Grecia y el resto del mundo, ¿Nos van a contagiar o tenemos la misma enfermedad?

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Imaginemos un país con dos personas, ambas tienen un patrimonio de 100; la persona A tiene algo que la persona B necesita, y por tanto, la persona A logra vender por 300 ese determinado activo a la persona B. Si nos fijamos, al acabar la transacción la persona A tiene un patrimonio de 400 y la persona B tiene unas deudas de 200.

Fácil ¿no?. ¿Qué ocurre?. La riqueza ha subido porque de 200 que había en este micropaís, hemos pasado a 400; (el ahorro sube, pero también el endeudamiento). Y hemos conseguido el milagro económico. Por cierto, con la tontería y sin hacer nada, se han generado beneficios por 300 o lo que es lo mismo 150 por cabeza. Y parece que nadie ha perdido porque si bien uno tiene el dinero, el otro tiene un activo que vale 400.

El siguiente paso es más problemático. La persona que compró el activo (la B) ahora no tiene nada, y de hecho debe. La persona A ha invertido los 400 en otro activo que la B no puede pagar. (¿gasolinas?, por poner un ejemplo). Por lo tanto la persona A al final tampoco tiene nada, si no consigue que le paguen por los activos que tiene. Si la persona B no puede, tendrá que buscar otra forma de colocarlos, y en esto acaban entrando los países, que no son otra forma de que la persona B se endeude. Para que no se derrumbe todo, ahora mismo, la persona A tiene que vender el activo por 400 para no perder, o sea que lo que al principio comenzó como un negocio fácil se acaba de convertir en una necesidad.

Si nos damos cuenta, esto es lo que ha pasado, pero por supuesto con un número mayor de Aes y de Bs, y casi tantos organismos.

Hasta el 2007, los problemas eran de los ciudadanos, que tenían que asumir cada vez un endeudamiento mayor para seguir funcionando. Sin embargo, esto no era problema porque más allá de los problemas de cada uno, no se generan noticias. Además, como esto va por estadísticas, macro, y paquetes en los que se incluye todo, la realidad es que no pasaba nada.

Sin embargo, en 2007, la situación de las personas paso a los fondos, de forma que en 2007 comenzamos a rescatar los fondos, con medidas extraordinarias de liquidez. En 2008, Bear se convierte en la primera entidad importante victima de la caída de los fondos del 2007. Ajeno a esta realidad, se gesta la burbuja de commodities, financiada y amparada por los bancos centrales.

En 2008, el rescate se traslada a la banca de inversión, con Lehman como culpable señalado por todo el mundo. En este entorno, comienzan a ser los gobiernos los que rescatan a las entidades financieras, que hasta ese momento eran las rescatadoras.

En 2009, los gobiernos rescatan al sector financiero en pleno, que ya no podía considerarse dividida entre banca de inversión y banca comercial, debido a la conversión en banca comercial en el 2008.

A finales de 2009, y a lo largo del 2010, comienzan los rescates de los países, en otra cadena totalmente lógica, de tal forma que a fin de cuentas los rescatadores, comienzan a tener problemas.

En todos y cada uno de los momentos, tenemos que llega un acontecimiento inesperado con un protagonista identificado, que automáticamente se convierte en una suerte de cabeza de turco para explicar los siguientes problemas. Sin embargo, esto no es realista.

Entre 2005, la combinación de las subidas de tipos, y el incremento espectacular de los hedge Fonds, traen un deterioro general de la situación de las familias. Por supuesto, cuando hablamos de familias, tendemos a simplificar y olvidar que no todas son iguales. A unas familias, el coste les viene por la subida de la cuota de la hipoteca, a otras por la subida del coste de las gasolinas; otras sufren la subida de los costes de la comida… Y por supuesto, existe un rango bastante amplio de ingresos.

Tal y como la situación de cada familia, es distinta, los efectos son distintos. En este sentido, es fácil entender cuales son las más vulnerables. Por tanto, ante el deterioro generalizado y las subidas de tipos, aquellas con hipotecas más altas, sobre viviendas con precios más altos, fueron las primeras en caer. El caso es que en lugar de ser consideradas como victimas, o simplemente como alarmas tempranas de lo que vendría después fue un error clave. (y lo sigue siendo).

Queda muy bien, buscar un culpable y desde luego, los primeros en caer son muy buenos candidatos; no se pueden defender y por supuesto, han sido los primeros en caer. El caso es que cuando los “Negritos de Alabama”, comienzan a caer, y comienzan los primeros impagos, no pasa absolutamente nada. Pero cuando el agua sigue subiendo y ahogando cada vez a más personas, el problema se traslada a la banca.

