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Uno de los post que tenía pendiente es en referencia a una de las fortalezas que se nos han vendido en la situación que vive Japón;  Se nos cuenta que el problema económico que ha generado el terremoto, seguido del tsunami y de la crisis nuclear es que el pueblo de Japón es muy ahorrador.

Un razonamiento muy similar es el que podemos encontrarnos en España, en donde uno de los datos positivos es que el ahorro se está incrementando, lo cual, según los razonamientos es el previo al incremento del consumo, y deja todos los problemas de consumo en manos de la confianza.

Sea como sea, se nos venden tasas elevadísimas de ahorro, como una gran fortaleza de las economías, sin tener en cuenta absolutamente nada más que el número o porcentaje de ahorro. De esta forma, si el ahorro de un país es elevado, definiremos el país como ahorrador y si es bajo, lo definiremos como no ahorrador. ¡y hasta aquí el análisis que nos encontramos!.

Hace un año, ya traté el tema con la excusa de una noticia en la que se hacía constar que el ahorro financiero de los españoles se había incrementado espectacularmente. Por supuesto, la explicación ofrecida era que tal efecto se provocaba por la crisis, pero en realidad las mayores razones nos las encontramos en las medidas acordadas que han tenido un efecto muy peculiar tanto en el valor de los activos, (y por tanto en el ahorro), y en otros temas relativos a la distribución de la renta.

En este caso nos encontramos con un problema muy habitual en todos los análisis e interpretaciones que se dan a las variables económicas; Básicamente buscamos los datos para transmitir una sensación en lugar de para tratar de analizar. El ejemplo es muy claro en el caso de Japón, si queremos transmitir que la situación no es tan grave, podemos buscar datos que sean favorables y el gran ahorro de los japoneses puede ser un dato perfecto. Sin embargo, si quisiésemos conocer la situación tendríamos que encuadrar este dato dentro del contexto, y probablemente lo que se vende como una fortaleza, puede acabar siendo una extrema debilidad.

Para analizar el caso específico del ahorro, se me ocurre un símil que podemos entender para comprender lo que pueden significar los datos; por lo tanto propongo que pensemos en la típica imagen de una partida de póker;  Tendremos a una serie de jugadores distribuidos a lo largo de una mesa con un montoncito de fichas cada uno. Ese montón de fichas será el ahorro que tenemos en un país.

Comienza la partida; y según avanza nos vamos encontrando con que los montoncitos van cambiando de mano; unas personas pierden y otras van ganando. Pero en esta dinámica el total de las fichitas se mantiene inalterado. Por tanto si después de una hora alguien pregunta ¿cómo va la partida?, supongo que poco le aclarará que le digan el importe de las fichas globales.

Pero imaginemos que por alguna razón nos contestan; ¡hay el 10% más de fichas que antes!. Pues el ahorro se ha incrementado. Por supuesto, si nuestro objetivo es entender la partida, la única información que nos da este dato es que algo ha cambiado, y por lo tanto tenemos una alarma para tratar de entender lo que ha pasado. En particular, me gustaría hacer una pregunta para que tratar de explicar lo que ocurre: ¿Está la partida más próxima al final o dado que hay más fichas es previsible que el final de la partida está más lejano?. Dicho de otra forma, dado que hay más fichas en la mesa ¿acabará pronto la partida, o dado que hay más dinero en la mesa durará más?.

No es baladí tal cuestión, porque si volvemos al caso del ahorro, el dato de un incremento del nivel de ahorro, puede implicar que estemos más cerca de la salida de una situación de crisis, o que estemos más cerca del colapso.

Volviendo a las cartas, las explicaciones al hecho de que ahora mismo haya crecido el número de fichas son varias. Pudiera ser que se están incorporando jugadores a la partida; Esta situación supondría que tenemos partida para rato, porque a medida que se van incorporando jugadores, lo previsible es que no se espere un fin de partida próximo. Para buscar la analogía podemos entender que la mesa “está creciendo”. Incluso en este caso, nos faltaría información sobre el estado de la partida, pero por lo menos descartaríamos alguna hipótesis que puede ser muy peligrosa.

Por ejemplo pudiese ser que exista un mayor número de fichas en el tablero, porque algunos de los participantes en la partida, hayan llegado a una situación en la que hayan perdido todo y hayan puesto el reloj o determinados bienes como garantía para conseguir nuevas fichas. Tengo que decir que cuando hablaba de ahorro en esta situación me había referido sólo a las fichas, y había obviado otras formas de ahorro; de esta forma cuando un jugador decide entregar su reloj a cambio de fichas, el número de fichas sube; (subiría el ahorro). Por descontado, esta subida es artificial y producto de la metodología; ya que es probable que dada la necesidad un reloj valorado en 1.000 euros, generaría fichas por un importe muy inferior.

