In Memoriam: A Luis Valls
Ángel Rivera, Dtor general de medios de B. Popular
No me hubiera gustado escribir estas palabras jamás, pero desde que le conocí me sorprendió su naturalidad a la hora de hablar y afrontar la muerte.
Han sido muchos los adjetivos que la prensa le ha dedicado, pero realmente ha habido muy pocas personas que le conocieran en profundidad. No era fácil conocer sus pensamientos.
Sólo contaré dos pequeñas anécdotas que definen muy bien como era él.
Tuve la gran suerte de ser su secretario durante más de 5 años. Un día de aquellos en los que trabajábamos en la sierra segoviana, me pidió que cogiera un papel en blanco para escribir una serie de cosas. Lo tituló “Para cuando me muera”. Creo que era 1995 y yo tenía 29 años.
Así era don Luis. No dejaba nada a la improvisación. Una de las cosas que más veces me repitió fue que teníamos que tener las ideas muy claras, sobre todo, y abarcar al máximo en el menor espacio de tiempo.
Quienes hemos tenido la suerte de trabajar con él, siempre hemos dicho que estaba un par de años por delante que el resto. Le gustaba construir el futuro con un trabajo muy exigente en el presente. Ha sido claramente un adelantado a su tiempo.
Otro día me comentó si había leído un artículo publicado en El País en el que se hablaba sobre la acción de unos subasteros que habían arrebatado una vivienda a un matrimonio de un municipio del sur de Madrid.
Una vez leído, le comenté: “menuda faena”.
“Sería conveniente ayudarles”, me dijo –nunca le escuché una orden directa–.
Y eso hicimos, con dinero, abogados… en definitiva, con discreción, que era como le gustaba hacer las cosas.
Nos costó trabajo porque los afectados no se creían que él no quisiese nada a cambio, ni siquiera que se lo dijeran a la periodista que había escrito el artículo. Hoy viven tranquilos en una casa de su propiedad.
Por lealtad y discreción no contaré más, aunque fácilmente llenaría páginas sobre este tipo de acciones.
En definitiva, se nos ha ido una persona diferente e irrepetible, con muchos valores que hoy desgraciadamente escasean. Una persona buena.
Para mí, se ha ido un maestro y sobre todo un amigo, aunque sé que él estará bien.