Aunque los descensos de la sesión inicial de diciembre el pasado lunes parecían apuntar a caídas mayores, al final la apuesta por una primera semana de diciembre tranquila, con la que terminábamos nuestro comentario anterior, se ha demostrado acertada.
El S&P ha subido un 0,3% en la semana, el Dow Jones un 0,5% y el Nasdaq un 0,9%. En Europa, el Stoxx 600 ha subido un 0,4%, el Eurostoxx un 1%, el Dax un 0,8% y el Ibex un 1,9%, impulsado por Inditex, que, sin duda, ha sido la estrella bursátil de la semana. Tan solo el Cac ha bajado entre los índices europeos, pero con una caída modesta, del 0,1%. El Nikkei, por su lado, ha subido un 0,47% en la primera semana de diciembre.
Los primeros compases de diciembre han sido, por tanto, en lo que a las Bolsas se refiere, una continuación de noviembre, es decir, movimientos moderados, con ligera tendencia alcista. Y ello pese a que no cesa el ruido de fondo de una posible burbuja de la IA, un ruido que ha alimentado, una vez más, el famoso Michael Burry, quien, en una entrevista de hace pocos días con Michael Lewis, autor precisamente de la obra The Big Short, que catapultó a la fama a Burry, afirmaba que todo se va a desmoronar (“The whole thing’s just gonna come down”). Según Burry, lo que nos espera va a ser peor que el pinchazo de las “puntocom”, debido a la enorme inversión pasiva existente, que saldrá precipitadamente de sus posiciones. Burry es muy crítico con la IA, ya que piensa que IBM hace básicamente lo mismo que Palantir y es también crítico con los bitcoins, a los que califica como “los tulipanes del siglo XXI” con el agravante de que, además, facilitan las actividades criminales.
Los inversores, sin embargo, están haciendo caso omiso de ese ruido. Y la pregunta es: ¿por qué? La respuesta simple es que el ciclo económico y los resultados empresariales no invitan, por el momento, a pensar en un ‘crash’. Hemos vuelto a ver unos buenos resultados en la presentación de las cuentas del tercer trimestre, incluidas las tecnológicas y, aunque es cierto que el mercado laboral americano da síntomas de debilidad, no hay ni mucho menos amenaza de recesión y la inflación se mantiene en niveles razonables.
Lo que vemos, más bien, si analizamos la trayectoria de las Bolsas a lo largo de este año, es que la abundante liquidez se va desplazando sucesivamente de un sector a otro y de unos valores a otros, lo que hace que los índices se mantengan o suban.
Resumiendo mucho, podríamos decir que, en el primer trimestre, las Bolsas europeas tomaron la delantera y parecía que el dinero abandonaba por completo los Estados Unidos, por culpa de Trump, y fluía hacia Europa. Sin embargo, a partir de abril se produce una progresiva vuelta (‘comeback’) de las Bolsas americanas, con las grandes tecnológicas como protagonistas, muy en especial las vinculadas a la inteligencia artificial (IA). Ese regreso de las tecnológicas se confirmó en el tercer trimestre, con la IA en subida libre, pero además se sumaron a las alzas también las plazas europeas, salvo el Dax alemán. En octubre continuó esa misma tónica, con el Nasdaq subiendo casi un 5% en el mes, y en noviembre, con el ruido de burbuja ya omnipresente, las tecnológicas se han mantenido, bien es verdad que con algunas señales de fatiga que han hecho bajar al Nasdaq un 1,6% en el mes, una caída no muy inquietante tras cinco meses consecutivos de alzas.
Es verdad que hay cierto cansancio en algunas tecnológicas, pero incluso su corrección es, como decíamos la semana pasada, ordenada e incluso “inteligente”, porque es el mayor antídoto frente a un ‘crash’. Por citar solo algunos datos: Microsoft el último mes baja un 4,7%; Apple el último mes sube un 3,2%; Alphabet el último mes baja un 3,3% tras haber subido un 7,9% la semana pasada; Meta sube un 3,9% en la semana y sube un 5,9% en el último mes; Amazon ha bajado un 1,6% en la semana y cae un 8,2% en el último mes; Tesla ha subido un 5,8% en la semana y baja en el último mes un 1,5%; Nvidia ha subido esta primera semana de diciembre un 3,1% y baja un 6,6% el último mes, pero en el año sube un 36%. Incluso la que para Burry es el paradigma de la burbuja, Palantir, ha subido un 7,9% la semana pasada y baja solo un 3,3% en el último mes. Oracle sube un 7,7% en la semana y pierde un 13,1% en el último mes. Como decíamos, hay cierta fatiga y hay correcciones, mayores en algunos casos que en otros, pero no hay desplome generalizado, ni mucho menos.
En definitiva, el comportamiento de las Bolsas y, sobre todo, de las tecnológicas, en noviembre y diciembre, tras las subidas acumuladas desde abril, denota una extraordinaria fortaleza del mercado y, de nuevo, la pregunta es: ¿a qué se debe esa fortaleza?
En nuestra opinión, hay dos factores que están detrás de la fortaleza de las Bolsas y sobre todo de las tecnológicas a partir de abril. Son factores que explican también que el dólar lleve ya varios meses moviéndose entre 1,15 y 1,20 dólares por euro, muy lejos de su presunto desplome, tan anunciado.
El primer factor es de tipo monetario. A partir de abril, Trump ha dejado claro que no quiere que el dinero sea un problema para Estados Unidos. Por ello quiere una política monetaria muy expansiva, y deja claro que va a controlar la Fed y a situar en ella a un presidente ‘dovish’ para que baje los tipos y suba la oferta monetaria. Además, a través de la ley Genius fomenta agresivamente la emisión de dinero privado digital (stablecoins más bitcoins), generando así otro canal paralelo de creación de liquidez. Es lo que llamábamos en agosto el modelo de “liquidez total” para garantizar que no haya problemas de financiación ni hacia el Tesoro ni hacia la economía norteamericana.