Como en el anterior caso, el impacto en cada banco, depende de la situación de cada uno de los bancos, y de las posibilidades de cada uno de los bancos en encarar la situación; Todos y cada uno de los bancos comienzan a sufrir, pero sin embargo, unos tienen más reservas, otros menos; en cada país se enfrentan a normativas distintas y apoyos distintos de los países, (no siempre oficiales). En consecuencia, nos encontramos en una carrera en la que cada uno de ellos trata de frenar la caída, (por lo menos hasta que caiga otro delante).

En esto llega la caída de Bearn, (atribuida a los activos subprime), y el sector financiero, comienza una carrera loca hacía ninguna parte. El petróleo y el resto de commodities se disparan, para casi duplicarse y llegar a los 150 dólares. Si nos damos cuenta, en ese momento, todos los bancos centrales, banca de inversión, analistas y demás fauna, cambian radicalmente el discurso, (hasta ese momento, el petróleo iba a moderarse; y en ese momento, cuando comienza a subir y sobre todo en mayo de 2008, cuando llega a 135), se comienza a hablar de “precios caros por una larga temporada”. La realidad es que en esta carrera loca, se trataba de subir los valores de los activos financieros, de tal forma que se recuperasen los beneficios.

El problema es que seguíamos sin diagnóstico, y realmente tras la especulación en petróleo, cacao, trigo… siempre era necesario que luego, nosotros, en los supermercados pagásemos esos bienes. Por tanto, mientras estaban en una loca carrera hacía toda una serie de burbujas, nadie parecía entender que entre la subida de tipos, las caídas de empleo y sueldos y las subidas de precios, (financiadas y fomentadas por los bancos centrales), cada vez más familias caían, arrastrando por tanto a las empresas y bancos.

En todo caso, a partir de julio, cuando Trichet, reconoció riesgos, y anunció el “hasta aquí”, el petróleo comienza a caer desde los 147. Por tanto, todo el que se había mantenido a flote gracias a los beneficios de comprar petróleo a 100 para venderlo a 105, para luego comprarlo a 105 y venderlo a 110…se encontró ahora con todas las commodities cayendo porque simplemente, la demanda había caído.

Por supuesto, otra vez, esto destrozó a toda la banca de inversión que tuvo un tercer trimestre de 2008, dramático. Cuando desde julio de 2008, comienzan a caer los mercados de commodities, el desenlace está claro. Sólo falta el culpable oficial; y no fue otro que Lehman.

La caída de Lehman fue el pistoletazo de salida. Una vez caído el primero, teníamos culpable de los desplomes de los mercados, de tal forma que comenzó todo el ruido posible, para ocultar la perogrullada de que Lehman no provocó que el petróleo cayese de 147 a 30 dólares, sino que Lehman cayó cuando en la caída iba por 80. Fue el primero en caer y el resto de la banca de inversión se apuntó al carro. A pesar de que Lehman cayó a finales de septiembre, el conjunto de la banca de inversión dio unos resultados terribles en el tercer trimestre de 2008, (y el tercer trimestre acabó el 30 de septiembre). En los días posteriores a la caída de Lehman comenzaron los rescates masivos de la banca de inversión, con el plan de Paulson y determinadas medidas tomadas en todo el mundo, (las conocimos a tiempo en algunos países como Alemania; con retraso en otros como Inglaterra o USA; y han sido mucho menos transparentes en otros como España; donde no sabemos ni que hemos comprado en el FAAF).

La realidad es que Lehman fue el primero en caer, pero no fue el culpable del desmorone de los mercados que venía de antes. En todo caso, al echar la culpa a la irresponsabilidad de Lehman, parece que no importa tanto salvar al resto del mundo, y todos sabemos lo que ocurrió después.

En marzo de 2009, y ante una debacle generalizada, son los gobiernos los que asumen el papel principal. El sistema financiero, necesitaba obtener ingresos y beneficios imperiosamente. Por supuesto, parece que olvidamos siempre que esos ingresos se obtienen de la sociedad o lo que es lo mismo de las familias, que siguen cayendo. Comoquiera que las familias no pueden comprar nada, todo se derrumba sin remisión y sólo quedan los estados, (que no son otra cosa económicamente que los grandes fondos de las familias), que son los que inyectan los fondos y los recursos necesarios, para sostener y para permitir que las entidades puedan recuperar del resto de la sociedad los recursos. Es así de sencillo; los bancos centrales y los gobiernos, ponen los recursos para que la banca de inversión pueda volver a jugar con el petróleo, de forma que las entidades puedan recuperar los ingresos a través de nuestros pagos en las gasolineras.

