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finanzas: las causas financieras de la fusión de caixanova y caixagalicia


Independientemente de las decisiones de tipo político, la ola de fusiones de las cajas de ahorro en toda España ha sido propiciada fundamentalmente por la debilitada estructura financiera con que las entidades de crédito (bancos y cajas) se han encontrado en cuestión de meses, debido a las consecuencias de una doble crisis: por un lado la crisis económica a nivel mundial, y por otro la del "ladrillo" a nivel nacional.

Ambas crisis  han deteriorado en buena medida los balances de las principales entidades de crédito con pérdidas de valor de activos e inversiones (promociones inmobiliarias y construcciones paralizadas o mermadas, reducciones en el valor de tasación, etc.), incremento de la tasa de morosidad, aumento de la desconfianza y restricción del crédito, ausencia de liquidez...

Parece que para los bancos y cajas españolas, haber invertido en exceso en sectores relacionados con la burbuja inmbiliaria ha supuesto una debilidad añadida a la profuenda crisis económica internacional de las subprimes, burbuja que una vez "pinchada" está poniendo en jaque al sistema financiero de nuestro país. Esto ha provocado que la única salida para muchos bancos y cajas sea la de fusionarse (de forma más o menos voluntaria), para intentar mejorar su situación financiera mediante la unión de sus fondos propios, reforzando sus Patrimonios Netos, y saneando sus balances mediante la reducción de riesgos.



1) CÓMO ES EL BALANCE DE UN BANCO

Las entidades financieras tienen los balances al revés que las empresas y organismos a los que prestan dinero, es decir, para ellos los préstamos realizados son activos (aplicaciones) y los depósitos en los que invierten particulares y empresas son pasivos (orígenes):

En su activo se encuentran todos los bienes (solares, inmuebles, inversiones tangibles e inversiones financieras como acciones de empresas, etc.) y derechos que el banco tiene sobre las empresas y particulares a los que ha prestado dinero: sus deudores (préstamos a empresas, hogares, personales, etc. que deberán ir siendo devueltos mediante la amortización de la deuda).

Y en el lado del pasivo se encuentran las fuentes de financiación de la entidad (préstamos de otros bancos, bonos y deuda emitida por el propio banco para financiarse, depósitos a la vista de empresas y particulares con los que el banco se financia, etc.); es decir, cuando una persona abre una cuenta de ahorro en un banco, para la entidad financiera esto es un pasivo: una entrada de dinero ó fuente de financiación.


Los bancos son negocios que se basan en prestar dinero ajeno más un margen, es decir, casi sin arriesgar fondos propios.

Al igual que las empresas industriales suelen tener un Patrimonio Neto de un 30-40%, los bancos son entidades que habitualmente funcionan con un % de Patrimonio Neto ("core capital") muy bajo, en torno al 4%. De hecho, en España los bancos con un mayor peso de su PN son BBK con apenas un 10%, o el Banco Santander por ejemplo con un 7%, mientras que la mayoría de entidades financieras de nuestro país funcionan habitualmente con un 3, 4, 5 ó 6%. Por eso, aunque parezca increíble, es relativamente fácil hacer quebrar a un banco (a nivel teórico sin intervención gubernamental), ya que el peso de su Patrimonio Neto es muy escaso, siendo por tanto muy débiles ante posibles contingencias (incrementos de la morosidad por ejemplo).

Cuando los bancos conceden un préstamo, deben provisionar (reconocer pérdida por deterioro) por la tasa de morosidad media de esa tipología de deuda/cliente según su clasificación del nivel de riesgo que lleva pareja esa operación. Por ejemplo, si el riesgo (nivel de morosidad medio) de un determinado tipo de préstamo es del 0,8%, el banco en su contabilidad deberá provisionar (reconocer como gasto) el 0,8% del importe de ese préstamo en concepto de pérdida esperada. Teóricamente (y por ley) el banco debe poder hacer frente a su nivel de morosidad con su Patrimonio Neto (y aquí está el límite establecido para poder seguir prestando dinero). El problema surge cuando la representatividad del Patrimonio Neto del banco es pequeña (3-4-5%) y la tasa de morosidad se dispara hasta el 4% como en la actual situación de crisis económica.


