El asesinato de Franco
...Vergüenza me da contárselo por mi infinita modestia; bien sabe Dios que de no ser por la insistencia de sus mensajes nunca me habría atrevido a revelar la siguiente historia.
Valencia, septiembre del 75, Marcha Verde, fusilamientos, manifestaciones universitarias, los grises, repulsa internacional... nada de esto tiene la menor importancia ante la NOTICIA: "Franco se acatarra!... ¿se acatarra?, ¿toserá a menudo?, ¿echará esputos? ¡Aquí hay tomate!
Interpreté la noticia del catarro como sólo un inversor prevenido y ya experimentado sabe hacerlo: cáncer terminal o triple infarto cerebral con "feed back" al hígado. Ya vislumbraba claro en mi mente a los enemigos de la patria repartiendo trozos de mis acciones entre la plebe. En mi imaginación se amontonaban las imágenes de las barricadas, los conventos en llamas, el martirio de empresarios, la Pasionaria...
¿Qué hacer?, ¡coño, pues la maleta! ¡Recoger corriendo la cartera con los portafolios de los títulos de cada empresa!, a ver si se muere esta tarde y los rojos, o peor, los masones se apoderan del patrimonio inmobiliario de toda una vida.
Por eso, además de mis satisfacciones personales, jamás permití que un banco fuese depositario de mis activos. Si la cosa se liase, hay que salir volando a Francia, ¡o mejor a Suiza!
Mi padre, genio y figura, al ver el revuelo que armamos yo, Paquito y el Tomás con las carteras, los portafolios, las maletas... erre que erre detrás de nosotros con que nuestros ahorros invertidos de siete años no era casi nada con lo que había caído la bolsa desde que empezamos a comprar. No teníamos tiempo de explicarle lo que suponía el valor inherente al potencial de revalorización bursátil que ustedes, avezados inversores, sobradamente saben reconocer. Además, en su caso, desde su ruina con sus SOFICO y la pérdida de su vehículo se había convertido en un ser ofuscado, huraño y receloso de nuestros éxitos, que no atendía a razones y tenía mirada de perro pachón.
Nos tuvo el “jodío” Líder Espiritual de la Patria dos meses haciendo el trayecto diario de casa a la estación y viceversa. Se moría por la mañana… y resucitaba por la tarde. ¡Qué vitalidad, amigos!, todo un carácter. Que se moría, pá la estación; que resucitaba… pá casa…y la cartera patrimonial que parecía el baúl de la Piquer. No nos daba tiempo a abrirla ni para recortar los cupones del dividendo. Créanme si les digo que, más que nunca, mi concubina en esa temporada fue mi cartera patrimonial. Algunas noches dormía abrazado a ella en los moteles de putas junto a la estación del Norte de Valencia; con un billete a Francia en el bolsillo del pijama dispuesto a partir raudo. En habitaciones contiguas, idénticas circunstancias acaecían con Tomasin y Paquito como “fulanos” de sus respectivas.
Tenía que actuar, ¡la situación era insostenible! y el detonante que precipitó los hechos fue mi ya mencionado profesor de Iniciación a la Economía de COU (repetí varias veces). Al pobre, en su ignorancia, se le ocurrió cascar un examen pal 21 de noviembre. ¡¡¡Yo estaba perdido, amigos!!!, si Uds. piensan que lo de estos días es tensión, multiplíquenlo por diez a lo que yo sumaba. No exagero al señalarles que entre tanto ir y venir a la estación, ya había olvidado hasta el trayecto a la Academia.
¿A quiénes piensan que recurrí, señores?, sí, a Paquito, siempre Paquito; su tío, el insigne murciano doctor Mínguez era el jefe del "equipo médico habitual", sección cardio. Sólo tuve que decir:
"Paquito, díle a tu tío que desconecte un cable, total, de los 482 que tiene colocados, por uno más o menos, nadie se va a enterar".
Dejo a su imaginación el final de la historia, y a su apreciada discreción, la continuidad de nuestra semper sacra amistad.
Reciban como de costumbre la mayor de mis fervientes consideraciones, y pónganme a los pies de sus respectivas señoras.
PD: Excuso decir que el examen se pospuso semanas y yo suspendí. Pero el deceso prematuro del joven generalísimo, promovido por un servidor, acarreó consecuencias imprevisibles en los mercados de renta fija y variable que en con la entrega del próximo episodio Uds., apreciados lectores e inversores podrán ver.