Ha comentado en el artículo
Mis críticas al B.O.E. sobre Biomonitorización Humana
Ahora tenemos otra fuente de tóxicos de los que tienen que monitorizar su resultado, la fumigación desde los miles de aviones, no comerciales en su mayoría, que insisten en rayar el cielo y disolver las nubes.Es una cosa ya antigua, pero que aumentó de manera notoria a partir del otoño de 2020, tras la tregua del período de encierro, y que no para de crecer y crecer.