¡Pero es que esto lo necesito de verdad!

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My disorganized store room- Tamanna

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Tiempo total de lectura:  7 min

"Cariño, ¿me acompañas de compras?" Levanto la cabeza del último libro que estoy leyendo, “El Último Deseo” de Andrezj Sapkowski y miro a mi novia, "¿que quieres comprar?" Ella me sonríe: "Necesito unas botas negras nuevas con flecos". En ese momento, mi yo confuso pregunta; "¿Pero no te compraste hace 1 mes unas botas negras? Ella me mira, impaciente. "Sí, me las compré, pero necesito unas botas negras con flecos para mi nuevo vestido”, contesta. ¿No entiendes que no tengo unas botas negras con flecos que me queden bien? Las otras que tenía están deslustradas". En ese momento, yo la miro, y me digo para mis adentros: ¿Pero que C**O?

Ya os podéis imaginar como termina, ¿verdad? Al final fui de compras con ella y se compró sus botas. Cuando la preguntas cuantas veces se las ha puesto, ¿sabéis que dice?

Me las puse el otro día, el problema es que no me combina con casi nada... ¡Necesito comprar un vestido para ponérmelas!

En otro caso, un amigo mío me comunicó que se iba a comprar un coche.

"Lo necesito de verdad - me dice. Mis padres tienen uno, pero estoy harto de tener que cogérselo cada vez que bajo a Madrid." "Muy bien -le dije-, ¿Cuál te quieres coger?" "Ya he encontrado uno muy barato. Es un Km0 con todo incluido y cuesta 13.000€."

Mis ojos se quedaron como platos. ¿13.000€? ¿Con su sueldo? Además me dijo que iba a pagarlo todo a 10 meses para que no le cobrasen muchos intereses. ¿1.300€ al mes? Yo sabía más o menos cuanto cobraba y sabía que eso iba a ser mucho para su presupuesto pues, aun viviendo en casa, sólo la gasolina y el seguro del coche ya se llevarían otro pico... Sin embargo, mi amigo estaba convencido. Quería ese coche, no necesitaba ese coche. Yo le dije que buscase otros más baratos, quizás uno de segunda mano, que esperase... Pero no, él se lo compró al día siguiente de haber decidido comprárselo, sin pensárselo dos veces. ¿Sabéis como está ahora? Agotado, enfadado y asqueado de vivir con lo poco que le sobra al mes. Eso si, ¿El coche? La mejor compra de su vida, sin lugar a dudas.  

 

Conoce al enemigo: Tu cerebro.

Muchas veces oímos- o decimos nosotros mismos- “esto lo necesito de verdad”. Les pasa a las mujeres con los zapatos negros, a los hombres con los coches o el último cachivache. Nos pasa a todos. Y sin embargo, ¿qué ocurre luego? Que queda olvidado en un rincón, abandonado por un dueño que no supo valorarlo más allá del momento inicial o nos damos cuenta de que el sacrificio que ha supuesto adquirirlo es demasiado y al final sufrimos por ello. Pero nunca jamás cuestionamos la compra en sí, o si lo hacemos, es con la boca pequeña. Normalmente, las defendemos con uñas y dientes ante cualquiera que nos diga que nuestros problemas se deben a ellas. Y la razón de esto es lo que en psicología se llama “disonancia cognitiva”.

Somos animales evolucionados para sobrevivir. ¿Y qué hay más importante para el ser humano que su concepto sobre sí mismo? Para proteger nuestra “valía”, nuestro cerebro nos engaña haciéndonos pensar que las decisiones que tomamos no fueron erróneas o que no tuvimos elección, dejando la culpa a un agente externo. Que esto no os sirva para desmotivaros. Ni para decir “Qué bobadas dices Alfonso, ¡yo soy dueño y señor de mis pensamientos!”

“Toc Toc, Tierra llamando a Don Perfecto.” Para todos aquellos que os creáis perfectos, sólo deciros que siempre es mejor subestimarse un poco a uno mismo; así queda espacio para sorprendernos :).  

Country Roads

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El Subidón consumista

Pero la disonancia cognitiva sólo nos explica nuestro comportamiento “después” de comprar el objeto deseado. Entonces, ¿Qué es lo que hace que lo compremos en un primer momento? Esto va a sonar raro pero lo voy a decir... a la de 1... a la de 2... ¡y a la de 3!.

¡Comprar cosas mola!

Cuando compramos algo y satisfacemos esa... “necesidad”, nuestro cerebro suelta endorfinas, y eso nos hace felices. Es como una dosis de crack directa al torrente sanguíneo. ¿Nunca te has sentido increíblemente ilusionado después de comprar algo? ¿Notas como te ebulle la sangre, un cosquilleo en la tripa y una ilusión tremenda de hacer cosas? Eso es el “Subidón” consumista. ¿Mola el nombre? Pues lo que mola nada (voy a dejar ya de decir la palabra “mola”, que me estoy pareciendo a mi yo de hace 15 años) son las consecuencias porque...

  • El “Subidón” Consumista, no dura... En menos de unas horas se olvida y al cabo de unos días ese objeto tan codiciado probablemente ya no evoca nada.
  • Tener “cosillas” puede que nos haga sentir más importantes y solucione alguna de esas inseguridades que se tienen pero el problema es que para mantenerse con el “subidón” requiere comprar más y más.
  • ¿Eres fumador? ¿Tienes alguna addición? ¿Y alguna vez has querido dejarlo? Comprar es una adicción. Hay que aplicarse el cuento.

