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Las reglas de la economía han cambiado
Un debate abierto sobre la economía actual

Rallo, Garzón y los tipos de interés negativos

El colega Rallo vuelve a mostrarnos una demostración de las suyas en una discusión que mantiene con Garzón a cuenta de la deuda pública. En el artículo suelta una frase lapidaria:

 “Alberto Garzón estuvo defendiendo la tesis de que la economía real no recibía crédito de inversores privados porque a éstos les resultaba mucho más rentable especular en la economía financiera…

Sin embargo, semejante argumento no resulta en absoluto defendible a día de hoy: actualmente, los inversores privados están comprando deuda pública incluso a intereses negativos, lo que demuestra que las rentabilidades con las que muchos de ellos se conforman son nulas.”

Voy a pedir perdón por escribir lo primero que se me pasa por la cabeza: ¡Anda Coño! O sea que los inversores privados están comprando deuda pública porque quieren subvencionar a alguien (se supone que en tal argumento los intereses negativos significan que pagan por invertir).

La discusión se entronca en la necesidad de una banca pública para financiar la economía real. Garzón explica que toda la liquidez que se ha generado ha ido al sistema financiero, lo cual es bastante difícil de negar. Propone algunas medidas. Algunas son muy obvias e indiscutibles, otras (y los medios para conseguirlo) son más discutibles.  Creo que Garzón se equivoca en algo; la economía real no recibe créditos de inversores privados porque la economía real no está en condiciones (en esto estoy de acuerdo con Rallo); dado que el sistema financiero necesita recursos y renta; y dado que no se puede obtener en la economía real, se construyen toda una serie de esquemas para que el sistema financiero obtenga recursos de tal forma que sólo queda al final la economía financiera. Es decir, el argumento es exactamente el contrario al defendido por Garzón. La economía real no recibe créditos porque la economía real es una ruina, en consecuencia, hay que montar las condiciones para que el sistema financiero obtenga los recursos en la economía financiera, lo que a su vez impacta en la economía real.

Pero Rallo niega la mayor en base a esta frase y a las pérdidas al contribuyente. Las razones pueden pasar por la pereza (y por no entrar en matices), por la incompetencia o porque no le interesa demasiado lo de luchar contra oligopolios y estas cosas. El caso es que acaba construyendo la frase exactamente de forma contraria a lo que se supone, gracias a una confusión graciosa:

Dice: “los inversores privados están comprando deuda pública incluso a intereses negativos, lo que demuestra que las rentabilidades con las que muchos de ellos se conforman son nulas” y la realidad es que debería decir: “los inversores privados están comprando deuda pública que cotiza incluso a rentabilidades negativas, lo que confirma que se conforman con que no paguen intereses o paguen pocos”.

Un cacao fino que se ha montado. No existe ningún título de deuda pública con un tipo de interés negativo. Si existen títulos con rentabilidades negativas, pero esto no quiere decir que el que lo compre espere rentabilidad negativa. Es decir, la rentabilidad para el inversor dependerá de lo que gane en la operación, la rentabilidad del título depende del tipo de interés del título y de su precio y los tipos de interés de los títulos siempre soy positivos. Voy a tratar de explicarlo.

Pensemos en una duda que ya he planteado en su momento. Los inversores privados podrían plantearse comprar perfectamente deuda alemana o española a tipos de interés negativo. Se supone que tomarían esta decisión para protegerse de los riesgos. Ahora bien, ¿por qué no compran billetes de 500 euros? Es algo que podemos pensar todos ¿Por qué va a comprar alguien un título de deuda pública que implique pérdidas cuando puede tener el dinero en efectivo en cualquier banco del mismo país a coste cero, aunque sin rentabilidad, o comprar billetes y almacenarlos? ¿Alguien me dice una razón para recomendar a alguien que compre un título de deuda pública alemana o española con intereses negativos? Y dado que se está produciendo este hecho, debemos tener en cuenta que existe.

