonés SUMITOMO RUBBER INDUSTRIES que ostenta el restante 25%, debe su denominación a JOHN BOYD DUNLOP, fundador de la compañía en 1887, quien inventó y desarrolló en su momento la utilización de la cámara de aire para su uso en los neumáticos.

A lo largo del tiempo GOODYEAR ha estado presente en grandes hitos de nuestra historia. La compañía fue desde sus inicios proveedora oficial con sus neumáticos de los famosos vehículos FORD T, tuvieron un papel activo en los trenes de aterrizaje de los aviones norteamericanos que participaron en la II Guerra Mundial y fueron los primeros neumáticos en pisar la luna con su uso en la misión APOLLO 14. Hoy más de 29 marcas fabricantes de automóviles usan sus productos de serie en alguno de sus modelos comercializados.

Dentro de un sector global, donde GOODYEAR compite con otras grandes multinacionales, la compañía ocupa una posición intermedia donde es claramente superada en capitalización, facturación y márgenes por otros grandes operadores como la japonesa BRIDGESTONE, líder mundial del sector, la francesa MICHELIN y la alemana CONTINENTAL, que entre las tres conjuntamente ocupan una cuota de mercado del 38%, encontrándose por encima de otras firmas menores como CHEMCHINA-PIRELLI, SUMITOMO RUBBER, COOPERATIVES, APOLLO o HANKOOK.

Esta distancia se agranda todavía más si observamos el valor que el mercado da por capitalización a cada una de sus principales competidores. Frente a los 3.198 millones de dólares por los que actualmente cotiza GOODYEAR, observamos las valoraciones más elevadas de sus adversarios MICHELIN (con sus 25.328 millones de dólares), CONTINENTAL (28.708 millones de dólares) o BRIDGESTONE (34.502 millones de dólares), todo ello debido a una acertada política de diversificación de productos alternativos seguida por estas marcas.

Al igual que el resto de sus competidores su negocio se ha visto afectado a lo largo del año 2020, aunque ya se anticipaban con anterioridad problemas estructurales, por la pandemia COVID- 19. Los grandes desafíos pendientes en la industria del automóvil, su principal fuente de ingresos, las ventas decrecientes que sufre el sector consecuencia de la disminución de demanda  de equipos originales, la debilidad existente en las economías principales a pesar del insuficiente repunte en la compra de reposición en Estados Unidos, donde realiza GOODYEAR aproximadamente el 53,7% de su facturación y tiene una cuota de mercado del 24%, el fuerte endeudamiento de la compañía y la existencia de demandas de resultado incierto por parte de diferentes asociaciones tanto de consumidores como de empleados en Francia, siembran un futuro confuso que la compañía tiene que saber afrontar en un breve periodo de tiempo.

GOODYEAR debe saber adaptarse a un mercado cambiante y mucho más exigente por parte de sus clientes. La sostenibilidad de sus neumáticos se hace imprescindible ya que en la actualidad 2/3 partes de las materias primas con los que se fabrican éstos se hayan basados en derivados del petróleo, que independientemente de la incertidumbre y vaivenes en sus precios de origen, son altamente contaminantes. Como alternativa la compañía apuesta por la introducción del aceite de soja para la banda de rodadura del neumático y la sustitución del uso del caucho por materiales más sintéticos experimentando por ejemplo con el uso de sílice de ceniza de cáscara de arroz.

El mercado cambia a tal velocidad que en la actualidad el 25%  de la venta a fabricantes es utilizada por estos para vehículos eléctricos, lo que puede abrir posibilidades adicionales de negocio de mayor valor añadido mediante la introducción de sistemas tecnológicos de conectividad que presten un servicio digital que informe sobre el estado y vida útil de los neumáticos. Asimismo se hacen prototipos de nuevos productos que puedan ser capaces de generar energía eléctrica con el movimiento de las ruedas con el objetivo de arañar décimas al consumo del automóvil en movimiento.

Estos sistemas ya son utilizados por las flotas de camiones, que les sirven de herramienta para asistencia dirigida durante las 24 horas y le permiten al cliente mejorar el rendimiento de la flota así como abaratar el mantenimiento, disponiendo en todo momento de información veraz en tiempo real.

