La manzana reinventa el teléfono

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El fenómeno Apple

El pasado 11 de julio había una enorme cola de personas frente a la nueva de tienda de Telefónica en Madrid para adquirir el nuevo juguete tecnológico de la temporada, el iPhone de Apple. En las ediciones matutinas diversos medios de comunicación entraban en directo desde el lugar para comentar el fervor de las personas que aguardaban la apertura del establecimiento y entre esas entrevistas acerté a escuchar una de un joven malagueño que había viajado desde su ciudad exclusivamente para adquirir su nuevo móvil. Frente al micrófono declaró que lo iba a comprar porque “el iPhone es Dios”.

Cuando oí aquello me acordé de una frase que había pronunciado Van Baker, analista estadounidense de la firma Gartner, quién poco antes del lanzamiento del iPhone en enero de 2007, declaró que “si (el iPhone) hace algo menos que caminar sobre las aguas se considerará un fracaso”. A continuación, una certeza me inundó de pronto: las acciones de Apple van a volar.

Condicionantes del éxito del iPhone de Apple

Si por definición una acción es una participación en los beneficios futuros de una compañía hemos de tener en cuenta dos ideas importantes. La primera es que Apple no se ha gastado un euro en publicidad en Europa. Simplemente ha dejado correr la expectación y los medios de comunicación le han hecho el camino, al igual que sus socios comercializadotes. Segunda idea, la consultora tecnológica iSuppli recuerda que los productos de Apple se suelen comercializar un 50% por encima del precio de coste.

Sin embargo, también hay motivos para refrenar la euforia. El nuevo iPhone no es un producto superior a sus competidores y Apple es básicamente un recién llegado al mundo de la telefonía móvil. En el año 2007 se vendieron 600 millones de terminales en el mundo. El gran líder del mercado, la finlandesa Nokia, vendió 437 millones, de los cuales 45 millones eran de sus marcas Eseries y Nseries, las de gama alta. Otros fabricantes como Samsung, LG o Sony Ericsson también tienen teléfonos de enormes prestaciones que pueden hacer perfectamente frente al iPhone. Sin embargo, el iPhone cuenta con la ventaja de poseer lo que podríamos definir como la “aureola Apple”, el brillo y el prestigio de pertenecer a una marca que ha hecho del diseño y la simplicidad de manejo sus banderas.

La llegada del iPhone

La vida pública del iPhone comienza el 9 de enero de 2007 cuando Steve Jobs, el Director General de Apple e icono de la era digital, pronunció su habitual conferencia anual en el MacWorld, la feria que Apple celebra anualmente en San Francisco. En ella Jobs presentó su nuevo juguete tecnológico: el iPhone, el nuevo teléfono móvil de Apple. Un teléfono que para Jobs marca un hito en la historia de la nueva tecnología.

El teléfono se puso finalmente a la venta el 29 de junio en EEUU con precios que iban desde los 499$ para el de 1GB a los 599$ para el de 2GB. Y las expectativas, siempre que se trata de Steve Jobs, eran cualquier cosa menos modestas, ya que se fijaba como objetivo haber vendido a finales de año unas 10 millones de unidades, lo que supondría hacerse con un 1% del mercado mundial de móviles, un mercado maduro y con grandes competidores como Nokia. A finales de 2007 había vendido ya 6 millones de terminales.

La presentación de este teléfono culmina un viaje que Apple empezó en 1977, cuando Jobs comercializó su primer ordenador, aunque el mito comenzó en 1984 cuando se lanzó el Macintosh, el primer ordenador personal con ratón y que respondía a cada “click” del usuario. En el año 2001 Apple volvía a hacer historia entrando en el mercado de los reproductores musicales con el iPod y ahora, la compañía californiana quiere seguir liderando los nuevos tiempos con su iPhone.

