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En estos días nos hemos encontrado con una votación en el parlamento de Cataluña en la que unos diputados rompieron la disciplina de voto; la conclusión es que nos encontramos con una multa para los citados diputados. Pido que olvidemos tanto las posiciones de la votación, como los resultados y pensemos en el esperpento de la situación.

Salvo que me digan lo contrario, los diputados representan la voluntad popular, y salvo que me digan lo contrario, resulta que hasta la constitución, (ese librito del que todos dicen estar orgullosos mientras se lo pasan por el forro de…), tiene un artículo 67.2 que nos dice que los miembros de las cortes no estarán sujetos por mandato imperativo. Es decir, que lo que nos dice la constitución es que nadie puede obligar a los diputados a votar en un determinado sentido. En su día hablaba de que las listas abiertas y la abolición de este sistema de disciplina de voto era condición necesaria, (que no suficiente), para que esto se pudiese parecer a una democracia, pero ya hace tiempo que esto no es ni tan siquiera un estado de derecho, (que por lo menos se cumplan unas normas).

Los partidos políticos no sólo imponen unos mandatos a los diputados, sino que se permiten incluso imponer multas a los diputados por votar en un determinado sentido. ¿Quiénes son los partidos políticos para imponer sanciones a diputados?. Es una pregunta que quizás no nos hagamos por el mero hecho de que determinadas salvajadas se han producido tantas veces que lo vemos como normal; pero quizás nos debamos preguntar por los efectos de que decisiones anormales, (en el sentido de no deseables), se hayan convertido en normales, (tanto en el sentido de habitual, como de deseable).

Todo ello es mucho más absurdo si tenemos en cuenta el artículo 71 de la citada Constitución:

“1. Los Diputados y Senadores gozarán de inviolabilidad por las opiniones manifestadas en el ejercicio de sus funciones.

2. Durante el período de su mandato los Diputados y Senadores gozarán asimismo de inmunidad y sólo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito. No podrán ser inculpados ni procesados sin la previa autorización de la Cámara respectiva.”.

En resumen, lo que nos encontramos es que la constitución establece que absolutamente nadie puede hacer absolutamente nada por lo que un diputado manifieste en el ejercicio de sus funciones, aunque tome cualquier decisión que incumpla manifiestamente lo que ha prometido a sus representados para ser elegido, o incluso que cause el mayor perjuicio que nos podamos imaginar a estos mismos.  De la misma forma, tienen reconocida inmunidad que se extiende muchísimo más allá. Toda esta inmunidad se desmorona cuando hablamos de partidos políticos. Resulta que ellos sí que pueden imponer obligaciones y sanciones a aquellos diputados que no hagan lo que los partidos digan. La situación es tan absurda que si un diputado que haya prometido la bajada de impuestos a los ciudadanos, (y han sido todos), vota en contra de la subida de los impuestos, será sancionado por el partido de turno, (¡ojo que parece que estoy hablando del Partido Popular, pero incluyo a todos!). Y lo hará con la misma legitimidad que tendría yo para multarles, o incluso menos porque a fin de cuentas (y también está recogido textualmente en la constitución) “Las Cortes Generales representan al pueblo español”, lo que viene a ser el que escribe y unos poquitos millones más.

Sorprende por tanto un poco la incredulidad de los representantes públicos cuando detectan cierta desafección entre los ciudadanos y la clase política; ¿Cómo es posible que les extrañe este fenómeno cuando en realidad nos encontramos con que rutinariamente nos encontramos con un sistema en el que los únicos intereses que importan no son los de los ciudadanos?. En el fondo es sencillo; si los partidos seleccionan las personas, introducen las ordenes, ¿a quién representan?. Cuando, por las razones que sean, los intereses del partido y ciudadanos no coinciden, pues se sacrifican los intereses de los ciudadanos y luego nos cuentan aquello de que representan a la sociedad; cuando en realidad estamos hablando de una selección: El hecho de que se elija a una persona que priorice la sociedad respecto al partido estamos hablando de una ineficiente selección de personal; o dicho de otra forma, los diputados no son una representación de lo que está en la sociedad, sino que son aquellas personas que están dispuestas a lo que sea por el partido, (que repito no es la sociedad).

En este caso, como en tantos otros, yo no creo necesario que exista ningún cambio normativo; tan sólo se necesita que las leyes se cumplan y un poquito de vergüenza por parte de los representantes. Curiosamente, sin esto, tampoco hay mucho que hacer. Es decir, se pasa completamente del panfleto este que llamamos constitución, por lo que podemos poner y pedir todos los cambios normativos que nos dé la gana, que mientras estemos en un sistema donde el cumplimiento es optativo (y que incluso sea penalizado), dará todo igual. ¿Pedimos una ley que no se cumpla si no interesa a cuatro?.

