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Parece increíble el consenso generalizado en afirmar que hemos dejado de caer.  El gobierno y determinados sectores afirman que hemos dejado de caer por las reformasy sacrificios que definian como necesarios. Por otro lado, desde los sectores de la oposición se afirma que hemos dejado de caer debido a la aplastante lógica de que hemos tocado fondo.

Y al final todas las discusiones que  encontramos, acerca de muchos aspectos, no hacen más que dar vueltas partiendo de este supuesto. Cuando nos dicen que pronto veremos los frutos de la recuperación o cuando nos dicen que hay alternativas; cuando nos dicen que el problema de la situación es injusta o cuando nos dicen que el problema es que hay mucha gente en la cuneta, cuando nos dicen que votemos al que consiguió la recuperación o cuando nos dicen que no votemos al que consiguió la recuperación al precio que sea.

Pero ¿no estaremos ante un caso más en el que estamos discutiendo sobre un error de base en el supuesto inicial?. Dicho de otra forma, ¿y si el diagnóstico de nuestra situación es completamente erróneo?.  Precisamente por esta razón es necesario llevarnos a una pregunta: ¿Por qué nos estamos recuperando?. De hecho, incluso nos habríamos quedado cortos, y la pregunta quizás debiera ser: ¿Hemos dejado de caer?.

Cierto que hay argumentos en datos macroeconómicos que indicarían una mejoría o un freno del deterioro (según se vea) pero lo curioso del caso es que todavía hay muchos signos que alertan de que esto no se ha frenado. Y desde luego no es dificil comprobar como están siendo ignorados de una forma pasmosa. Por ejemplo, y quedándome sólo en el entorno macroeconómico, estamos asistiendo a un avance imparable de la deuda pública. Este endeudamiento (además de una de las razones de la subida del PIB que exponía el otro día) debería tenerse en cuenta que es una alarma que nos dice que las cosas no están saliendo bien y que se está cuadrando el sistema con la patada para adelante.

Pero más allá de los distintos análisis, hay algo que se ha de tener en cuenta a la hora de afrontar la tarea de sacar conclusiones sobre la situación actual y el camino en el que estamos. Es algo que no entra en los modelos económicos porque es subjetivo, no cuantificable y supone valorar la existencia de cierta suerte de prejuicios.

Esto se ve sobre todo en las personas que no están de acuerdo con lo realizado ni con la situación. Los discursos de “esto no es justo”, “era mejor otra alternativa”, “si votamos a estos aunque nos recuperemos”  y similares dejan ver  implícitamente que creen que no vamos a caer más y por lo tanto se readaptan los discursos desde el “nos vamos a tomar por…” previos a unas palabras que confían les den los réditos necesarios en el escenario en el que creen estar.

Y al final, resulta que todo viene de un sesgo de Wishful thinking, ¿Por qué hemos dejado de caer?, ¿se ha corregido algún desequilibrio?, ¿creando pobres industrialmente se ha creado riqueza?, ¿mejora la sociedad?, ¿alguna perspectiva de mejora para millones de personas?, ¿Quién va a pagar las patadas adelante?, ¿Cómo se van a pagar las deudas?. Pasamos de todas estas preguntas incomodas  porque en realidad lo importante es “hemos caído una burrada”, “estamos tumbados”, “se ha llegado al límite y no podrán hacer más burradas”.  Es decir, hemos tenido un tortazo tan grande que ya no puede ser peor; esto es universal y resulta que también se puede aplicar al Partido Popular y al PSOE (se han pegado tal tortazo que ya no pueden empeorar…) al precio de los pisos (han bajado tanto que ya no pueden bajar…) por poner unos ejemplos.

La situación económica cae inicialmente derivada de (me gustaría recordar): “La renta disponible; salarios más especulación más políticas monetarias igual a crisis”. Esto unido a una situación en la que los bancos (y sobre todo los fondos) eran tan grandes y problemáticos llevaron a la situación de 2008. Hoy los bancos tienen más capacidad de extorsión, la parte financiera supone más, los salarios son más bajos… En fin, todas las causas que llevaron a 2008 están hoy peor, pero claro; resulta que se deja de discutir y se hacen las reformas para que el sector financiero pueda aguantar más y que la economía pueda aguantar mayores niveles de pobreza. Es decir, parece ser que  el problema de 2008 no era que íbamos mal, sino que habíamos llegado al límite. Vale, pues se aprueban todas las reformas y toma el relevo el sector público generando el negocio y la socialización mediante la emisión salvaje de deuda pública para que el sector financiero pueda seguir, (lo cual empeora el problema); luego resulta que la situación salta por la deuda de los países. Tras unas cuantas burradas, lo que se hace es conseguir que los países se puedan endeudar más, porque se había llegado a un momento en que las condiciones del euro implicaban que la sostenibilidad de la moneda había llegado al límite.

En definitiva, no ha cambiado nada; lo único que se ha conseguido es dar unas cuantas patadas más hacía adelante. Mucha gente vió lo de las patadas para adelante, y en el momento en que se dieron, veía que solucionaba el problema del momento (las cosas habían llegado a cierto límite) a cambio de un golpe peor en el futuro. Hoy, muchas de estas personas se han olvidado del significado patada para adelante y confían en que no caeremos porque ya hemos caído mucho y que será muy grave una caída adicional. Y esto incluso teniendo en cuenta que ya llevamos unos cuantos años en los que confiamos en que era el último de la crisis porque ya se había pasado mal.

Lo que quiero decir es que no se ha solucionado nada, se ha empeorado todo y se han ampliado los límites. No hemos tocado fondo (porque lo que se ha hecho es cavar más el hoyo) y veremos una caída mayor. Y que esto es malo, dramático y difícil de asumir es algo que no discuto, pero es lo que hay. Mientras no se solucionen los problemas no hay otro camino, un camino por el que en determinadas épocas vamos más rápido y en otras vamos más lentas, pero a fin y a cuentas, seguimos en el mismo camino.

Y ya avanzo que explicaré también las razones por las que tampoco sirve el otro argumento (que aunque tampoco se explicite nunca, siempre está también) que dice: “no lo van a permitir”.

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  1. Top 25
    #2
    23/09/14 07:58

    Como se dice en bolsa, una acción puede caer todo lo que necesite. El único límite es el cero.

    Lo de "el gobierno no lo permitirá" o "el BCE no lo permitirá", tratándose de España me da la risa floja.

  2. #1
    Conanbab
    22/09/14 17:46

    Prosperidad,inflación,recesión o deflación,pues nos toca la última y más largo cantar triste para España,Don deflacion un tipo bajo.


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