2) EL ORIGEN DEL PROBLEMA QUE OBLIGA A LA FUSIÓN 

Viendo un balance de cualquier entidad financiera no podremos deducir a simple vista los problemas reales que ésta tiene, pues en todos los casos, la información que en los estados contables se muestra difiere en gran medida de la realidad (o dicho de otra forma, no muestran toda la realidad tal como es). Los principales problemas de los bancos y cajas españolas son los siguientes:

1- Baja representatividad del Patrimonio Neto ("core capital") en sus balances (esto sí es posible observalo en sus cuentas anuales).

2- Incremento de la tasa de morosidad debido a la crisis económica.

3- Tasación de bienes inmuebles (solares, edificios, etc. -activos inmovilizados e inversiones inmobiliarias-) a precios irreales -hinchados- con valoraciones realizadas con anterioridad a la crisis (antes del 2006). Es decir, el valor real de las inversiones inmobiliarias y activos que figuran en sus balances oficiales es realmente la mitad (o menos) de lo que pone.

4- Activos financieros de mala calidad, muchos de ellos irreales e hinchados.

En el siguiente gráfico se muestra el resumen en cifras de las dotaciones por deterioro de las inversiones inmobiliarias realizadas por los bancos y cajas:



El problema de todo esto es que la realidad es mucho peor que los datos oficiales. Es decir, las entidades de crédito, conocedoras de la baja representatividad de su PN, no han querido realizar contablemente las correcciones de valor que correspondería hacer sobre muchas de sus inversiones inmobiliarias (que ahora valen la mitad que antes de la crisis), ni han dotado todas las provisiones por morosidad que debieran, ni han corregido contablemente el valor de sus activos financieros para hacerlos coincidir con la realidad... Es decir, los bancos y cajas han dejado de reconocer una gran cantidad de pérdidas por deterioro (bien por reducción de valor de inversiones inmobiliarias o bien por créditos comerciales incobrables -morosidad-), que si hubieran sido contabilizadas mostrarían la situación real de muchas entidades, con Patrimonios Netos negativos y en situaciones de quiebra absoluta.

Por tanto, los balances de los bancos y cajas no reflejan fielmente la realidad (que es mucho peor), y esto produce que se incremente aun más la desconfianza en el sistema financiero, se restrinja la financiación entre bancos (en el mercado interbancario los bancos desconfían los unos de los otros), y el crédito tampoco fluye entre los bancos y el público en general.

En definitiva, la realidad es que muchos bancos y cajas están funcionando con una situación de quiebra técnica y con fondos propios negativos (se les ha llegado a calificar como verdaderos "zombies financieros"), algunos de ellos a punto de ser intervenidos por el Banco de España, como ha ocurrido en los casos de Caja Sur, Caja Castilla-La Mancha (CCM) y la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).

Con las intervenciones, el Banco de España se propone evitar que las entidades financieras en cuestión se declaren en suspensión de pagos (lo que provocaría un colapso del sistema financiero con fondos de inversores y ahorradores literalmente "atrapados"). Para ello, el procedimiento llevado a cabo por el Banco de España ha consistido en inyectar miles de millones de euros en cada una de las cajas intervenidas (800 millones en Caja Sur, 9.000 millones en la CCM y 5.800 millones en la CAM), previa aprobación en el Consejo de Ministros, así como la destitución de sus equipos gestores (los cuales podrían responder judicialmente), y el nombramiento de unos nuevos administradores.