¿Puede ocurrir esto cuando hablamos de la tasa de ahorro de un país?. Es sencillo, si tenemos en cuenta que no todo el ahorro de un país es computado. A título de ejemplo, todos los negocios de “compro oro”; recuerdan poderosamente a conseguir fichas a cambio de un reloj. En la definición de ahorro, se consideran los activos financieros y los activos inmobiliarios, pero las joyas de la familia, no están incluidas. Sin embargo, a medida que se van vendiendo, se va introduciendo un activo que entra en la tasa de ahorro global. Se meten fichas en la mesa, (¡otra cosa es a que parte de la mesa se llega).

El hecho de que la subida de fichas, venga derivado del hecho de que se estén empeñando determinados bienes, supone que estamos ante un desequilibrio en la partida. Y en el póker implica que, salvo milagro, la partida está a punto de acabar.

¿Qué puede salvar la situación?. Pues podemos encontrarnos que determinados jugadores de nuestra partida se hayan endeudado. Si un grupo de jugadores ha limpiado a otros; lo que tenemos es el mismo número de fichas que al comienzo, pero concentradas en pocas manos. Las personas sin fichas, pueden acudir al préstamo, (y normalmente con unas condiciones penosas). ¿Qué ocurre cuando un jugador pide dinero para seguir jugando?. ¡Pues que aparecen más fichas en la mesa!.

Este  proceso permitirá continuar el juego, en tanto y cuanto los perdedores de la partida puedan seguir consiguiendo préstamos para conseguir nuevas fichas; curiosamente cuanto mayor es el endeudamiento, mayor será el número de fichas y por tanto el ahorro.

Con este símil, he tratado de exponer que el hecho de que exista un gran nivel de ahorro, puede ser un aspecto favorable cuando proviene del crecimiento; o puede ser indicativo de un desequilibrio profundo.

Lo que en el póker es pasar las fichas de un lado a otro, es una transferencia de renta en el ámbito económico, y la distribución de las fichas entre los distintos jugadores en el juego, es la distribución de la renta en la economía. En el póker cuando un jugador ha amasado todas las fichas y el resto están endeudados, es que han existido una serie de condiciones que han llevado a esta situación; en la economía también. Los que han perdido todas las fichas en el póker no lo solucionan jamás pidiendo más fichas a crédito; (de hecho en el 99% de las veces empeora el problema); sino que se solucionaría cambiando las circunstancias que han llevado a un jugador a perderlo todo. En la vida económica es exactamente lo mismo; si existen una serie de circunstancias que llevan a una distribución de la renta y de los ahorros determinada y no se corrigen, el proceso continuará.

La gran diferencia es que en el póker nos podemos levantar en cualquier momento, y en la economía no.

Pero volviendo a la cuestión del significado de que tengamos una tasa de ahorro importante; (como en el caso de Japón o el caso de España); tenemos que tener claro que para saber si estamos ante una fortaleza o estamos ante una situación que debería llevarnos a activar todas las alarmas porque puede estar escondiendo un desequilibrio muy profundo.

En todo caso, cuando en la misma economía coinciden los problemas de ahorro importante y endeudamiento importante, estamos asistiendo a una partida en la que hay muchas fichas, y a la vez muchos jugadores deben muchísimo dinero. ¡Y esto normalmente indica que la partida está a punto de acabar!.

Por descontado, el hecho de que la realidad sea de una u otra forma, va a condicionar y mucho las políticas necesarias, los efectos de las que se implanten, (que serán beneficiosas si se acierta con el diagnóstico y empeorarán la situación si nos empeñamos en engañarnos), y en definitiva con el futuro. 

Dado que en Japón, en España y en otros muchos países coincide un problema de endeudamiento con unas tasas de ahorro realmente elevadas, nos lleva a concluir que la situación es que estamos ante una situación de desequilibrio, y para explicar en qué va a condicionar las medidas que se intuye que van a aplicar tocará otro post.

  1. #1
    31/03/11 19:37

    Valorar el crecimiento del ahorro estable para garantizar un retiro seguro al final de la vida laboral. Pedir prestado a un banco, como en el siglo pasado es una mala noticia para una entidad. Los Gobiernos deben de crear y ofrecer una visión que atraiga a una gran cantidad de inversionistas extranjeros, lo que dará como resultado altos múltiplos financieros.

    Los que "no añaden valor no comen", frases muy típicas en Japón, como tambien algo parecida a esta "dar a los ciudadanos una vida mejor a un coste más bajo", bien sabemos que exiten más, pero equiparar España a Japón creo que es muy díficil pero por intentarlo que no sea.

    Un saludo

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