Durante todos estos años las entidades financieras obtenían recursos en un carrytrade de auténtica locura que venía a ser: pedían dinero gratis o casi gratis a los bancos centrales, dejando como garantía títulos de deuda pública y ese dinero lo usaban para comprar títulos de deuda pública que generaban unas rentabilidades mucho más altas. Sin poner un duro, recibían el dinero de una entidad pública (Banco Central) y lo llevaban a otra entidad pública llevándose un porcentaje del dinero que transportaban: ¡negociazo! Hasta que no fue negocio porque rentabilidad elevada significa que el precio de los activos cae. En este momento resulta que la entidad pública Banco Central se compromete  a hacer (y hace) lo que sea necesario. Es decir, se compromete a comprar estos títulos deteriorados como sea. O lo que es lo mismo, a subir el precio.

Y en este argumento, tenemos la respuesta a las preguntas que he hecho. Se comprará un título de deuda pública siempre y cuando esperes que se pueda vender más caro, de la misma forma que el hecho de comprar una acción que no reparta dividendos (y hay unas cuantas que no lo hacen) no significa ni de lejos que no quieras rentabilidad. Que los intereses de los títulos de deuda pública sean negativos significa que el precio de estos títulos es alto (muchos hablan de burbujas), pero yo puedo recomendar tal inversión sí creo que el banco central va a comprar títulos con una rentabilidad menor (o sea que me va a pagar un precio mayor por mi activo).

Es cierto que muchos “analistillos” (también por conveniencia, por ineptitud o por vagueza) nos dicen aquello de “los inversores pagan por protegerse” y gilipolleces similares. Pero deberíamos ir aprendiendo algo. Veámoslo con un ejemplo una obligación de pagar 1.000 € dentro de un año al 4%; Esto quiere decir que un Estado ofrece un activo financiero que ofrece a un inversor el derecho a cobrar 1.040 €. Pues este activo financiero se subastará e intercambiará; lo que implica que alguien lo analizará y decidirá a qué precio podrá comprarlo.

Puede ocurrir que alguien pague 1.100 por este título. Esto significa que tendremos una rentabilidad negativa (-5,79%). ¿Significa que está dispuesto a no ganar? Pues oiga, claramente no. Lo que significa es que puede estimar que le venderá este título a alguien por 1.200, obteniendo un beneficio del 9% (100 € de beneficio sobre 1.100 de inversión). La rentabilidad sería mucho mayor porque necesariamente tiene que ocurrir la venta antes del año.

Es cierto que la rentabilidad negativa implica que las posibilidades de encontrar a alguien que nos compre el título a un precio mayor son muy pequeñas. Y aquí entran en juego los Bancos Centrales. Si creen que los Bancos Centrales comprarán más títulos en el futuro, o que comprará títulos con una rentabilidad inferior ¿qué creen que pasarán con los títulos?

Pues oiga, si alguien me pide consejo para obtener rentabilidad le tendré que decir que (mientras el chiringuito siga como ahora) compre un activo financiero que vaya a tener demandantes en el futuro y el comprador de última instancia sea el banco central europeo, porque es el sitio en el que más fácil puede obtener gran rentabilidad. Y además, tendremos a gente como Rallo afirmando que estamos renunciando a todo o incluso que estamos subvencionando a los Estados.

Y ya que hablamos de subvencionar a los Estados debemos de tener en cuenta ciertas cosas con los contribuyentes. Una cosa que tienen los bancos centrales es que, hagan lo que hagan, parece que no tiene efectos sobre los contribuyentes. En el caso de los "vendehúmos" disfrazados de liberales la ironía crece: los bancos centrales son malos, los oligopolios son malos, el poder de las entidades financieras es malo; pero, sin embargo, no ven los costes (más allá de los teóricos y conceptuales) de las acciones de los bancos centrales y demás. O sea, todo es un desastre, pero mejor lo dejamos todo como estamos y, si tal, ya les damos más poder.

En este caso se ve sin problemas una burbuja de deuda, pero parece que es una burbuja un poco idiota: los que compran el activo financiero lo hacen para asumir pérdidas o para no ganar. De esta forma no ven un problemilla grave: ¿Qué ocurre si el banco central compra nuestro titulito a 1.200 y luego sólo puede cobrar 1.040? Lo digo por los que están preocupados por los contribuyentes.