Pero no sólo se mete dinero en las entidades intervenidas como medida paliativa, sino que el Gobierno ha realizado varias inyecciones en todo el sistema financiero español a través del conocido como Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) que, con cargo al Tesoro, trata de evitar que nuevas cajas o bancos puedan venirse abajo. Hablando claro, el FROB es un fondo de rescate para entidades con problemas o susceptibles de tenerlos. Pero estas inyecciones de dinero no son gratuitas ni mucho menos: se trata de préstamos con unas duras condiciones: unos tipos de interés en torno al 8% y un plazo de amortización de 5 años.

El Banco de España a lo largo de todo este proceso también avisó de la necesidad de la fusión de las cajas entre sí para poder reforzar su posición financiera, mejorar su % de "core capital", incrementar su nivel de solvencia y evitar así ser intervenidas. En definitiva, se trata de forzar la fusión de entidades de crédito para que mejoren su situación financiera uniendo el valor de sus Fondos Propios (mayor solvencia) y reduciendo sus riesgos.


3) CÓMO ERAN LOS BALANCES DE CAIXANOVA Y CAIXAGALICIA

Al parecer, antes de la fusión el balance de Caixagalicia pintaba mucho peor que el de Caixanova: si bien las 2 entidades tenían en su activo imporantes inversiones inmobiliarias que con la crisis se llegaron a paralizar (promociones detenidas, construcciones a medio hacer, obras promovidas por empresas en quiebra...) o depreciar (solares y construcciones con un valor hinchado, pérdidas por deterioro de valor...), Caixagalicia tenía una gran representatividad de esta clase de inversiones procedentes del ladrillo y de la "pinchada" burbuja inmobiliaria (promociones por el sur de España, la costa mediterránea, la costa andaluza...), muchas de ellas paralizadas o con su valor fuertemente mermado.

Hasta tal punto era de delicada la situación de Caixagalicia, que al parecer el Banco de España estuvo a punto de intervenirla en varias ocasiones, y en los últimos ejercicios fue pasando las auditorías "por los pelos".


Caixanova por su parte, a pesar de ser más pequeña (Caixagalicia era 1,4 veces mayor), disfrutaba de una situación un más holgada, pues el riesgo de sus activos estaba mejor diversificado y no tan concentrado en el sector del ladrillo. O dicho de otra forma, la caja viguesa había cometido menos errores que su homónima de Coruña. Esto permitió a la caja del sur tener una posición "dominante" a la hora de negociar los acuerdos de la fusión, pese a ser la menor de las 2.

De hecho, Caixagalicia llegó a mostrarse bastante "impaciente" por fusionarse (debido también a los ultimatums enviados desde el Banco de España para que encontrase pareja urgentemente), mientras que para Caixanova no existía tanta prisa. Es más, durante una gran parte del proceso de negociación, la caja con sede en Vigo trató de defender la posibilidad de funcionar de manera autónoma a corto y medio plazo, y sin necesidad de fusionarse, apostando por un SIP (Sistema Institucional de Protección) gracias a su "buena" situación financiera. Finalmente y bajo presiones de la Xunta de Galicia, se produjo la unión de ambas entidades en una única gran caja gallega, y en la que las 2 tendrían la misma representación e igual poder (lo que se llamó como paridad e igualdad): un nuevo consejo de administración compuesto por 22 miembros, 11 procedentes de Caixanova y otros 11 procedentes de Caixagalicia.

En la negociación para la fusión también tuvo un peso especial a favor de Caixanova el hecho de que el Banco de España confiase más y tuviera una mejor relación con su equipo gestor (a la vista de los hechos) frente a los administradores de Caixagalicia. Este fue uno de los motivos por los que se mostró un mayor apoyo en el nombramiento como primer director general de la nueva entidad a José Luis Pego, quien venía ostentando ese mismo cargo en la caja viguesa.

