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Aclaración previa:

 

Este post lleva unos días escrito; la historia de Grecia ha retrasado su publicación y hoy quizás ha perdido un poco de validez.  El Juez ha archivado el caso afirmando la inexistencia de delito. Tras la lectura del auto tengo la impresión de que el caso ha finalizado porque Irene Villa ha tenido que contratar un abogado y se ha personado en el caso para expresar que ella no pinta nada en este paripé y que no tiene puñeteras ganas de estar en este follón pasando por un marrón para que los unos y los otros se den de tortas (es mi impresión redactada en términos más comprensibles que el escrito que parece se ha presentado).

Ante la tesitura creo que el juez inmediatamente acaba de finalizar el procedimiento en un auto que destila pura sentido común (lo que es bien raro). Desde luego reitera mi opinión a que el fin de este cachondeo responde a la única que había manifestado hasta ahora disponer de tal cualidad.

También lo reafirma el hecho de que el juez haya justificado la apertura del caso y la citación en calidad de imputado a Zapata en aras a garantizar su derecho de defensa. Todo ello sería muy correcto si entendiésemos que mañana voy a  un juzgado a denunciar a mi vecino por delito medioambiental ya que un día puso la lavadora a la hora de la siesta. ¿he de entender que va a tener que pagar un abogado para ejercer su derecho a la defensa? ¿no dirá un juez que no hay delito y en consecuencia que no tiene sentido el derecho a la defensa contra nada? Porque del resto del auto el juez estima que ni de lejos procedía la admisión del procedimiento.

Creo que el post que había colocado mantiene la vigencia sobre ciertas cuestiones que deberíamos tener en cuenta. Además me gustaría pensar en el papelón de un ministerio público, un ministerio del interior, órganos judiciales, determinados personajes y demás en toda esta historia. Parece que Irene Villa ha resultado ser una persona con carácter, pero ¿y si no lo hubiese sido? ¿se tendría que haber enfrentado a esto? Y también Zapata; independientemente de su calidad como persona, no tiene sentido que se enfrente a una acusación ante una situación en la que, (repito que gracias a Irene Villa), ahora se demuestra que no había cometido delito.

El post redactado decía:

 

Tras la imputación a Zapata por unos tuits de 2011, se abre un debate nuevo. Antes de introducirme en él, me gustaría aclarar un par de consideraciones previas. Con este fin, voy a utilizar como ejemplo un tuit de @MoedeTriana:

He escogido este tuit porque contiene algunas ideas que me gustaría explicar. Primero, me sirve para poner evidencia una sensación que he tenido desde siempre, y que explica que yo no sea precisamente un fan de twitter. En el libro 1984, se exponía la reducción del lenguaje cómo un instrumento para controlar a la sociedad; es decir, limitando las palabras se limitaban los conocimientos, las ideas y las aspiraciones. No acabo de entender que tanta gente renuncie a una parte esencial de la libertad de expresión, limitando sus exposiciones a un formato de 140 caracteres que no permiten la existencia de matices, razonamientos, argumentaciones ni los contextos.

A mí me cuesta un mundo discutir por twitter; en todo caso creo que la limitación es evidente. Y la idea que quiero transmitir aquí es que creo que aquellas personas o entidades que no salen de un mundo como twitter incurren en una flagrante contradicción cuando sacan a paseo la libertad de expresión. Pero, en todo caso, es algo elegido de manera voluntaria. Ahora bien, esto no significa que (por supuesto) puedan reclamar la libertad de expresión. Una cosa es que unas personas renuncien a cierta libertad en aras a unas normas o unas tácticas determinadas y otra muy distinta es que la renuncia momentánea de parte signifique la renuncia absoluta al todo.

Este tuit me sirve para ilustrar perfectamente la pérdida de matices. El claro y manifiesto cambio de criterio de la cuenta de Policía no viene derivado de la ley mordaza (como sugiere). Zapata está imputado por lanzar unos tuits en 2011; la policía entendía que comentarios deseando la muerte "a alguien" o una bomba "de alguien" no eran delito, pero ahora entiende que sí lo eran. Una cosa es que se haya cambiado la definición de lo que era delito en 2011 y otra muy distinta es que además se haya cambiado la ley.

En mi opinión la ley mordaza es absurda; pero en el enjuiciamiento de unas declaraciones realizadas en 2011, la realidad es que dicha ley no afecta porque simplemente no existía. En este caso estamos hablando de otro problema: la seguridad jurídica y la retroactividad. Y este es el segundo punto al que pretendo llegar con este post.

En particular, comparto lo que decía la Policía Nacional en 2013; lo que no se puede entender es que ahora (y en el pasado) se cambie la calificación de los hechos. Si teniendo claro que en 2013 unos hechos cometidos en 2011 no eran delito, no pueden serlo en 2015 bajo ningún concepto. O por lo menos hasta que se cambie la norma (la semana que viene), momento en el que los hechos pasarían a ser delito.

Este es otro problema; imaginemos que alguien llega a la conclusión de que criticar la política económica que tenemos en España supone cometer algún tipo de delito (ante el cariz que están tomando los acontecimientos esto no sería en absoluto descartable), ¿me voy a la cárcel? Sé que puede parecer absurdo; lamentablemente también sé que calificar algo como absurdo no significa que sea ni tan siquiera improbable.

