Argentina sufre por culpa ajena (esta vez)

Argentina sufre por culpa ajena (esta vez)

Muchos de los males que padece Argentina han sido autogenerados por sus gobiernos. Se puede decir que el problema de Argentina son los argentinos. Sin embargo, cuando el gobierno decide lanzar un nuevo canje de deuda con el objetivo de recomponer su situación frente a los inversores internacionales, comienza a sufrir por culpa ajena.

La crisis de deuda que padece Europa no es un tema del cual, Argentina deba despreocuparse. Sin dudas, se puede afirmar que esta nueva crisis, una más que se desata desde el estallido de la subprime, apareció en un momento más que inoportuno para este país latinoamericano.

La estrategia del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para el 2010 era retornar a los mercados de deuda en búsqueda del financiamiento necesario para sostener su política fiscal expansiva. Ya estaba todo preparado para el gobierno argentino; el canje de bonos Boden 2012 y de los Boden 2013 iba a ser una clara señal de la Argentina al mundo. Argentina volvería a los mercados voluntarios de deuda esperando una gran recepción que sirviera además de demostración acerca de la buena salud que gozan los indicadores económicos del país. Por el momento, la idea del Palacio de Hacienda argentino, de promocionar un canje voluntario por títulos con vencimiento en 2019 con una tasa de un dígito, ha quedado suspendida hasta nuevo aviso.

Esta suspensión implicará que el gobierno argentino deba recurrir nuevamente a las reservas internacionales que posee el Banco Central (BCRA), para hacerle frente al vencimiento de los títulos de deuda, Boden 2012, del próximo mes de agosto, por unos US$ 2.200.

Aquí lo que vale tener presente es que Argentina no tiene un problema fiscal serio. Argentina podría sin mayores inconvenientes, reducir sus necesidades de financiamiento mediante un disciplinamiento del gasto público el cual viene creciendo a tasas superiores al 30% desde hace ya varios años. El problema que existe es que no es el deseo del matrimonio Kirchner, renunciar a esta política del gasto público expansiva a pesar de lo inconveniente y de los costos que genera a futuro.

Volviendo a lo que ha ocurrido en Europa, cuando a finales de 2009 nos sorprendíamos con la crisis en Dubai, aparecía Grecia imitando los peores vicios de la Argentina, con un déficit fiscal que ha salido a la luz para generar pánico en los mercados y para obligar a un rescate multimillonario y a que el Banco Central Europeo (BCE), de manera inimaginable tan sólo un par de meses atrás, decidiera salir a los mercados financieros a adquirir deuda pública de los países de la eurozona para evitar el colapso del bloque y el consecuente fin del euro.

¿Cuánto tendrá que esperar Argentina para que los mercados externos se calmen? La misma pregunta se debe estar haciendo por estos momentos el ministro de Economía argentino, Amado Boudou. La verdad, lo más probable es que durante todo el 2010, los mercados financieros estarán alterados. La crisis no sólo afecta a Grecia, sino también a varias de las economías europeas, ya encapsuladas bajo el nombre de PIIGS.

El problema de la deuda pública y el déficit fiscal incontrolable en Europa no son los únicos factores de riesgo que mantendrán inquietos a los mercados. No nos tenemos que olvidar que el sistema financiero europeo está sujeto a la suerte que corran las economías en problemas.

Y si los problemas en Europa y su posible contagio a otros continentes, fuera poca cosa, aún debemos prestar atención a lo que suceda con la economía estadounidense, cuyo déficit gemelo vuelve al alza producto de la indisciplina fiscal y del inoportuno fortalecimiento del dólar.

¿Puede afectar la crisis europea, y el resto de los riesgos emergentes, el canje de deuda lanzado por el gobierno? Esta posibilidad no está contemplada por parte del gobierno argentino. Quizás, hasta en ciertos casos particulares, como el de los bonistas minoritarios (que en conjunto poseen unos US$ 4.000 millones), las turbulencias en Europa pueden tener un impacto positivo. Después de todo, entenderán que lo ocurrido en Argentina no representa un hecho aislado y en estos momentos, es mejor cerrar un trato malo pero cierto, que no cerrar ningún trato y quedarse sólo con papeles en sus manos. En este sentido, el gobierno argentino apunta a alcanzar un piso de aceptación del 60% y es muy probable que lo alcance e incluso lo supere.

¿Qué debe hacer Argentina en este contexto? Lo mejor que puede hacer es esperar. Desde el mismo gobierno se asegura que no existen problemas para cumplir con el programa financiero del 2010 y que el canje que se proponía tenía como objetivo el mejoramiento del perfil de deuda.

¿Qué peligros puede correr Argentina en caso de intentar de todos modos, volver a los mercados de deuda? Si Argentina decidiera de todos modos, recurrir a los mercados voluntarios de deuda y aceptar tasas de interés elevadas, según su condición, para lograr el canje de los bonos, sin dudas estaría dando una muy mala señal a los inversores extranjeros acerca de la verdadera salud de la economía, ya que nadie pensaría que dicha decisión se debe a un acto irracional del gobierno (se supone que el gobierno no toma decisiones que carezcan de racionalidad. Al menos eso se supone).

En principio, considerando el contexto de incertidumbre y volatilidad en los mercados, y a pesar de un supuesto éxito en el canje de los títulos en default, Argentina no volvería a los mercados voluntarios de deuda, al menos hasta que se aquieten las aguas. Pero si la agitación de los mercados se extiende hasta fines de año, el nerviosismo puede ganar en la casa Rosada y quizás se decida correr algún riesgo.

Es que en 2011, Argentina deberá enfrentar un escenario electoral y lo que está en juego es nada más ni nada menos que el sillón presidencial. Por lo que se observa en el contexto político, la oposición no ha logrado reunir poder suficiente para poner en riesgo la posibilidad de que los Kirchner (esta vez, seguramente será Néstor quien decida tomar el cetro), sigan ostentando el poder presidencial. Sin embargo, esa inseguridad que caracteriza al matrimonio, los llevará a implementar una política fiscal expansiva “por las dudas”, para lo cual, el financiamiento externo, en un contexto de cuentas fiscales cada vez más apretadas, aparece como un camino necesario. ¿Primará esta vez la racionalidad?

Horacio Pozzo

ValorMundial.com

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