El Banco Nacional de Suiza acaba de anunciar unas pérdidas de más de 21.000 millones de euros. Esto ha puesto de los nervios a los contribuyentes suizos (a través de los cantones) que por ahora dejan de recibir dinero del banco central (en forma de dividendos). Cuando tengan que ampliar capital pueden echar cuentas. Todo esto viene derivado de las intervenciones del Banco Nacional de Suiza que van directamente a salvar a las entidades financieras. No hace falta más que preguntarle a Banco Santander que tal le va con la apreciación del euro con respecto al real brasileño o a Wall Street con la apreciación del dólar respecto al resto de las monedas para entender qué tal le iría a los bancos suizos si el Banco Nacional de Suiza no estuviese tan dispuesto a perder 21.000 millones de sus contribuyentes (por si queda alguna duda, en el ámbito de lo denominado economía financiera).

El resto de los bancos centrales es muy similar. Están empeñados en comprar todos los activos que el resto del mercado no compra, lo cual viene muy bien al mercader (perdón, quería decir al mercado) que tiene un comprador a precio inflado de todas las burbujas que se le ocurran. Se compran cédulas hipotecarias cuando se agota el filón, deuda pública, oro y lo que sea.

Los bancos centrales presionan para que los ciudadanos soporten las burbujas (imponiendo las condiciones para que los activos financieros valgan más) y cuando los ciudadanos ya no puedan soportar, lo que hacen es comprarla con el objetivo de que no se venga abajo y que el contribuyente apoye al ciudadano, olvidando que contribuyentes y ciudadanos somos los mismos.

Mientras puedan seguir soportándola mediante medidas absurdas (básicamente meter todo el dinero que sea necesario, al poder imprimirlo, y valorando sui generis) parece que no tendremos pérdidas. Por ejemplo, el Banco Central Europeo (y cada uno de los bancos centrales de la Eurozona) no reconocen pérdidas derivadas de la adquisición de deuda pública de distintos países (como Grecia) afirmando que los títulos no valen menos y que cobrarán al final. Pero claro, los bancos centrales están comprando títulos con rentabilidades negativas. Esto no significa que ahora estén pagando intereses a los Estados, pero sí que significa que llegará un momento en el que el Estado pagará menos por este título de lo que le ha costado.

Por ahora, lo que se estila, lo podemos encontrar con especial dureza en el informe anual de 2014 del Banco de España (por ejemplo) que afirma en la página 20:

“El Consejo de Gobierno del BCE evalúa periódicamente los riesgos financieros asociados a los valores mantenidos en virtud de los cuatro programas mencionados.

Como resultado del test de deterioro realizado a los valores adquiridos bajo el Programa para los Mercados de Valores a 31 de diciembre de 2014, el Consejo de Gobierno del BCE decidió que no había evidencia de cambios en los flujos de caja futuros estimados. Por tanto, no se han registrado pérdidas por deterioro en ninguno de los valores adquiridos bajo dicho programa.

En relación con el test de deterioro realizado a los valores adquiridos bajo los programas de adquisición de bonos garantizados, se ha considerado que, aunque uno de los emisores ha estado sujeto a reestructuración durante el año 2014, ello no ha afectado a los flujos de caja esperados y, por tanto, no se han registrado pérdidas por deterioro.”

Pues nada, supongo que habrá que creerlo y entender que todo el mundo va a pagar su deuda pública: España, Grecia, Italia… y que esta no vale menos, a pesar de que esté en los balances de los bancos centrales precisamente porque todo el mundo cree que no se va a pagar y que vale menos.

Y en este panorama con los 1.900 millones de capital más reservas del Banco de España debemos afrontar una exposición en préstamos a largo plazo a bancos por importe de 122.000 millones (todo datos de 2014), a países por 26.000 millones, 61.000 millones correspondientes a emisiones de renta fijas emitidas por países y entidades financieras por motivos ajenos a política monetaria, etc….

En fin, que el contribuyente puede estar tranquilo con la situación actual; la deuda pública se dispara para salvar a los mercados financieros y además tenemos una deuda oculta en los balances de los bancos centrales que habrá que pagar. Para saber quién pagará, debemos pensar en esto como en una obra de teatro en la que cada cual tiene su papel. Los hay que cobran y los hay que pagan. Incluso encontramos los que hacen determinados papeles secundarios ante escasez de actores. Los usuarios del sistema financiero, los contribuyentes, los ciudadanos y los consumidores que compran algún bien que lleva incorporado algún proceso vinculado al sistema financiero (que son todos) y son los paganinis.

