Los políticos en Italia
Discuto continuamente con mi jefe sobre si los politicos son más sinverguenzas en su pais o en el nuestro....
Vamos en empate tecnico gracias a grandes figuras como Fabra o Camps, pero ellos tienen al tito Silvio.
Desgraciadamente parece que en Italia tienen una nueva ola de jovenes promesas que amenza con romper el equilibrio y que nos superen los de la bota.
Pongo copy de cinco Dias
No es nada simple la vida en una familia de políticos profesionales. No se rían, no se mofen: a las progenies se le complican las cosas, te miran con lupa todo lo que haces y los contrarios (y los periodistas) no te dejan disfrutar de los años mejores de la juventud. En fin, un pequeño y personalísimo infierno condimentado por maldades gratuitas y acusaciones maliciosas que lastran un camino proyectado hacia el éxito. La envidia, esta característica tan mediterránea...
La familia Marano es una de aquellas dinastías de personas dedicadas a la res pública, que deben medirse a menudo con los ataques perversos de la prensa interesada y de los jueces partidistas.
Fíjense ustedes: según relata el semanal L'Espresso, Marano padre era senador de la República italiana. Un mal día del año 2009, a un juez de Nápoles - su ciudad - se le ocurre "empapelarle" por algún supuesto delito ciertamente nada desdeñable. Decíamos que la vida sabe ser muy injusta, y de hecho la investigación a su cargo le pilla justo al principio de la campaña electoral para las elecciones locales, en las que el Marano senior se iba a postular como diputado de la Provincia.
¿Qué hacemos? Se pregunta la familia Marano reunida alrededor de la mesa. ¿Afrontamos los costes de una campaña electoral aún con el riesgo que papá acabe viendo el cielo hecho una tabla de ajedrez? Ya está, tenemos la solución, y es fruto de la mejor inventiva napolitana: vamos a sacar los carteles electorales sin poner fotos ni nombre de pila del candidato, simplemente dirán: VOTA MARANO! Y ya veremos si finalmente se presenta como candidato papá o bien uno de los dos hijos.
Bien pensado, ya que a los pocos días al Marano senior el lío judicial se le hace una bola demasiado grande para ser gestionada como candidato. Así que entra en juego el joven Manlio Marano, hijo del primero, y resulta elegido diputado provincial por Nápoles.
Todo iría sobre ruedas, si no fuera que Manlio es un estudiante universitario, alegre y veinteañero. ¿Cuál es el principal objetivo de todo estudiante europeo hoy en día? Pasarse un año de Erasmus, evidentemente.
Vaya incordio esto de ser diputado provincial... A ver si se va a jorobar mi plan de pasarme un añito agradable en Barcelona... Tampoco se va a hundir el País si me voy yo... pensaría Manlio.
Al final Manlio decide hacerse con la beca que le proyecta en la Ciudad Condal, pero se le olvida lo que los franceses llaman "un petit particulier": dimitir de su (bien remunerado) cargo político.
Hoy, cuando se celebran las sesiones de la diputación provincial napolitana, los demás aforados miran hacia el escaño del amigo Marano con un mixto de envidia latina y desaprobación de biempensantes.
Le imaginan en la Barceloneta tomándose un arroz y un vinito fresco a su salud, o quizás disfrutando de las noches catalanas, dando lo mejor de su italianidad.
Se ha formado cierto revuelo en Nápoles, con la historia del diputado provincial de Erasmus. Se me ocurre que, a veces, sería muy recomendable que determinados políticos se fueran de Erasmus sine die y, of course, sine remuneratione...