 

No hace falta que te rasgues las vestiduras

Sin embargo... ¡Qué no cunda el pánico! El primer paso es: “Conoce a tu enemigo”, que en este caso, coincide con el otro principio de “El Arte de la Guerra”: “Conócete a tí mismo”, porque esta es una batalla contra nuestro propio cerebro. Lo principal es reconocer que somos falibles. Que muchas veces tomaremos decisiones erróneas y fallaremos. Y que no pasa nada. ¿De veras crees que las personas con éxito siempre han tenido éxito? Nada más lejos de la realidad. Si le preguntas a un emprendedor, te dirá que para cada idea buena que sacó adelante, tuvo 9 proyectos que cayeron en el olvido. Es más, 1 de cada 10 me parece un ratio bastante aceptable. Lo importante por tanto no es cuantas veces te equivocas, sino cuantas veces consigues acertar...  

 

El Arte del Vendedor

Los vendedores son una de las profesiones más odiadas por todos. ¿No es vendedor ese que te llama por teléfono a la hora de la siesta a venderte libros? ¿No es vendedor ese malvado ser que nos vendió ese coche de segunda mano que al de un mes no funcionaba? Sin embargo, los vendedores realizan un trabajo fundamental en nuestra sociedad y son algunos de los mejores conocedores de la psicología humana. Aquí pongo dos herramientas que utilizan para obligarte a comprar de forma impulsiva. ¡Apréndelas y utilizalas para dominarte a tí mismo!

    • Todo esto son maneras que tienen las tiendas de intentar hacer que no pienses sobre lo que compras; que simplemente reacciones y aproveches esa “oferta” tan buena. Sin embargo, por muy reducido que sea el precio, siempre será menor si no compras algo que no necesitas. ¿No crees?
    • Y esto no sólo ocurre con las compras si no con muchos otros aspectos de tu vida como en entrevistas de trabajo; “Necesitamos una respuesta cuanto antes”. ¡Bobadas!; detente y reflexiona siempre. En las entrevistas, siempre date al menos una semana para pensarlo y DÍSELO. Si de verdad te quieren contratar, ¿Crees que van a dejar de hacerlo por esperar una semana?
  • Establecer un “precio ancla”: ¿Nunca te has preguntado porque las tiendas no suelen poner simplemente el precio rebajado en vez de poner el precio original y luego el reducido al lado?
    • La razón es que, cuando nuestro cerebro registra un precio, digamos 100€, y luego a su lado vemos 80€, inmediatamente lo interpreta como “¡Ahorro 20€!” Da igual que el precio inicial fuese absurdo, lo importante es la comparación entre ambos.

 

¿Y Cuál es el Plan de ataque?

Hay muchas tácticas y técnicas para ayudarnos a evitar las compras absurdas. Aquí os propongo algunas de ellas:

  • Para compras mayores de 100 euros, espera al menos un mes antes de hacer la compra. ¿Sigues queriendo comprarlo y ves necesidad? Ve y cómpralo. Para compras menores de 100, espera al menos 1 semana.
  • Escribe en papel físico o digital la utilidad exacta de aquello que vas a comprar. Dedica 5 minutos a escribirlo. Ponerlo en papel te ayudará a clarificar tus ideas.
  • Para grandes compras, si merecen realmente la pena, establece un objetivo de ahorro mensual y cómpralas en 3 o 4 meses. Sin embargo, si notas resistencia en tí mismo para tomarte el esfuerzo de planear la compra a unos meses... es probable que lo que quieras comprar no merezca realmente la pena.

  ¿Os dais cuenta de lo que tienen en común estas soluciones? Lo importante es eliminar el componente impulsivo de las compras y dedicar un poco de esfuerzo a darnos contexto. A veces, echar para atrás y aplicar algo de perspectiva a nuestras acciones puede ayudarnos mucho; ¡y no sólo para evitar compras estúpidas! Puedes utilizar estas técnicas para conseguir entrevistas, para tomar decisiones importantes... para cualquier cosa que suponga una relación interpersonal. “Conoce a tu enemigo”, “Conócete a tí mismo” y Vencerás.  

 

Acción --> Reacción

  1. Esta semana, cuando sientas que necesitas comprar algo, anótalas (al menos 3).
  2. Saca un papel y escribe las razones por las que quieres comprarlas.
  3. Espera al menos 3 o 4 días (o 1 mes para grandes compras) y vuelve a leer las razones que habías escrito. ¿Siguen teniendo sentido?
  1. #1
    16/03/12 12:28

    Un claro ejemplo son los cupones de letsbonus...compre ya quedan 6 horas para finalizar...el matiz es que si realmente lo necesitas o no...pero puede suponerte como en muchos casos, que una entrada a un musical por ejemplo grease te salga 20€ por persona mas barato que si vas a la taquilla, pero claro si no quieres ni salir ni comer ni ir al cine pues claro que hay mas ahorro y menos consumismo. Cuando se compre algo hay que ver la utilidad que se le va a dar, y si es un oferton pues plantearselo, quizás por una oferta te pueden cambiar los hábitos a mejor...andar mas, ir mas al cine, viajar...

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