Psicología inversora: invierta con la cabeza, no con el corazón

Psicología inversora: invierta con la cabeza, no con el corazón

La clave para ser un inversor de éxito es ser racional y ceñirse a una estrategia inversora. Esto se debe a que los ciclos de mercado pueden provocar emociones y llevarle a tomar malas decisiones. Los días más sensibles son los de periodos bajistas y de correcciones. 

Un mercado bajista normalmente intimida a los inversores más inexpertos. Como nunca han experimentado esa situación, se asustan y abandonan su estrategia inversora. Si lleva invirtiendo menos de un año, le habrá tocado navegar únicamente por la ola alcista, lo cual resulta muy agradable, ¿verdad? Sin embargo, cuando llega un periodo de mercado bajista, nunca se sabe en qué momento volverá a subir el mercado y se necesita fortaleza psicológica y financiera para capear ese temporal. Si lo piensa, ese temor en sí mismo es lo que provoca que el mercado continúe cayendo. 

La racionalidad supera a las emociones

Las emociones pueden resultar peligrosas y muy poco saludables para un inversor porque pueden conducir a decisiones irracionales basadas en pérdidas sufridas a corto plazo, lo que provoca que pierda de vista sus objetivos estratégicos y financieros. Ya sea miedo, ansiedad o euforia, permitir que las emociones influyan en las decisiones de inversión podría salir caro. 

La reacción emocional más común es que los inversores se arrepientan o reaccionen de manera exagerada en periodos de estrés, euforia o miedo. En particular, este es el caso de los inversores minoristas, que normalmente invierten su dinero ganado con mucho esfuerzo y esperan obtener una rentabilidad como cualquier otro inversor del planeta. No obstante, la pérdida de valor de sus inversiones durante una corrección o un mercado bajista, puede provocar estrés y pánico. 

La clave es adoptar un enfoque racional hacia la inversión, similar al enfoque desapasionado de un gestor profesional de portafolios. Esta mentalidad puede lograrse mediante un proceso de inversión disciplinado, la debida diligencia y sentido de la perspectiva.

«Gestionar bien el dinero no tiene que ver con ser inteligente sino con cómo te comportes».

–  Morgan Housel, The Psychology of Money

Montaña rusa de emociones

Existe un proceso de inversión cíclico común en los inversores nuevos o menos experimentados. Las emociones son un gran activo en nuestras vidas, pero también pueden suponer una grave amenaza para nuestro proceso inversor. Se experimenta una sensación de emoción cada vez que sube el mercado, pero también de temor cuando baja. 

Estos son los sentimientos más comunes a la hora de invertir:

  • Temor
  • Codicia
  • Ansiedad
  • Vergüenza
  • Incertidumbre
  • Duda
  • Exceso de confianza

Esta montaña rusa de emociones y sentimientos puede llevar a los inversores a cometer errores costosos. Por ejemplo, comprar al precio pico de un mercado, o vender justo antes del repunte de un mercado. Antes de tomar una decisión, deje sus emociones de lado. Dé un paso atrás y, antes que nada, piense en por qué está invirtiendo. Esto hará que sus emociones no influyan en sus decisiones de inversión y le ayudará a ceñirse a su estrategia y plan.

La psicología humana es peligrosa a la hora de invertir, por lo que resulta fundamental abstenerse de repetir los mismos errores. La inversión es un proceso de aprendizaje. Incluso el inversor más experimentado y avezado puede aprender algo nuevo.

Exceso de confianza y autocomplacencia

¿Conoces esa sensación de estar tan seguro de una determinada acción o de que el mercado va a subir? Cuando el plan sale bien, crees que el mérito es todo tuyo, pero cuando el plan no sale tan bien, echas la culpa a factores externos. 

Esa reacción se llama exceso de confianza y autocomplacencia. Te sientes superior al inversor medio en un mercado alcista y tiendes a confiar más que nada en tus instintos. Como prever el futuro es extremadamente difícil, lo inteligente es ceñirse a ideas racionales en materia de inversiones. También puedes fiarte de tus instintos, pero no como herramienta principal de inversión. 

Dado que no existe el inversor perfecto, también es fundamental identificar errores concretos que cometemos para crear un mecanismo que nos impida repetirlos.

Consejos para evitar las emociones a la hora de invertir

  1. Centrarse en la estrategia: al comenzar a invertir, es importante crear un plan de inversión seguido por un objetivo con un horizonte temporal. Si tiene paciencia, una visión a largo plazo es la manera óptima de invertir y la más fácil de seguir, pues evita quedar atrapado en las trampas que van surgiendo en el corto plazo.
  2. Ignore a los medios de comunicación: no siga a la masa, y no haga caso de lo que dicen los medios. Tienden a exagerar, sobre todo cuando el mercado baja o se corrige. En su lugar, mire las opiniones de otros inversores experimentados y busque siempre la visión alcista y bajista de la situación.
  3. Diversificar es importante: la diversificación le ayudará a pasar mejor los periodos complicados. Por supuesto, habrá veces en que todo el mercado baja, aunque la situación más frecuente es que cuando algunos sectores bajan, otros no lo hacen, lo que compensa las pérdidas de los perdedores. Por tanto, diversifique su portafolio invirtiendo en distintos tipos de activos y sectores (es decir, acciones, criptomonedas, ETF, Popular Investors).
  4. «Dollar-Cost Averaging»: se trata de la estrategia más infravalorada que puede producir resultados positivos al margen de las condiciones del mercado, sobre todo en un mercado de tendencia bajista. El uso de la estrategia DCA (Dollar-Cost Averaging, en español sería algo así como promediar el coste de adquisición) le permite comprar acciones a un precio inferior y, por tanto, como su nombre indica, promediar su precio de compra. Esto significa que cuando el mercado se recupere, usted se recuperará a un ritmo más rápido. Cuando el mercado cae, considérelo como una oportunidad para promediar el coste de compra de sus posiciones inversoras. 
  5. Tenga paciencia: ya conoce el dicho «Invertir es una maratón, no un esprint», y la verdad es que es así. Cuanto más intente hacerse rico pronto, mayor será la probabilidad de perder su dinero. Normalmente, el esprinter es emocional, porque ser sistemático a lo largo de mucho tiempo es muy difícil. Sin embargo, ser un maratoniano que sabe controlar sus emociones le generará ganancias sistemáticas y a largo plazo.

 

Los CFD son instrumentos complejos y van acompañados de un riesgo alto de perder dinero rápido debido al apalancamiento. El 67% de los inversores minoristas pierden dinero cuando invierten a través de CFD con este proveedor. Debe considerar si comprende cómo funcionan los CFD y si puede permitirse asumir el alto riesgo de perder su dinero.

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