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CARTA ABIERTA AL SR. FAINÉ PRESIDENTE DE LA CAIXA

Sr. Presidente:
Permítame que le robe unos minutos de su precioso tiempo, y le cuente una triste historia que nos ha sucedido a mí y a mi familia.
Un día del año 2006 y por razones que no vienen al caso me despidieron de la empresa en la que llevaba como jefe de recambios 19 años y como era improcedente me indemnizaron con una suma aproximada de 100.000 € . Dentro de la desgracia al menos tenía un dinero que en la vida había soñado tener, nos dimos unos homenajes, nos compramos alguna propiedad baratita, nos quitamos un poquito de la hipoteca que teníamos contratada con Vds. y guardamos un poquito de dinero en La Caixa, (entidad fuerte y honrada donde las haya) a plazo fijo.
Señor Fainé, a partir de ese momento nos convertimos en clientes de alfombra roja, hasta tal punto que en el año 2007, el empleado de Uds. que por aquel entonces ejercía funciones de director, en la oficina 1549, sita en la calle Montero 40, 28930 Móstoles (Madrid), me llamó por teléfono y me dijo: Isidro para clientes preferentes tenemos productos PREFERENTES. Después de un buen rato de conversación y muchas dudas le dije que adelante, puesto que me aseguraba que en un plazo de 48 horas y 20 euros de gastos tendría a mi disposición los 50.000 € invertidos. Le recuerdo Sr. Fainé que todo esto ocurrió por teléfono, y que yo jamás firmé un contrato, jamás firmé una orden de compra, jamás hice un test de idoneidad, pero a partir de ese momento nos convertimos en flamantes poseedores de un producto preferente para un cliente preferente.
En el mes de abril de 2011, y ante el desmoronamiento económico de mi pequeña empresa, en casa necesitamos el dinero, de tal manera que fui a la oficina 1549 a por mi dinero. ¡OH SORPRESA¡ no podían darme mi dinero porque había que vender las participaciones preferentes a otro cliente, y no estaba el mercado como para comprar un producto con una rentabilidad del 3 % TAE., por supuesto el empleado que me las vendió ya no estaba en la oficina y los que allí estaban no sabían lo que este señor había hablado conmigo, pero lo encontré, le dije que quería mi dinero y me dijo que no podía dármelo y que lo sentía mucho pero que su familia estaba igual que yo y él no era culpable. ¿Si él no era el culpable, quien lo era Sr. Fainé, quien era el culpable del engaño. ?
En fin antes de que Vd. se aburra de leer la carta y la tire, le diré que soy un hombre inculto, pero me considero capaz de defender mis derechos con la verdad, y ante quien sea, sin violencia y sin insultos, pero no le quepa duda, expondré tal verdad. De esta manera salí a la calle con una pancarta en la que informaba a todo el mundo, lo que me pasaba y le podía pasar a cualquiera y lo que es peor aun, que no lo supieran, que por lo tanto debían enterarse. ¡ OH SORPRESA¡ lo que no consiguió el Defensor del Cliente de las Cajas Catalanas ( Figura meramente decorativa, al menos en mi caso.) lo consiguió un señor de Móstoles, inculto, de profesión friega escaleras. Pero con una verdad y una decisión irrebatibles, y después de un año intentando recuperar su dinero, La Caixa el día 18 de mayo del año 2012, le devolvió hasta el último céntimo de sus 50.000€, y le puedo decir que al menos conozco otros dos casos en que la pancarta individual ha surtido efecto.
Disculpe el tiempo robado, pero necesitaba que Vd. lo supiera, aunque estoy seguro que ya lo sabía porque todo lo que se cuece en La Caixa, se cuece en su cocina.

Atentamente:
Isidro Jara Hernández

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