La incompetencia de los Consejos de Administración.
http://www.elconfidencial.com/economia/pvista.asp?fecha_d=19/01/2004&dia_s=Lunes&psw=&id=228
PUNTO DE VISTA
DA MIEDO EL ALTO GRADO DE INCOMPETENCIA DE LOS CONSEJOS DE ADMINISTRACIÓN
Por Jesús García
19/01/2004
”Consiga dinero rápido. Sin compromiso. Se busca consejero para empresa española...” A ser posible sin conocimientos del negocio, incapaz de leer un balance; se valoran cualidades como la pereza y la ignorancia, la escasa formación y el desconocimiento en materia de auditoria. Se pagará bien la asistencia a cortas reuniones, menos de 35 horas anuales, y la disposición al silencio, así como la capacidad para mirar hacia otro lado.
Son algunas de las conclusiones que se pueden obtener en el momentum del perfil de algunos consejeros que forman parte de los órganos de administración de las empresas españolas tras la lectura de un informe del IESE dirigido por el profesor Rafael Fraguas, fundamentado en una gran encuesta a las 5.000 mayores empresas por facturación en España, 40 de ellas cotizadas.
Sin duda se puede decir que los consejos de administración de las empresas españolas están a punto de alcanzar su grado máximo de incompetencia. Un 90% de ellos no funciona adecuadamente y difícilmente ejerce la función de control que se les supone.
Visto este panorama en España, cabría preguntarse cómo es que no estamos sentados sobre una maraña de escándalos a la americana. La introducción del código Olivencia y de los códigos de conducta como el Aldam han permitido avanzar mucho en la transparencia, pero la realidad de este tipo de encuestas, aunque sea con datos del 98, hace que uno dude de la salud de los órganos de gestión y se explique muchas de las cosas que ocurren en las empresas españolas.
La idea del consejero trincón, al que sólo le interesan los emolumentos, aparentemente independiente pero amigo del propietario o del principal accionista; que es capaz de desenvolverse con la misma ineptitud en el terreno de juego de una láctea que en el de una siderúrgica, parece que se repite con demasiada insistencia, a juzgar por las conclusiones del informe.
En el ámbito político es muy propio eso de completar los sueldos con algunos consejos de empresas públicas. Ya sabemos para que sirven.
Si no fuera por la importancia de estos órganos de gestión, donde se cuece, se decide y se ejecuta la política industrial, estratégica de una empresa y se juega con el futuro de los inversores, los accionistas y los trabajadores, sería para considerar que estamos ante una distorsión de la naturaleza. Pero no. Asistimos a una situación penosa, que acaba de un plumazo con la idea tan cacareada de la transparencia, que tanto se lleva ahora en los seminarios sobre la transformación en el sistema financiero y empresarial español.
Resulta evidente que muchos propietarios consideran inútiles los consejos de administración y los nombran a imagen y semejanza de esos argumentos. Habría que ver, seriamente, cuáles son los emolumentos de muchos representantes de cajas de ahorro en consejos de industrias españoles y cuál es su grado de conocimiento del negocio, su integración en la empresa, cuánto tiempo dedican a estudiar las cuentas y si cobran más o menos que en las instituciones de las que viven. Pero esto sería motivo de otra encuesta.
Luego sería interesante observar cuantos presidentes de empresas privatizadas se han rodeado de sus amigos de aventuras anteriores, cuántos presidentes fueron nombrados sin repajolera idea del sector, ni antes ni después de su nombramiento, y así suma y sigue.
Es curioso, sorprendente y provoca vértigo que tres de cada cuatro consejos no ejercen ninguna de sus funciones por inactividad, (dedican menos de media jornada a sus reuniones); pasividad (mantienen un contacto inferior a cuatro veces al año) o simplemente los consejeros llegan a las reuniones sin conocimiento previo del orden del día o lo que es peor, sin saber ni siquiera de qué van a tratar.
A la vista de este panorama tan alentador, resulta