El segundo factor, unido al anterior, porque lo complementa, es que la nueva Administración norteamericana ha dejado claro que vincula el crecimiento a la innovación tecnológica y a la inteligencia artificial y que por ello quiere ganar, como sea, la guerra tecnológica y en particular la guerra de la IA. Y va a poner todos los recursos que sean necesarios, sin límite, para conseguir ese objetivo, incluidas, como hemos visto, la entrada del gobierno en el capital de Intel o la decisión de no desmembrar Alphabet, que es una compañía estratégica no solo en inteligencia artificial sino también en computación cuántica, que es la siguiente batalla. Son solo dos ejemplos nimios de cómo el apoyo del gobierno a las compañías tecnológicas y a la IA es total.
Estos dos factores, el monetario y el apoyo a la innovación tecnológica, han sido claves. Y, a nuestro juicio, lo van a seguir siendo, como se ha visto, sin ir más lejos, esta última semana.
En lo que se refiere a lo monetario, Trump ha desvelado el nombre del próximo presidente de la Fed, Kevin Hassett, un economista muy cercano a él y abiertamente partidario de la expansión monetaria. Trump deja claro que lo último que quiere es un “halcón” al frente de la Fed, porque lo que quiere es liquidez total, para asegurar el pago de su deuda pública y para garantizar la inversión e innovación tecnológica.
En lo que se refiere a la innovación como base del crecimiento, se ha publicado hace unos días la llamada Estrategia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos (National Security Strategy of the United States of America), un documento que es un canto al dinamismo de la economía norteamericana y a su capacidad de innovación, frente a una economía europea secuestrada, según el documento, por un establishment político que solo piensa en mantener su “estatus” sin ocuparse de la vida de la gente. La idea de fondo del documento, en línea con el duro discurso que pronunció el vicepresidente J. D. Vance el pasado febrero en la Conferencia de Seguridad de Múnich, es que, con la actual dirección política, la economía europea se encamina hacia el estancamiento y la pérdida de nivel de vida, en perjuicio de los ciudadanos y en beneficio solo de una cierta “casta” política y burocrática. El presidente de JP Morgan, Jamie Dimon, venía también a mostrar la semana pasada en una entrevista su preocupación por la falta de vitalidad de la economía europea, aunque sin ser tan ácido como el mencionado documento de estrategia publicado por la Casa Blanca.
Seguramente esa dura percepción hacia Europa podría explicar el ya mencionado regreso, a partir del pasado abril, del dinero hacia Estados Unidos, pero no cabe duda de que en Europa también se encuentran empresas capaces de competir a nivel global, como es el caso de Inditex, que sorprendió una vez más a los inversores por su capacidad para crecer en ventas manteniendo a la vez unos márgenes elevados. La recompensa ha sido una subida semanal del 14% y el aplauso unánime del mercado.
En definitiva, hay que seguir teniendo tecnológicas, sobre todo si a la vez son empresas de calidad (quality), como Alphabet o Microsoft, pero también hay que buscar valores tradicionales de calidad que se han quedado atrás, porque el dinero se mueve y en algún momento va a ir hacia esas empresas. No es ninguna mala idea, en este momento, ganar algo de exposición a compañías defensivas, de consumo y del sector salud, que han tenido muy mal comportamiento en los últimos años, pero a las que su posición competitiva, fortalezas, situación financiera y visibilidad las colocan en la diana del dinero. Tal vez tengan menos potencial de crecimiento que las tecnológicas, pero diversifican la cartera y añaden seguridad. Además, son empresas a las que favorecerá que el ciclo de crecimiento continúe gracias al impulso combinado de la innovación financiera y la innovación tecnológica. Otra diversificación es hacia valores de menor capitalización (‘small caps’), que han llevado al Russell 2000 a zona de récord histórico.
Pensando ya en el próximo año, como las cosas, aunque al final salgan bien, nunca son totalmente lineales, lo normal es que vengan correcciones en el 2026, y que siga el trasvase permanente y sucesivo entre valores y sectores. Pero, de momento, esta semana todos los ojos estarán puestos en la Fed y en algunos resultados interesantes como los de Oracle el miércoles y los de Broadcom el jueves.
Lo que en principio cabe esperar es que la Fed ponga las condiciones para un fin de año tranquilo.
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Artículo originalmente publicado en r4.com. El presente artículo de opinión no presta asesoramiento financiero personalizado. Ha sido elaborado con independencia de las circunstancias y objetivos financieros particulares de las personas que lo reciben. El inversor que tenga acceso al presente artículo de opinión debe ser consciente de que los instrumentos a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión, su posición financiera o su perfil de riesgo ya que éstos no han sido tomados en cuenta para la elaboración del presente artículo de opinión, por lo que debe adoptar sus propias decisiones de inversión teniendo en cuenta dichas circunstancias y procurándose el asesoramiento especializado que pueda ser necesario. Los datos han sido elaborados por el autor / es con la finalidad de proporcionar información general a la fecha de elaboración y está sujeto a cambios sin previo aviso. Este artículo está basado en informaciones de carácter público y en fuentes que se consideran fiables, pero dichas informaciones no han sido objeto de verificación independiente por cualquiera de las entidades del Grupo Renta 4 por lo que no se ofrece ninguna garantía, expresa o implícita en cuanto a su precisión, integridad o corrección.
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