JUAN JOSÉ MORENO RAMOS
Afectado por Gescartera
«De 72.000 euros, he recuperado 900»
La Bolsa era poco menos que una «ciencia oculta» para Juan José Moreno cuando, sin consultárselo, la agencia de valores Gescartera optó por jugar con los 72.000 euros que Juan José había sacado de la venta de un piso y que iba a destinar al pago de otra vivienda. «La idea era retirarlo en un par de años o tres, cuando hubiera rendido algo, y liquidar la hipoteca», dice. «Aquel 14 de junio de 2001 me presenté en las oficinas para reclamar lo que era mío. 'No hay estafa', me decían. ¿Pero si aparece en todos los periódicos!». Recuperó una parte ínfima, 900 euros. No ha visto más, aunque sigue cotizando por los dividendos que sus 'acciones-fantasma' le generan. «¿Dónde está mi dinero?», pregunta cada año que pasa en su banco. Y la historia se repite: le enseñan, sobre el papel, cómo oscila su inversión. Sube, baja, sube, baja. «Me reconocen que es un dinero mío, nada más». La sorpresa de encontrarse los 71.400 euros que restan se hace de rogar. «Sigo peleando, mando cartas, pero ya no recibo ni respuestas. Quizá se resuelva cuando salga el juicio para los que, aun sin quererlo, éramos accionistas».
«Era un dinero claro, transparente, lo tenía declarado. Dinero honrado. ¿En qué me equivoqué?», se dice. Juan José Moreno se dejó llevar: «Me dijeron que la ONCE, Caja Madrid, la Iglesia, la Mutualidad de la Policía y no sé qué otra institución estaban metidos en Gescartera. Y me fié, claro que me fié. Tiene que ser normal, pensé. Nada raro». A medida que la agencia se dedicaba a desviar el dinero de sus clientes, lo ocultaba con operaciones ficticias de compraventa diaria de acciones. Se manejaba en dinero negro el doble de los fondos declarados.
El asunto se le escapaba de las manos a Juan José Moreno, pequeño empresario de Madrid, que veía que, a medida que avanzaba la investigación, el 'agujero' crecía. Recurrió a la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas de Ahorros y Seguros (Adicae), que organizó la defensa de buena parte de los 2.000 afectados.
Algo más cambió para Juan José Moreno. «Ya no invierto. Tenemos una sola vida y el poco dinero que saco lo dedico a pasarlo bien con mi familia. Quién sabe, a lo mejor yo tuve oportunidad de ser un estafador y lo dejé pasar. Me podía la conciencia de hacer lo correcto». Preside la Asociación de Enfermos de Alzheimer de Torrejón de Ardoz. Todavía le quedan cinco años de hipoteca. «Me lo quito en unos años, pensé. Y así fue. Me lo quito, pero de golpe y porrazo, de la imaginación».
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