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Nota previa:

Este post es una reedición de otro publicado con el mismo nombre el 5 de octubre de 2009. Se han corregido algunos fallos de redacción. Sin embargo, los datos, el análisis y las conclusiones se han de entender referidas a 2009. Hoy sigue plenamente vigente.

En particular me gustaría llamar la atención sobre aspectos como la contratación de superpetroleros como almacén para el crudo con el ánimo de evitar las bajadas de precios y lo que está ocurriendo en los mercados de materias primas.

 

Abundancia o Escasez, de discusiones a burbujas

 

Desde el principio de esta crisis encontramos muchas referencias a esquemas de pensamiento de tipo Malthusiano. Thomas R. Malthus fue un economista que vivió desde finales del siglo XVIII a principios del siglo XIX y  que ha pasado a la historia con la teoría de la catástrofe maltusiana. Malthus afirmaba que la población crecía en proporción geométrica mientras que los recursos (principalmente alimentarios) lo hacían de forma aritmética. En consecuencia, al crecer a un ritmo mayor la población que los recursos necesarios para alimentar a la población, llegaríamos a una solución insostenible. 

Las innovaciones y las mejoras en los procesos productivos han hecho olvidar durante mucho tiempo este tipo de teoría; sin embargo en los últimos tiempos han vuelto a hacer su aparición. Todos hemos oído frases del estilo: “hemos pensado que los recursos eran ilimitados y no lo eran”; “estamos agotando los recursos”, “vivimos por encima de nuestras posibilidades”. De esta forma, regularmente se nos anuncian shocks de los productos alimentarios (con el resultado de hambrunas) o el famoso Peak oil.

Sin embargo poca gente parece acordarse de la definición de economía (Que supongo debió ser como comenzó Jordi Sevilla su primera de las dos tardes de economía a nuestro presidente). La economía es la ciencia que trata de organizar recursos escasos de forma eficiente para convertirlos en bienes para su consumo. En referencia a esto  (como ya he explicado en el post sobre los bienes privados y bienes públicos) para que exista un mercado es condición necesaria la escasez del producto o recurso. 

Por otra parte debemos recordar que la diferencia principal entre inversiones productivas o especulativas se basa en la transformación de recursos en productos; en este sentido cuando hablamos de una inversión productiva, hablamos de toda una serie de procesos con el fin de conseguir transformar unos bienes en otros (generando un valor añadido). El objetivo en las inversiones financieras o especulativas no es transformar; es comprar un bien (o derechos sobre el bien) para aprovechar una revalorización futura del bien, de forma que no hablamos de creación de valor sino de plusvalías.

¿De qué depende pues la existencia de plusvalías? Pues sencillamente de la creencia de que en el futuro la demanda será mayor que la oferta (o que la oferta será menor que la demanda). En cualquier caso se observa que la rentabilidad de cualquier inversión financiera o especulativa depende exclusivamente de la existencia de una escasez (real o no) en el futuro.

Debemos darnos cuenta de que si compramos inmuebles, futuros sobre cosechas o futuros sobre petróleo, lo haremos pensando que en el futuro existirá escasez del bien, lo cual hará subir el precio y en consecuencia lograr las plusvalías. 

Esta perogrullada es clave para tratar de entender los informes. Una crisis en la que las inversiones financieras se han derrumbado ¿se deberá a la escasez o bien a la abundancia del recurso?

¿Tienen sentido las teorías de Malthus en un entorno en el que los ganaderos están tirando leche, existen cuotas en agricultura, existen cuotas en la producción de petróleo, tenemos refinerías parando porque no hay demanda y, aún con cárteles y  cuotas de petróleo, tenemos superpetroleros antiguos almacenando petróleo en las costas de África? ¿Tienen sentido  cuando asistimos en general a un exceso de capacidad productiva en cada uno de los bienes que se nos ocurran? No parece muy lógico.

Es más, si el petróleo o la capacidad de alimentación de las personas estuviese cerca del límite; ¿Cómo podemos explicar tanta incertidumbre? Mirémoslo desde el punto de vista del petróleo; Si fuésemos la OPEP o bien la banca de inversión (entrampada en los mercados financieros de futuros de las commodities) y estuviesen llegando las reservas al límite; ¿No sería lógico propagar por todos lados tal situación? Si tenemos petróleo, tendremos que decir siempre que existe menos que el que realmente hay. ¿Qué interés podemos tener en decir que hay reservas suficientes o en no avisar del Peak oil?

No tiene demasiado sentido que usemos el argumento de que será para no retraer la demanda del futuro de petróleo; (¿Para qué estimular la demanda futura de un bien que se está acabando?). 

En realidad, tenemos que entender este surgimiento de las teorías Maltusianas, con el bombardeo de recomendaciones, análisis e informes, cuyo único objetivo es crear la sensación de escasez en el mercado; dado que esta escasez está en el origen de las plusvalías y la inversión financiera. 

Y esto nos lleva al concepto de burbuja. Que no es más que la situación en la que la demanda de un determinado bien ha sido sobreestimada, o lo que es lo mismo, que llegado un momento nos encontramos con que todos los análisis, estudios e informes concluían que no la oferta de un bien era muy inferior a la demanda y ha resultado ser no cierto.

De esta forma, hacían en muchos países se afirmaba que hacían falta muchísimas más viviendas que las existentes (para la inmigración o para las nuevas parejas o cualquier excusa); se dice que hace falta no se cuánto petróleo y comida (para China y los emergentes) y se decía siempre que no se podían hacer pisos al mismo ritmo (y además se iban a encarecer mucho); también es generalizado la existencia de análisis que nos dicen que las capacidades de obtención de recursos y materias primas estan próximas al agotamiento.

Si analizamos la situación ahora y buscamos los bienes sobre los que se habla de escasez, (pero que además cuenten con normativas  o propuestas que tratan de limitarlos), que son necesarios y que nos según el consenso van a ser más caros, encontraríamos las burbujas que se están intentando montar.

Por supuesto se necesita algo que se pueda intercambiar en un mercado financiero. Supongo que es fácil adivinar los dos sectores donde se intenta ahora: Electricidad, y desde luego Derechos de Emisión de CO2. (Lo cual tiene mérito ya que una burbuja de aire es algo que no deja de tener su ironía).

 

  1. #1
    04/08/15 00:05

    Yo usaría pulsvalía solo para los casos en que hay un aumento de valor. Cuando el valor es el mismo, o menor, y simplemente ha aumentado el precio usaría otra palabra, inflación, sobreprecio, encarecimiento... claro que el IVA sería el IPA, impuesto precio añadido.

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