Y ahora estamos metidos en otra carrera. Porque ahora son los estados, los que han tenido que endeudarse, (¡con los bancos y con los ciudadanos!), para facilitar el dinero necesario a los bancos para que aguanten la situación de tal forma que a su vez puedan recuperar de las familias las pérdidas sufridas.

Pero debemos darnos cuenta, de que como en 2007, las familias cada vez están más ahogadas, y por tanto, la actividad se frena lo que significa que en todos los países, la situación se deteriora por momentos, y desde luego no va a mejorar con las medidas planteadas, (bajadas de sueldos, subidas de precios e impuestos para tratar de equilibrar esto, bajadas de pensiones…). Esto se traduce fácil al presupuesto público, cuanto mayores sean los problemas de las personas, menores serán las recaudaciones y mayores los gastos. Tal y como pasó con las personas, y con las empresas, y con los bancos, la velocidad de caída depende de múltiples circunstancias; el grado de impacto, la situación de las personas y empresas, la situación fiscal previa, sí tienen posibilidad de endeudarse o no, emitir moneda o no…

Y realmente estamos en una situación en la que la duda no es si un país está bien o mal. La gran duda vuelve a ser la de siempre; ¿Quién va a ser el primero?. Por supuesto las papeletas son para Grecia; y de hecho ya han surgido los temores a un contagio de la enfermedad Griega. La realidad es que Grecia, es el país de la zona Euro, más vulnerable, pero y esto es importante, no el culpable del desmoronamiento de la economía mundial.  Es importante entender esta distinción, porque una vez conocidos los problemas griegos, la realidad es que estamos ante una gran encrucijada, que no es otra que el rescate griego.

Si estamos ante un problema de los griegos, que se puede trasladar a toda la unión europea y desde allí a todo el mundo, la solución tiene que ser salvar a Grecia, para frenar el proceso.

Pero ¿y si Grecia es tan sólo el primero?. En este caso, salvar a Grecia, no implica absolutamente nada. Con todos los apoyos del mundo puede que Grecia, pasase a aguantar un poco más. En este caso, y situándonos en que el problema sea común, (y que simplemente el resto de los países logren caer más lento o ir sosteniéndose), a lo más que puede aspirar un rescate a Grecia es a que este país no sea el primero que se dirija hacia el muro. Dicho de otra forma, el rescate a Grecia, lo más que puede conseguir es que sean Portugal o Irlanda, los siguientes, y nosotros después.

Es sencillo, si todos tenemos la misma enfermedad, el tratamiento a Grecia, (aún suponiendo que fuese efectivo en lugar de una prolongación de la agonía), salvaría a Grecia. Pero en el caso de que la enfermedad sea común, y ahora lo que se está rifando no es si los países van a aguantar o no, sino que simplemente tratamos de adivinar cuál de ellos cae primero. Tenemos que tener en cuenta, que en el momento que alguno caiga, todos iremos detrás en cuestión de días. Pero esto no significa que nos hayamos contagiado, sino que en realidad todos estamos en la misma situación. Unos mejor, otros peor, pero en realidad lo que se habla es del grado de infección.

Por supuesto, además de todo ello, debemos tener en cuenta, la pequeña tontería de que es posible que nos estén recetando lo que nos ha hecho enfermar.

Por que como yo tenga razón y esto sea una crisis derivada de la formula: especulación salvaje + salarios contenidos + políticas monetarias de locos; está claro que con más especulación, más contenciones de salarios, más políticas monetarias de locos y ahora a pagar déficits, la realidad es que vamos a ir a peor.

Hace unos meses puse un post sobre el riesgo sistémico, y una pregunta clave que nadie parece haberse hecho. Los bancos son demasiados para caer. ¿y para ser salvados?. Esta pregunta, debemos hacérnosla ya, porque si nadie se ha dado cuenta, vamos de rescate en rescate y con la peculiaridad de que cada vez tienen que ser mayores.

  1. en respuesta a Yo mismo
    #21
    12/04/10 11:55

    Crees que el coche electrico es una solucion nueva?
    Creo que es mas de lo mismo sera subvencionado en 1/4 parte, porque no podran hacerlo a un precio competitivo, los emergentes daran con precios menores.
    El coche lo pagaremos todos, los que nos los compremos y los que no, pero como la campaña de mk se prevee brutal, acabara siendo un exito pero solo publicitario no economico (las baterias son caras) y las empresas utilizaran la excusa del coche electrico para sanear sus cuentas anteriores...los bancos pues tendran otro producto al cual financiar.

    La solucion es el coche hibrido.

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