Marco Porcio Catón
23/04/18 21:19
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Consecuencias de la gonorrea judicial
Bueno, cada uno tiene sus límites. Para mí avalar es una palabra prohibida. Jamás avalaré ni pediré que me avalen. Si me voy a la mierda no arrastraré a nadie conmigo.
Además de los capullos insensatos e incumplidores, existen la mala suerte y los accidentes. El avalista siempre está vendido. Yo me niego a vivir con esa espada de Damocles.
La amistad y la familia son muy importates y por eso prefiero reglarlo y darlo por perdido. Ya se de antemano que peor que eso no va a ser. Me conozco y se que si me ejecutan o no me devuelven el préstamo me sentará muy mal y perderé el dinero y todo lo demás.
Prefiero prestar a un banco o a una empresa y si se tuerce liarme a tortas con ellos. No son mis amigos ni mis parientes y me importan un bledo. Además podré practicar eso de los huevos y la cesta y calcular mis riesgos.