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En la primera de las dos tardes en las que se supone se le ha explicado al presidente del gobierno esto de la economía, es de suponer que no habrá faltado el funcionamiento de la demanda de bienes y servicios. Y digo que se supone porque la verdad es que me ha entrado la sospecha de que por ser algo tan obvio, tan poco discutido y tan sencillo, es posible que el Sr. Sevilla se lo haya saltado.

En todo caso para ser justos, debemos tener en cuenta que en ocasiones parece que tal lección básica se olvida a todo el mundo y cuesta encontrar analistas que se acuerden de tal lección. Sólo en este contexto se explica la propia existencia de las burbujas.

La curva de demanda, relaciona el precio de un bien y la demanda de ese bien, entendida la demanda, como la cantidad de bienes que los consumidores estarían dispuestas a consumir para cada precio.

Pues bueno, ¿Qué relación existe entre la demanda de un bien y el precio?. Pues en términos generales existe una relación inversa entre demanda y precio. Cuando sube el precio, disminuye la demanda; y cuando baja el precio, se incrementa la demanda.

La explicación a tal fenómeno es sencillísima; consumimos los bienes en función de la satisfacción que generan, (o la utilidad que proporcionan). Este concepto es el que podemos definir como el valor del bien, que varía cada persona. La decisión de compra de cada persona, depende pues del resultado de la comparación del valor que le proporciona el consumo de ese bien, (utilidad) con el coste, (precio). Si el valor es mayor que el precio adquirirá el bien; en caso de que el precio sea mayor que el valor simplemente no consumirá el bien.

Cuando el precio de un bien sube, algunas de las personas que demandarían el bien, dejan de demandarlo, por lo que la demanda cae.

Esto es con carácter general, ya que existen unos bienes denominados Giffen, (en honor a Robert Giffen), que tienen una relación positiva entre demanda y precio. En estos bienes, si sube el precio, se incrementa la demanda del bien. El único caso documentado de estos bienes, se encuentra en la Irlanda del siglo XIX, en el contexto de una muy mala cosecha de patatas. En este caso, la alimentación irlandesa de la época se basaba casi por completo en el consumo de carne y patata. La caída de las cosechas de patatas, provocaron un incremento espectacular del precio de las patatas, lo cual provocó que el coste de alimentación se incrementase de tal forma que las personas no podían acceder a la carne, y por tanto se sustituyese por las patatas. De esta forma, la subida del precio de las patatas, acabó provocando la subida de la demanda de dicho bien.

Salvo este caso, en todos los bienes es obvio que la cantidad demandada de cada bien es menor con precios superiores. Por eso la curva de demanda siempre es negativa, y partiendo de que siempre, (o casi siempre) que sube el precio, baja la cantidad demandada, la discusión se limita únicamente a analizar la sensibilidad o la elasticidad; es decir: las subidas de precios reducen la demanda de un bien, pero es evidente que en función del tipo de bien, la reducción de la demanda será mayor en unos bienes que en otros. Por ejemplo, una subida del precio de las gasolinas, provocará caídas en la demanda de gasolinas, pero mucho menor que una subida de precios en electrónica de consumo.

Queda mucho por desarrollar en este camino y supongo que no admitirá discusiones el afirmar que no podemos entender cualquier análisis de cualquier mercado sin profundizar en el conocimiento de cómo funciona la demanda. Sin embargo, sin profundizar más, encontramos la primera gran incoherencia para la existencia de las burbujas. Teniendo en cuenta este esquema, (la demanda de bienes y servicios es inversamente proporcional al precio), la existencia de burbujas es completamente imposible, ya que en el entorno de una burbuja coexisten incrementos de precios, con incrementos de la demanda.

Porque la pregunta que nos debemos hacer es si se ha cumplido esta premisa en mercados como petróleo o materias primas, o en el de la vivienda?. En estos mercados parece claro que cuando subía el precio, subía la demanda de pisos y de barriles de Petróleo contra lo que marca la ley básica de la demanda. Sin embargo, los analistas siempre encontraban motivos para defender que todo era por temas reales de oferta y demanda, (bien la inmigración en el caso de la vivienda, o la demanda de China para los commodities). En todo caso, ya el hecho de quien explicaba los incrementos y quien hace las estimaciones de esas evoluciones de precios, nos lleva a una conclusión que puede parecer una perogrullada; pero estos bienes, además de ser bienes que se destinaban a cumplir una determinada necesidad, se han convertido en bienes financieros, destinados a canalizar unas inversiones de un sistema financiero que escapó de una burbuja punto.com, (en la que no estaba claro el objeto de la inversión), hacia productos que satisfacen necesidades muy básicas: vivienda, alimentos, energía y materias primas.

Otra perogrullada es que los bienes financieros no se comportan de la misma forma que los bienes destinados a satisfacer necesidades, pues la primera regla cuando nos planteamos una inversión en un bien financiero es que lo compraremos cuando esperamos que suba de precio. Y por tanto cuanto mayor sea la subida de precio, mayor será la cantidad demandada del bien en cuestión. Si nos damos cuenta el esquema de funcionamiento es exactamente el inverso al de la demanda de bienes para su consumo. Y es en este punto donde realmente encontramos la primera explicación a la aparición de las burbujas financieras.

Lo que sorprende es que nadie haya relacionado el hecho de que las valoraciones de unos bienes, han estado en manos de un sector financiero que ve estos bienes de otra forma, (como un medio de especulación), otras reglas y otros objetivos de forma que al final entre informe y dinero a espuertas para cada uno de los productos señalados, se ha logrado inflar tanto el precio que simple y llanamente cuando se ha querido mirar, y buscar el cliente final para el producto, (ese que iba a pagar todos los márgenes que nos hemos encontrado por el camino), resulta que no estaba y todo se ha derrumbado; y ya sabemos que cuando cae el precio, y con volumen alto: ¡la demanda cae!.

En la constitución, en el ideario de todos los países, en el desarrollo de todos los modelos económicos de libre mercado, está impreso en negrita que los poderes públicos han de evitar la especulación en bienes de primera necesidad para los ciudadanos, y eso es por algo. Y la razón no es para fastidiar a un sector financiero quemado de sellos y compañías tecnológicas que ni tan siquiera existían. Es por no tener de rehén a la sociedad entera.

  1. #1
    06/07/21 06:23
    Me ha encantado este artículo.

    Sin duda que explica muy bien lo que es la demanda de bienes y servicios.

    Yo le agregaría que " La curva de la demanda representa gráficamente la relación matemática entre la mayor cantidad de un bien o servicio disponible para el consumidor entre lo que este está dispuesto a pagar por ese bien. ". 




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