El día a día nos deja pensar bien poco, reflexionar en cantidades insuficientes, así como establecer objetivos, misiones y metas, es leña de unos pocos privilegiados. Menos del 10 % de la población tiene establecidos objetivos en papel. Un porcentaje que me dejó boquiabierto al leerlo.

Quiero haceros una reflexión y que os haga partícipes de vuestros destinos, parece que estamos en materia teológica o llena de contenido filosófico. Pero más lejos de la realidad, quiero haceros una aportación que os sirva para afrontar la vida, el trabajo, los amigos y en fin cualquier cosa que tenga contacto con la divinidad humana.

El ir a tomar un café puede ser un verdadero placer o bien un angustioso día, hay personas que tienen una capacidad innata de atraer energía negativa, es decir que es capaz de amargaros una mañana, por un enfado con el camarero (¿es inteligente esta decisión?).

Con la energía negativa que perdemos haciendo presuposiciones, imaginando el YSI, y si hago esto que dirá el otro, etc. Pensemos de una manera positiva, afrontemos todos los retos con una fuerza nunca vista y cargada de positividad. El ponerse en un estado de depresión consume una cantidad de energía impresionante, somos capaces de ponernos deprimidos y no en un estado de máximo control y positividad, que desgasta bastante menos.

Con ello lo que quiero proponeros, es que seáis felices, llenos de energía por unos días, veréis que cambio darán vuestras vidas, así como los proyectos, las buenas obras y las posibilidades os llenarán vuestras vidas.

El estar feliz, atraerá solo cosas positivas; os voy a seguir con el ejemplo del bar, algo tan sencillo pero que nos ha cabreado a más de uno.

Al llegar a comer, nos atiende la típica camarera, que tiene un genio de espanto, nos deja caer los platos como si fuéramos ganado, las palabras son ásperas, el timbre de voz crispado, los modales brucos. Tenemos dos opciones: la primera opción sería autofastidiarnos la comida, contestándole igual. La segunda  ser dueños de nuestros actos, invitarla a que nos cuente lo que le pasa con una voz aterciopelada, de esta forma darle una lección, que tal le hará cambiar.

Esto se puede realizar en la vida, hace falta práctica, pero os imagináis controlando vuestros actos, siendo dueño de todas las situaciones. Llegareis lejos, muy lejos y esto está en vuestras manos. El primer paso del cambio lo habéis dado con la lectura de este artículo, el segundo lo podemos hacer juntos.

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