Con todo esto y en medio de la discusión me gustaría concluir:

-          Alberto Garzón acierta con lo evidente: todo ha sido para la economía financiera que  está desconectada pero sostenida por una maltrecha economía real, que es lo que hay que arreglar. Pero muchas de las soluciones que propone no funcionan o empeoran.

-          Rallo acierta al afirmar que la economía real está hecha unos zorros. Luego hace unos malabares para negar la evidencia mayor y proponer unas medidas que destrozan a la economía real para salvar a un sector financiero al que dice no defender.

El otro día alguien me sugería que las personas como Rallo son necesarias para contrarrestar otras opiniones. Pues estamos verdaderamente jodidos, porque las personas como Rallo, negando la mayor a base de gilipolleces new age le dan la razón a cualquiera.

Es decir, pensemos en tres grupos de personas: los incondicionales de Garzón (y similares), los incondicionales de Rallo (y similares) y el resto de personas (entendidas como que no están en ninguno de los dos grupos). El tercer grupo es el importante y el clave; ¿Qué han de ver ante tamaño despliegue de tonterías? Pues eso.

 

  1. #1

    Ismabp

    Sin entrar a valorar su post (cualitativamente), el cual me he leído con mucha atención, si le sugeriría que no empleara un tono tan agresivo. Habrá gente con opiniones decantadas hacia un lado, hacia otro e incluso hacia otras muchas subclases que no contempla. Creo que no hay un cajón de sastre donde incluir a ese tercer grupo, del mismo modo que el liberalismo de Friedman y el de Rallo no se parecen lo más mínimo e intuyo que el socialismo de Garzón tampoco al de Stuart-Mill.

    Las opiniones han de ser escuchadas y rebatidas pero nunca ser tomadas como tonterías. La sociedad plural sale del dialogo que suele enriquecer cuando es respetuoso. De la altivez surgen los odios, los grupos, las clases... Nada bueno.

    Saludos

  2. #2

    Yo mismo

    en respuesta a Ismabp
    Ver mensaje de Ismabp

    Cuando hablo del resto, creo que no me refiero a un cajón desastre, son la inmensa mayoría de la gente, entre la que hay mucha gente con muchas opiniones y conocimientos.

    respecto al tono.

    Pues es cierto. Estoy un poco más que cabreado con determinadas cosas. He puesto cosas por no repetir un término que he puesto arriba. Por tanto, creo necesario calificar las cosas como son y en ocasiones no hay que ahorrar en calificativos.

    En todo caso, y además del cabreo, tengo que reconocer que tendría ciertos problemillas para elegir calificativos: imaginemos que una persona que presume de ser doctor y profesor en economía, publique, a titulo de demostración y en calidad de experto en un medio que se supone especializado en economía que los inversores están comprando títulos con intereses negativos... ¿eso cómo lo definimos? En una persona de la calle sería un error; en un alumno de economía o empresariales tendría que ser un suspenso; pero en el caso que definimos...¿cómo lo llamamos? y claro... llueve sobre mojado.

    Sinceramente creo que tontería es lo mínimo que se puede decir.

    y ahora me gustaría hacer otra pregunta: ¿Que ocurre cuando esas cosas (que yo llamo, a efectos de nomenclatura, tonterias? están provocando que surjan odios, grupos, clases y demás....

    Porque los odios, las clases, los problemas, la ruina y la desesperación surge de unas cuantas medidas que son una tonteria (en el sentido de algo que no tiene el mínimo sentido ya que arruina a unos cuantos para no salvar a otros con el único objetivo de algunos beneficios personales en negocietes de algunos y la caída de los supuestos beneficiados), y en esa situación parece, como poco, irresponsable no criticarlo en caso de verlo.

    saludos

  3. #3

    Pagano

    Estimado Tomas:

    Me gustaria aclara vairos conceptos, de esta brillante exposicion tuya. la primera es que los intereses no son negativos. Es cierto que si incluimos la inflacion estos interes se convertiran o no en negativos.

    La segunda cuestion es que con la politica de los Bancos centrales para las entidades los Bonos de los estados equivalen a cash que pueden llevar al BCE para que les de mas dinero.