4) CÓMO QUEDÓ EL BALANCE DE LA NUEVA CAJA FUSIONADA

Tras la fusión, Novacaixagalicia nacía con un activo total de 75.549 millones de euros según algunas valoraciones, y hasta los 78.000 millones de euros según otras. No obstante, el balance de la gran caja gallega no era para "echar cohetes" ni mucho menos, pues no deja de ser el resultado de unir el balance "aceptable" de Caixanova (entidad más pequeña) con el "feo" balance de Caixagalicia (entidad más grande).


De hecho, para intentar que la nueva caja fusionada resultase viable, se han tenido que tomar una serie de decisiones drásticas tales como recurrir a fondos del FROB por valor de 1.160 millones de euros (el valor máximo al que Novacaixagalicia puede acceder de este fondo sin sobrepasar el límite establecido del 2% de su riesgo ponderado), aplicar un plan de ajuste y reestructuración (mediante el cierre de 230 oficinas a nivel nacional, 250 oficinas exteriores procedentes de Caixagalicia y la reducción de la plantilla en 900 trabajadores), aplicar un plan de capitalización de sus fondos propios (mediante venta de participaciones -por ejemplo en empresas como R, Pescanova, etc.-, inversiones y activos varios), etc. Y con todo, los números salen por los pelos. En el análisis y planificación de la fusión ha participado la auditora KPMG con la supervisión también de la Xunta de Galicia y del Banco de España.

De esta forma, la unión de Caixanova y Caixagalicia no supone la suma de los activos de ambas ni mucho menos, pues para poder ganatizar su viabilidad, la nueva caja fusionada debe realizar unas desinversiones por valor de 12.000 millones de euros. Por este motivo, la caja resultante no será la quinta de España por volumen de activo tal y como se había comentado, pero sí que quedará entre las 10 primeras.


De hecho, Novacaixagalicia ya ha comenzado a "limpiar" su balance realizando un profundo saneamiento de su cartera de activos con cargo a reservas (es decir, anticipar al momento actual la posible pérdida esperada en esa cartera). En enero de 2011 anunció una provisión de 1.939 millones de euros por su cartera de créditos y la dotación de otros 399 millones por la depreciación del valor de los activos inmobiliarios adjudicados.


La exposición de la caja gallega al sector inmobiliario (es decir, toda la financiación concedida por Novacaixagalicia para la promoción de viviendas o para su adquisición por parte de las familias, así como los activos inmobiliarios adjudicados) asciende a 30.363 millones de euros, lo que supone el 55,6% del riesgo total de la entidad, que según la propia caja está por debajo de la media del sector.


5) ¿POR QUÉ CONVERTIRSE EN UN BANCO?

A nivel europeo, en el acuerdo de Basilea III, para evitar precisamente la debilidad del sistema financiero europeo y que los bancos puedan volver a quebrar (y por tanto a tener que ser rescatadas de nuevo con dinero público), se acordó fijar un % mínimo de Patrimonio Neto que cualquier institución financiera debe tener: un 7% antes de finales de 2018.

Sin embargo en España, el "Decreto de Solvencia" aprobado por el Gobierno ha fijado criterios aún más estrictos para los bancos y cajas españolas: el % de representatividad del PN deberá ser de un 8% en el caso de bancos, y de un 10% en el caso de cajas de ahorro, y este porcentaje debe cumplirse antes de 2013. Si no se cumple, la institución financiera será nacionalizada y posteriormente vendida.


Este es el motivo por el que Novacaixagalicia optó por convertirse en banco (NCG Banco), pues es más fácilmente alcanzable un 8% de PN (actualmente tiene en torno al 6%), ya que cada punto porcentual traducido a euros supone miles de millones. Para ello las entidades deben reducir sus riesgos, lo que inevitablemente pasa por limitar la financiación de muchas operaciones, evitando aún más que el crédito pueda fluír hacia las empresas y complicando aún más la recuperación económica.



NCG Banco nacerá con un activo total de 68.336 millones de euros, y un volumen de capital de 1.084 millones de euros, que unido a la aportación de las empresas consolidadas, elevan el capital del grupo a los 1.770 millones de euros.

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