La historia de Apple: la salida y el regreso de Steve Jobs

La llegada de este nuevo gadget digital supone el último estadio de una compañía que se ha reinventado. Desde enero de 2007 ya no se llama Apple Computers, sino simplemente Apple, porque la visión de Steve Jobs es la de una “vida digital”, iLife, en la que los ordenadores son sólo una parte de una enorme industria de consumo electrónico. Concretamente, el término iLife da nombre a una colección de productos de software creados por Apple que se usan para crear, organizar, ver y publicar contenidos digitales tales como películas, fotos, música y páginas web. De hecho, la letra “i” que precede a todos los productos de Apple es la abreviatura de “internet”. El éxito de esta visión ha propulsado la cotización de Apple desde los 7,25$ en enero de 2002 a los 176$ de mediados de julio de 2008.

Pero, lo asombroso del caso es que tras co-fundar la compañía Apple y del éxito del primer Macintosh Steve Jobs fue despedido por su propio Consejo de Administración en 1985. La razón: las desavenencias entre él y John Sculley, el director ejecutivo de Apple y antiguo presidente de PepsiCo. Lo irónico de la situación fue que Sculley era un fichaje personal de Jobs, quién lo había atraído a Apple un par de años antes para pilotar la expansión de la empresa al retarlo con el famoso planteamiento de: “¿Quieres seguir el resto de tu vida vendiendo agua azucarada o quieres cambiar el mundo?”.

El episodio de la marcha del co-fundador de la compañía fue traumático para los dirigentes que se quedaron y para el hombre que se marchaba. Jobs vendió todas sus acciones menos una y con tan sólo 30 años afrontaba una profunda sensación de frustración y vacío “lo que había sido el centro de toda mi vida adulta había desaparecido y fue devastador”. Pero, la experiencia le forjó de nuevo como empresario y persona. “No lo ví entonces, pero sucedió que el ser despedido de Apple fue lo mejor que me ha pasado nunca”, explicó en 2005, “la pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la ligereza de ser un principiante, menos seguro de todo. Me liberé para entrar en uno de los períodos más creativos de mi vida”.

Tras su salida de Apple Steve Jobs creó una nueva empresa de ordenadores, NeXT Computer. Su primer producto, el NeXT Cube, sólo tuvo una cálida acogida en ambientes académicos y científicos por su avanzada tecnología, pero no consiguió convertirse en un ordenador de consumo mayoritario debido a su elevado coste. Con sólo 50.000 unidades vendidas Jobs tuvo que abandonar la fabricación de hardware, para centrarse en el software, pero consiguió un pequeño y fiel grupo de seguidores que reconocían la calidad y la facilidad de uso de sus máquinas.

En 1996 Apple Computers era una empresa en declive y en pérdidas, lo que forzó a su director general en ese momento, Gil Amelio, a comprar por 402 millones de dólares el mejor sistema operativo de Silicon Valley el cual, casualidades de la vida, era el de NeXT. Con ello, Steve Jobs volvía a la empresa que había fundado 20 años antes. Un momento calificado por los seguidores del “culto Mac” como “El Regreso”. Al año siguiente, el Consejo de Administración había perdido la confianza en Gil Amelio, por lo que fue despedido, nombrándose a Steve Jobs nuevo director general.

Steve Jobs & Bill Gates

La visión Apple del mundo también ha tenido su contrapeso en otra gran compañía como es Microsoft, pues entre las dos han contribuido a modelar la era digital. Y si algún ejecutivo ha podido en algún momento darle la réplica a Steve Jobs ése ha sido Bill Gates. La relación entre ambas compañías ha pasado por períodos de alianza, de rivalidad encarnizada y de tirantez. En un intento de simplificar la realidad Jobs siempre ha sido considerado como el arquetipo de emprendedor de Silicon Valley, brillante y pionero, mientras que Bill Gates encarnaría el modelo de frío industrial que supo ver que el dinero estaría en el software, el cual podría venderse separadamente del hardware. Sin embargo, tomen en consideración que Steve Jobs es ahora el líder de una de las grandes compañías de consumo y Bill Gates se ha retirado para convertirse en un filántropo que ha creado la mayor fundación humanitaria del mundo.