A fin y a cuentas creo también que es absurda la imputación de Zapata; para bien o para mal es mi opinión. Y también en mi opinión, ha sido una víctima de lo que ya anunciaba el Cardenal Richelieu: “Dadme dos líneas escritas del puño y letra del hombre más honrado y encontraré la manera de hacerlo prender”. No estoy afirmando que Zapata sea el hombre más honrado; no tengo puñetera idea. A lo que me refiere es a algo básico: el contexto es importante, tal y como explicaría Pablo Casado con sus tuits sobre las víctimas del franquismo.

Si estaba en una discusión citando chistes negros no tendría demasiado sentido la imputación, a menos que denunciemos también ahora al fiscal y a todos los medios de comunicación por citar el chiste en la denuncia (al estilo de cierta parodia de la sociedad en la película “La vida de Brian”). Incluso aunque fuese un chiste macabro, nos encontraríamos con un pequeño detalle. En twitter es delito lo mismo que en la vida real; ¿es delito contar un chiste negro? ¿lo debería ser?

La libertad de expresión ha de tener límites, pero han de ser muy amplios si no queremos ser Cuba, China, Corea del Norte, el III Reich o la España de Franco. Lo primero que debemos entender es que no hay mejor glorificación para el III Reich que tomar estas medidas.

Cómo estamos en una democracia tenemos que aprender a jodernos de vez en cuando y entender que no todo ha de gustarnos y que incluso es posible que existan declaraciones que nos repugnen. Ni se me ocurre pedir que se considere delito el hecho de homenajear a determinadas personas que fueron a combatir voluntariamente (y en nombre de España) a las órdenes del Hitler, un personaje que la Historia ha reconocido como genocida. Si el gobierno les hace un reconocimiento pues a tomar nota. Si Zapata, Pablo Casado, Hernando o quien sea se ponen a hacer chistes con unas u otras víctimas es nuestra tarea tomar notar de nuevo y actuar en consecuencia.

Porque ya que estamos con las víctimas; quizás deberíamos tener en cuenta también otras cosas. La primera es que la única identificada en esta polémica es Irene Villa. Es curioso que hay sido la persona que más sentido común ha puesto a toda esta historia. Tanto sentido común que me ha sorprendido de manera muy grata. Resulta que ahora el gobierno y los jueces se han lanzado a protegerla, sin que lo haya pedido. Y sobre todo, no tengo nada claro que le guste esta campaña. A veces, incluso con buenas intenciones, olvidamos que las víctimas del terrorismo son personas. Algunas de ellas estoy seguro que querrán dejar de ser víctimas y convertirse en personas normales, de a pie (otras no). Pues tras muchos años en los que parece que ha construido su vida y ha forjado un carácter que transmite sentido común, hoy vuelve a ser la víctima nacional porque quien dice defenderla la saca a la fuerza a un ruedo en el que parece que no quiere estar; al menos, así lo entiendo a través de sus opiniones y reacciones durante estos días. Lo digo así de claro. A este respecto, me gustaría aclarar también que esto no significa una falta de respeto. Todo lo contrario, significa admiración porque entiendo que no es fácil superar lo que parece que ha superado.

Sin ánimo de medir por grados las víctimas, pero reconociendo que existen múltiples tragedias personales; ¿qué ocurre con las víctimas de los desahucios? Hay gente destrozada y algunos dirán que es por su culpa (frase que, por cierto, soltó uno del PP para los republicanos). Por su culpa o no, ¿denunciamos al que menosprecie a las personas que han perdido su casa? En rankia uno de los múltiples blogs está escrito por una persona que, en mi opinión, exagera el tono para ser más hiriente de lo que en realidad es. Mi opinión personal de esa persona es nefasta (y supongo que este sentimiento será mutuo), pero ¿eso me legitima de alguna forma para pedirle que no lo diga?; ¿para que sea delito? Y ojo, que algunos de sus post pueden ser hirientes, muy hirientes.

Si eliminamos los comentarios que no nos gustan, dejamos de razonar y silenciamos a los que consideramos gilipollas, estaremos en un mundo tan gris como Corea del Norte; puede que alguno crea que hay que construir un mundo azul y otros un mundo rojo. Si alguien decide que bando es el bueno y que bando es el malo y silencia al contrario, gris para todos. Este es el mayor homenaje que se le puede hacer a Goebbels.

  1. #1
    03/07/15 10:44
    Porque ya que estamos con las víctimas; quizás deberíamos tener en cuenta también otras cosas. La primera es que la única identificada en esta polémica es Irene Villa. Es curioso que hay sido la persona que más sentido común ha puesto a toda esta historia. Tanto sentido común que me ha sorprendido de manera muy grata.
    Irene Villa ha superado las expectativas de mucha gente, y eso que ya eran muy altas. No puedo entender como una persona que ha pasado por lo que ha pasado, desde el minuto uno, y tras ser consciente en la cama del hospital de que su vida nunca sería la misma, decidió seguir un camino que la libera de odio, venganza y bilis. Irene Villa no sólo es feliz, sino que tiene la capacidad de arrastrar a toda una sociedad a un grado mucho más avanzado. No exagero un ápice si digo que Irene Villa es nuestra Nelson Mandela, su autoridad moral es enorme, y parte de la culpa de ello deriva de que jamás hace uso de ella, porque ni lo necesita. Su figura pública está a años luz de muchos supuestos prohombres y promujeres que se permiten dar lecciones de moral, y aún no ha cumplido los cuarenta. En cuanto a Zapata, ya está todo dicho. El que quiera seguir haciendo leña del tema que vaya conformándose con serrín, no hay que aclarar más las cosas porque están lo suficientemente claras. Saludos.

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