GOODYEAR ha invertido en el periodo de tiempo 2017/2019 la cifra de 1.250 millones de dólares a la investigación y desarrollo de estas actividades, cantidad que considera necesaria para adaptar la tipología de sus productos a las nuevas demandas de sus clientes.

El año 2020, pese a una ligera mejora en el cuarto trimestre, ha supuesto un deterioro importante en las cuentas del grupo GOODYEAR, que si bien ya se venía acusando desde al menos diez años antes en el descenso de sus ventas, en el último año han supuesto un descenso del 14,88% ocasionando unas pérdidas netas de 1.254 millones de dólares, equivalentes al 10,1% de la facturación total.

Varias son las circunstancias que han agravado esta situación. Por un lado la paralización en el mes de marzo y durante varios meses de forma escalada de la producción de sus centros de trabajo tanto en América, China como Europa, afectando en su conjunto a más de 30 mil empleados. Estas medidas, consecuencia de la gravedad de la pandemia COVID 19, trajeron temporalmente la reducción en la masa salarial y la caída temporal del empleo y provocaron, por las tensiones sufridas en la tesorería del grupo, una renovación y aplazamiento en los créditos con vencimiento 2021 hasta el año 2025. Independientemente de ello, GOODYEAR se vio forzada, como refuerzo de su liquidez, a la emisión de pagarés a largo plazo por un importe de 800 millones de dólares al 9,5% de intereses.

El endeudamiento, que asciende al cierre del año 2020 a más de 9.500 millones de dólares, si bien cerca de un tercio se encuentra disponible sujeto al cumplimiento de ciertos condicionantes, es un factor preocupante, que resta competitividad a sus productos frente a una competencia con un balance más saneado.

Otra medida que, a pesar de restar rentabilidad a la cuenta de resultados, en estos momentos se puede considerar acertada, ha sido la política tomada de cesión a terceros, principalmente fondos de inversión y compañías especializadas en este tipo de negocio, de los derechos de cobro de una parte importante de sus cuentas a cobrar de clientes, eliminando con ello el posible riesgo futuro de un incremento en la morosidad por el deterioro de la situación económica en general.

La compañía que, tradicionalmente e independientemente de los resultados obtenidos en cada ejercicio, repartía un dividendo en torno a los 150 millones de dólares entre sus accionistas, ha suprimido dicho pago, realizándose en el año 2020 exclusivamente el correspondiente al primer trimestre del ejercicio que supuso un desembolso de 37 millones de dólares, que tuvo lugar al no saberse medir a tiempo la situación por la que iba a atravesar en el futuro la economía mundial.

Por otro lado, la situación creada con un mercado que en su conjunto ha sufrido una disminución de ventas de neumáticos del 8,5% a nivel mundial, ha obligado a GOODYEAR a replantearse un deterioro importante en su fondo de comercio y en el valor de sus activos intangibles para situar el valor de los mismos en consonancia con el escenario futuro que se presenta. Entre ellos hay que señalar la reciente compra del distribuidor norteamericano RABEN TIRE, donde prevé incurrir en mayores gastos para ordenar la compañía.

Pesa como una losa el incierto resultado final de las múltiples demandas, más de 38.800 pendientes en la actualidad de resolución final,  debidas a las reclamaciones por el uso contaminante de amianto en los procesos de producción y sus posibles efectos negativos. Hasta el momento, tanto por gastos provisionados, pagos realizados por las compañías de seguro por los riesgos cubiertos y defensa jurídica, los costos ascienden a más de 554 millones de dólares.

Otra reclamación importante, que la compañía tiene recurrida, son los gastos indemnizatorios por el cierre de su fábrica en AMIENS (FRANCIA), donde sus más de 850 antiguos empleados piden una indemnización de más de 140 millones de dólares en su conjunto.

Todo lo expuesto anteriormente hace pensar que la compañía, si no quiere caer en manos de un competidor de mayor tamaño, ha de reconsiderar su plan de negocio que, sin lugar a dudas, debe pasar por un adelgazamiento en sus marcas y la especialización, ya con un tamaño más reducido, en productos capaces de aportar mayor valor añadido.

DATOS RELACIONADOS EN LA WEB DE PROBUEN.ES

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