La relación entre ambos comienza en 1980, cuando Gates vende el Microsoft DOS a IBM para instalarlo en sus ordenadores, a cambio de que IBM le pagara un canon por cada copia instalada en los ordenadores que vendiera. El joven Gates ambicionaba el entorno gráfico y el “ratón” de los Macintosh de Apple. Por ello, visitó a Steve Jobs y le ofreció mejorar sus programas y hojas de cálculo, presionándolo con la posibilidad de vender su software a IBM. Apple aceptó aliarse con Microsoft, por lo que Microsoft obtuvo legalmente la tecnología del entorno gráfico. Con ella, fue capaz de sacar al mercado su producto estrella, el Microsoft Windows, que se convertiría en el sistema operativo de mayor uso del planeta.
En las últimos años los anuncios de Apple han enfrentado sus ordenadores Mac con los PC y con Microsoft, usando la repetida imagen de un usuario jovial y moderno (Mac) frente a otro aburrido y soso (PC). No es de extrañar que en enero de este año Gates se preguntara retóricamente en Newsweek que “si ser cool (guay) significaba faltar a la verdad”. Además, Jobs siempre ha alardeado de ir por delante en la era digital, aunque de una manera práctica. Por ello, en 2002, y para horror del culto Mac, decidió abrir el uso de su portal iTunes, una web de compra y descarga de música digital, a Microsoft. Aunque en mayo de 2007 envió una andanada al afirmar que el hacerlo fue como “ofrecer vasos de agua helada a personas que estaban en el infierno”.

Esta hostilidad desapareció el 31 de mayo de 2007, cuando Steve Jobs y Bill Gates se encontraron en un escenario en el forum “D: All Things Digital” en San Diego. En la charla no hubo lucha, sino respeto y afecto mutuo. A la pregunta del moderador de cuál había sido la mayor contribución del otro, Jobs declaró que “Bill construyó la primera compañía de software de la industria”, mientras que Gates alabó la tenacidad de Jobs en su idea de que el ordenador podía ser un producto de masas. Ambos bromearon sobre su edad, Jobs tenía 52 años y Gates los cumplía en octubre, pues antes eran los más jóvenes en la habitación y ahora son los más viejos. Por ello, Jobs citó a los Beatles “Tú y yo tenemos recuerdos más largos que la carretera que sigue hacia delante”.

Por supuesto, la lucha continuará entre estas dos empresas. Ray Ozzie, el director de arquitectura software en Microsoft, siempre ha citado el iPod como un producto que combina “hardware, software y servicios” y que debería de haber salido de la mente de alguno de los ingenieros de Microsoft, y no de Apple. La pelea va a seguir, en el campo de la telefonía y en otros terrenos, lo que implica otros jugadores y un terreno de juego aún mayor. Piensen en el interés de Microsoft por Yahoo y en la posibilidad de que Google acabe desarrollando la tecnología para un móvil libre y con una red universal a través de la plataforma Android. El mundo que nos espera es sencillamente apasionante.
  1. #4
    17/07/08 17:29

    ¿Alguién del foro se ha comprado un iPhone y nos puede dar su pinión sobre el artilugio?

    De nuevo, gracias a Paco THE GALICIAn por el link de Steve Jobs
    https://www.rankia.com/blog/la-sonrisa-de-buffett/2008/05/discurso-de-steve-jobs-en-la.html


    Vale mucho la pena.

    Felipe Sánchez

  2. #3
    Anonimo
    17/07/08 16:25

    "Reinventa el telefóno" de la edad de piedra.

    iPhone, un teléfono realmente bonito y realmente malo. Mejor dicho: una birria de teléfono.

  3. #2
    15/07/08 15:20

    Paco,

    Muchas gracias por tu comentario. Ahora mismo le echo un vistazo a tu link.

    Saludos.

    Felipe

  4. #1
    Anonimo
    15/07/08 04:13

    Hola Felipe,

    Enhorabuena por el artículo. Un gran repaso a la vida de Steve Jobs. Para mí es un hombre que, sin duda, tienes grandes cualidades de las que aprender.

    Te recomiendo este discurso en la universidade de Stanford que publiqué no hace mucho en mi blog. Aquí tienes el enlace:

    https://www.rankia.com/blog/la-sonrisa-de-buffett/2008/05/discurso-de-steve-jobs-en-la.html

    Un saludo,

    Paco

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