Y hablando de desafección, también se observa cada vez mayor desafección por la constitución; sin ir más lejos la acabo de calificar como panfleto. Pero me gustaría aclarar que es un panfleto, no porque sea mala; sino porque resulta que se ha usado como un argumento comercial a incluir en los discursos de todo aquel que se tiene que estar definiendo como demócrata todo el puñetero día, mientras pisotea con una alegría y una normalidad absolutamente todo.

  1. #6
    04/02/13 11:54

    ¿democracia?¿libertad?¿ Justicia? pero ...todavía hay personas que creen estar viviendo en democrácia? asi nos va.

    Otro atentado a la inteligencia democrática media es que de nuestros impuestos tengamos que mantener a políticos y sindicatos. ¿Por que no hay una casilla en los papeles de hacienda -como ocurre con la religión- para ver a que partido o sindicato quiere donar su dinero el ciudadano?¿por que he de pagar a todos si no coincido con ninguno?
    Oto atraco es la justicia: "una justicia lenta no es justicia"

    No hay por donde pillar esta farsa, recuerdo de joven cuando critacábamos al PRI por hacer parecer a Mexico una democracia cuando en realidad era una dictadura encubierta. Recuerdo defender a politicos españoles frente a sur y centroamericanos, donde sus poblaciones se defendían de lo corruptos que son diciéndonos a los españoles:"¿es que en vuestro pais los políticos no roban?, a lo que le contestábamos: "si, pero solo el 10% el resto lo invierten en su pueblo para que prosperemos".
    Hoy día ya tenemos el honor ser ser tan corruptos como gobernantes africanos y sur americanos o MAS pues e nos supone mas preparados (se roba el 90% y el resto es para sacar en la tele lo generosos que somos ¡ah! y para botellon y condones que el pueblo tenga circo.

    ....pero...¡que coño hace el pueblo!...

  2. #5
    31/01/13 01:48

    No nos engañemos, esto es un farsa que ha ido degenerando hasta el esperpento, la única solución sería empezar de cero con un sistema democrático auténtico y que realmente estuviera controlado por los ciudadanos, lo cual es una utopía, pues hasta en una sociedad virginal (sin vicios de un sistema anterior) sería prácticamente imposible crear tal sistema, ya que el ser humano de por sí trata de imponerse y sacar provecho de su situación privilegiada.

    Una cosa tengo clara; no existe ningún sistema viviente que esté infectado por parásitos (siendo los parásitos los que deciden como se regula ese sistema), que tenga la más mínima posibilidad de perdurar en el tiempo, pues acaban destruyendo al huésped.

  3. #4
    30/01/13 14:47

    El partido no puede hacer nada contra ellos, porque como bien dices, "no estarán sujetos por mandato imperativo". Pero si, además de su sueldo como diputados, están cobrando del partido, pues podrán quitarles lo que les pagan. A partir de ahi que decidan si por 400 € les interesa o no votar una determinada cosa.

  4. #3
    30/01/13 14:01

    En tua artículo tu haces la pregunta "retórica" de "¿Quiénes son los partidos políticos para imponer sanciones a diputados?" La respuesta es bien simple: los partidos son los responsables de que los diputados tengan dicha condición, ya que son ellos quienes confeccionan las listas que despues "refrendamos" los electores. En ese sentido, nuestro sistema es muy similar al de las "Democracias Populares", con la salvedad de que en vez de una lista única hay varias listas.

  5. #2
    29/01/13 23:23

    La selección de candidatos hace que al poder lleguen políticos con unas determinadas características cuyo principal exponente es la fidelidad y obediencia ciega al partido. Y entonces, para saber qué intereses tienen estos candidatos elegidos... habría que preguntarse cuáles son los intereses reales de los partidos, de qué personas o entidades reciben financiación.

    La total transparencia en la financiación de los partidos es fundamental para que los ciudadanos puedan elegir con mayor información a los que crean que pueden representarlos mejor.

  6. #1
    29/01/13 23:02

    buenas noches tomas...este comentario que reproduzco de un forero llamado democracia precedido del signo de interrogacion ante la noticia en la vanguardia eso si revestida de ingredientes a los que en tu post has sabido sabiamente prescindir de ellos...me sorprendio...un abrazo...
    Ni a Espanya, ni a Catalunya els diputats tenen llibertat de vot. ¿Quina democràcia es aquesta? Això hauria d'estar prohibit. I si no que no posin llistas de candidats amb els seus noms a les elections. Votem els 4 partits sense noms els noms dels candidats a diputat i au, la cosa quedarà més clara. I que al parlament tampoc i vagin tots aquest parlamentaris, amb un de cada partit n'hi hauria prou. Lo que hi ha ara es una farsa de la democràcia. A més, aquest diners són del contribuents, que paguem el sou dels parlamentaris.

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