Los mismos Camisas Azules y el mismo Día de la Raza.

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«Con uñas y dientes»

A mí me ocurrió esta semana al leer que la rubia vicepresidenta de la Generalitat Joana Ortega -famosilla no hace mucho por el falseamiento al alza de su currículo- se había comprometido a «defender con uñas y dientes» que el catalán siga siendo la única lengua vehicular de la enseñanza. De repente me sentí transportado de nuevo al hoy Palacio del Senado, donde el 29 de octubre de 1974 asistí como reportero al acto conmemorativo del XLI aniversario de la fundación de la Falange.
 

En presencia de Franco, reincorporado a la Jefatura del Estado tras su primera enfermedad grave, y de su efímero interino el Príncipe de España, el consejero nacional del Movimiento por Asturias, Francisco Labadíe Otermín pronunció un discurso que para mí -tal vez porque con su bigotito, su camisa azul y su corbata negra, el orador parecía un falangista disfrazado de falangista- continúa siendo la quintaesencia de aquel régimen.
 

«Yo proclamo aquí con energía dos verdades que no estamos dispuestos a someter a debate ni a consideración electoral», advirtió ardorosamente en el momento clave de su intervención. «Que ganamos una guerra para construir un nuevo Estado… y que defenderemos con uñas y dientes la legitimidad de una victoria que es hoy patrimonio de todo el pueblo español».
 

Supongo que si Mourinho, Guardiola o, menos verosímilmente, cualquier otro entrenador aupado a la cabeza de la tabla proclamara estar dispuesto a «defender con uñas y dientes» el liderato, también me acordaría de Labadíe Otermín. E incluso que si una mañana se me escapara ante la redacción, no lo quiera el libro de estilo, el propósito de «defender con uñas y dientes» la difusión de EL MUNDO en todos sus soportes, yo mismo me lo haría mirar. Pero es que en este caso la reminiscencia, además de fonética, va mucho más allá de la propia retórica de trinchera y parapeto.
 

Anticipando la línea argumental que luego haría suya el propio Artur Mas, Joana Ortega advertía que «la lengua forma parte de la columna vertebral de Cataluña como país y marca nuestra identidad como pueblo». Es decir, que la vicepapisa hablaba ex cáthedra, no de lo contingente, sino de lo dogmático. De algo que no sólo queda fuera de toda discusión, sino también lejos del alcance de los propios tribunales y el Estado de Derecho.
 

La conquista de la inmersión obligatoria no es fruto de una guerra, sino de los ingenuos pactos de la Transición -incluida una ley electoral que otorga demasiadas veces al nacionalismo catalán la llave del Gobierno de España-, pero su elevación al ámbito de lo intrínsecamente inmutable destila el mismo fanatismo totalitario que esgrimían los vencedores de camisa azul y boina roja.
 

Yo estaba allí aquella mañana de hace 37 años, recién regresado a España tras mi etapa como profesor en Estados Unidos, escuchando entre atónito y compungido cómo aquel fulano que había sido el gobernador civil más joven del régimen y era además veterano de la División Azul, planchaba como una apisonadora las esperanzas de los aperturistas del franquismo. Pero como no quiero fiarlo todo a mi memoria, recurriré a las crónicas no de los oficialistas Arriba o Pueblo o del ya juancarlista ABC, sino de un diario independiente como La Vanguardia Española, órgano de la misma burguesía catalana a la que sigue representando tras haber perdido el apellido.
 

Según La Vanguardia Española, «un político joven en su madurez sin otro título que el de la representación popular» había «explicado la trayectoria evolutiva del régimen ante su glorioso creador» en un salón que «adquiría un hermoso aire cívico» gracias a la proliferación de camisas azules. «Siete veces fue interrumpido por los aplausos el señor Labadíe Otermín en su discurso» -una de ellas la de «las uñas y dientes», claro- mientras «en la Plaza de la Marina Española el inmenso gentío estacionado prorrumpió también en aplausos de férvido homenaje» a la salida de las autoridades.
 