    Y para los ciudadanos los interese aunque sean exiguos son mayores que el dinero a la vista y que cualquier plazo fijo ante la deflaccion de la que has hecho gala en este Blog.

    No hace mucho he leido un articulo sobre si de verdad la reserva Fedeeral estaba inyectando dinero en la economia, y me resulto curioso, pues lo que venia a concluir es que estaba haciendo justo lo contrario pues al comprar los Bonos se quedaba con los interess y por lo tanto retiraba del mercado ese dinero. Si bien canjeaba Bonos pagados con dienro por dinero fresco. Es decir inyectaba liquidez y retiraba dinero al tiempo.

    Por ultimo me gustaria concluir con una reflexion de giacinto auriti que reclama el señoraje como una renta basica de ciudadania ya que los intereses del dienro deben de ir para quien los acpeta y los acpta todo aquel que acpeta los billetes como forma de pago.

    Un saludo

  4. #4

    emprendeitor

    Muy interesante.
    Los que no somos más que meros aficionados a la economía, a veces tragamos con mantras que no cuestionamos, y los medios generalistas acaban elevando a "nuevos gurús", y se agradecen artículos como éste, que nos muestran que algunos hablan de forma más interesada que sincera.
    (aunque las he visto de todos los colores... en ocasiones, los economistas, y expertos en otras disciplinas, gustan mucho de exagerar y de dar grandes discursos, porque eso les hace aparecer en los medios, vender más libros, publicar más artículos, lo cual sin duda va en su propio beneficio).

    Le sugiero, si me lo permite, entradas algo más breves, lo cual podría compensar con el hecho de que fueran más frecuentes. Porque eso lo haría más "digerible" para el ciudadano medio, llegaría a más personas, es mi opinión (he contado las palabras: 2.412, creo que más de 1000 palabras, empieza a alejar a posibles lectores).

    Eso sí... no estoy de acuerdo en su opinión de que "la economía real está hecha unos zorros".
    Si no me equivoco (le ruego me corrija en ese caso), las empresas españolas están invirtiendo de nuevo, utilizando recursos que ya no proceden sólo de créditos de entidades bancarias, sino que se acude a inversores particulares o a grupos de inversión, a bonos, crowfunding, inversiones por parte de los propios propietarios, etc.

    En el momento actual, por ejemplo, se abren grandes oportunidades gracias a las nuevas tecnologías, y a los nuevos mercados: África, como continente en el que se está produciendo un rápido crecimiento de la clase media (ésta se ha doblado, de unos 75 millones, hasta unos 150 millones de personas en apenas 10 años), etc.
    En prácticamente todas las CCAA, hay actuaciones para impulsar la exportación, dirigidas especialmente a pymes (formación, ayudas, etc.)

    Es decir... con unas exportaciones creciendo, una producción industrial creciendo, unos ingresos del turismo creciendo, una balanza comercial positiva (descontando la energía), etc., yo no diría que la economía "real" está hecha un desastre, sino que lleva una buena senda.

    Creo que vamos, como dicen los italianos, "piano piano", y como continúan ellos, llegaremos "lontano".

  5. #5

    Yo mismo

    en respuesta a emprendeitor
    Ver mensaje de emprendeitor

    prefiero los tuteos.

    gracias por el mensaje.

    Respecto a la extensión. Sé que quizás son demasiado largos. Creeme si trato de hacerlos lo más cortos posibles, pero asumiendo las restricciones de que intento que los matices queden claros. A veces es compromiso y no siempre se acierta, pero no creo que sean especialmente largos. Es decir. que no llevan rollo.

    Trato de que sean digeribles pero simplificando y explicando. lo prefiero así.

    respecto a lo de la buena senda, pues lamento discrepar. Hemos profundizado los desequilibrios. pero esto viene de muchos post...

Autor del blog

  • Yo mismo

    Mi nombre es Tomás Iglesias, y como todo el mundo sabe, no es fácil describirse a uno mismo. En mi caso es muy sencillo. Soy una persona que ha tenido la oportunidad y la suerte de estudiar Económicas y acabar apasionandome por una disciplina que entiendo como algo que ha de servir para que mejoremos todos.

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