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Tal como comentabamos dias pasados, cuando las bolsas se derrumban lo hacen sin preaviso. Bastó que el banco central chino elevase un 0,5% las exigencias de efectivo en caja para causar un derrumbe generalizado y de una magnitud como no se veia desde hace rato. El indicador de referencia en la bolsa de China se desplomó casi 9%, su peor caída en una década. Toda una señal para el señor inversor.

El temor de que la economía china frene su crecimiento hizo que muchos inversores prefirieran deshacerse de sus acciones justo un día después que el parámetro bursátil de Shanghai había ganado 1,4% para cerrar en 3.040 unidades, un cierre máximo récord.

El desplome de las grandes plazas bursátiles fué colosal. Tanto el Dow Jones, como Nasdaq, el Dax aleman, el Ibex español, el resto de las plazas europeas, el Bovespa brasileño o los pequeños paneles de los mercados emergentes padecieron el cimbronazo. En Alemania algunos activos llegaron a retrocer hasta un 20% en su valoración.

La principal causa para el derrumbe no fué naturalmente el alza del efectivo mínimo para la banca china, sino la preocupación por el doble déficit de la economía estadounidense: 800.000 millones de dólares en pagos externos y 760.000 millones en intercambio. Tambien algunos datos económicos publicados por el departamento de comercio despertaron temores.

Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal advirtió sobre una posible recesión económica en los Estados Unidos. Un ataque suicida en la principal base militar de los Estados Unidos en Afganistán, del cual resultó ileso el vicepresidente Dick Cheney, también atemorizó al mercado.

A ello habría que sumarle las señales bélicas de los Estados Unidos respecto a Irán y las complicaciones en el frente afganopakistaní. En ese cuadro apareció el derrumbe de las acciones chinas, la mayor caída en un día de los últimos diez años.

El lunes por la noche el que fuera presidente de la Reserva Federal estadounidense durante 18 años, Alan Greenspan, tomó la palabra en una conferencia con empresarios y dejó helados a sus interlocutores: En su discurso, el predecesor de Ben Bernanke al frente del banco central advirtió de la incipiente posibilidad de una recesión económica en los Estados Unidos para el presente año o para el 2008 a más tardar.

Además, aprovechó la oportunidad para criticar al actual capo de la Fed por estimular la euforia en los mercados en torno al actual estado de salud de la economía estadounidense. El detonador para el próximo descalabro en los mercados accionarios podrían ser las crecientes tensiones geopoliticas en Oriente Medio y una posible guerra con Iran.

El vicepresidente iraní, Beruiz Daudi, ha anunciado que su país comenzará a utilizar energía nuclear en la industria próximamente. Además, ha asegurado que Irán "ya es una de las grandes potencias nucleares del mundo" y ha reafirmado que la República Islámica seguirá adelante con el enriquecimiento de uranio, algo que, según el propio Daudi, "nadie puede frenar".

La reacción de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania no se ha hecho esperar y ya han elaborado en Londres una nueva resolución para obligar a Irán a frenar sus actividades atómicas.

Desde enero del 2006, la mayoría de los medios, analistas y expertos militares de los Estados Unidos y Europa vienen coincidiendo en que los USA, Gran Bretaña e Israel, ya tienen preparado un plan de ataque contra Irán, que se lanzaría luego de agotada la "opción diplomática" en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Citando fuentes del Pentágono, los más influyentes diarios de Gran Bretaña y Estados Unidos (The New York Times y The Washington Post, entre ellos) han publicado artículos y se han hecho eco de estas versiones, precisando que los Estados Unidos ya tiene todo preparado para un ataque a Irán.
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