Total, que «la mañana que había amanecido de un gris plomizo, exultaba un limpio cielo azul, entre los verdores de los árboles. Una vez más, las palabras de José Antonio encontraban un eco de actualización importante». Y todos desayunaron como si tal cosa en Barcelona.
 

Entre tanto ditirambo, el cronista de La Vanguardia Española sólo dedicaba línea y media a señalar la ausencia en el banco del Gobierno del ministro de Información y Turismo, «al parecer, por luto familiar». El problema es que el difunto era él mismo, pues Pío Cabanillas había sido destituido esa mañana por el débil Arias Navarro a resultas de las presiones de doña Carmen y otras momias del círculo del Pardo que no soportaban ni el aperturismo político ni el destape erótico que el ministro toleraba en la prensa.
 

Fue sin duda el trasfondo de ese drama cocinado entre bambalinas lo que me dejó grabada aquella idea fuerza de «las uñas y dientes» que aún araña y castañetea desagradablemente en la memoria. Pero también su inesperada antítesis a través del gesto de un hombre que mientras los demás aplaudían una, dos… hasta siete veces, permanecía ostensiblemente cruzado de brazos en patente señal de desaprobación. Era el ministro de Hacienda y vicepresidente Económico Antonio Barrera de Irimo que esa misma tarde, en un arranque de dignidad personal sin precedentes en aquel entorno político, presentó la dimisión.
 

Las páginas de La Vanguardia Española de esos días no reflejan muestras de disidencia, ni siquiera de incomodidad. Vamos, que no era Cambio 16, Triunfo o Cuadernos para el Diálogo. Y no estamos hablando de la noche de los tiempos. El propio 29 de octubre se celebró en Barcelona un acto equivalente al de Madrid. Presidió el gobernador civil Rodolfo Martín Villa e intervino el consejero nacional del Movimiento Enrique Sánchez de León. Ambos serían pronto ministros con la democracia. Les rodeaban un sinfín de catalanes de pro. Al término del acto «el gobernador pronunció los gritos de ritual, entonándose el Cara al Sol que fue seguido por todos los restantes brazo en alto».
 

En 1974, hacía ya unos cuantos años que había desaparecido la censura previa. No se podía publicar todo, pero tampoco era obligatorio publicar nada. Hay que suponer pues que los editoriales que el rotativo barcelonés insertó aquel 31 de octubre y aquel 1 de noviembre reflejan bien la proverbial capacidad de adaptación al paisaje de la sociedad catalana. En el primero, se recordaba, a propósito de la Semana de La Mancha en Barcelona, que «el principal reto que tiene ante sí la política económica del país es el de reducir las desigualdades que se registran en los niveles de bienestar entre unas y otras tierras de España». En el segundo, se daba por hecho que el presidente Arias mantendría los mojigatos principios del llamado Espíritu del 12 de Febrero, «acogidos con esperanza en amplios sectores del país».

RubalCARA, embustero y payaso

Probablemente en ningún lugar de España cuajó de forma tan natural la estrategia del deslizamiento paulatino de una legalidad a otra, la mutación progresiva de la dictadura en democracia como en la Cataluña de Tarradellas y Pujol. Si algo ha caracterizado al nacionalismo de CiU, que ha terminado impregnando con matices tanto a Esquerra como a este PSC a la deriva con el que naufraga Carme Chacón, ha sido el pragmatismo: lo importante no era la velocidad a la que había que alejarse del punto de partida, sino la consistencia del asfalto en la carretera hacia el punto de llegada. Había que hacer el menos ruido posible en una sociedad acomodaticia y enemiga de aventuras, pero había que ir creando las condiciones para que el único proyecto colectivo imaginable terminara siendo la independencia. Ése ha sido durante tres décadas el papel de la política lingüística.
 

El hecho de que hasta el Tribunal Supremo, en la sentencia que lleva tratando en vano de aplicar, se refiera al catalán como la «lengua propia de Cataluña», demuestra hasta qué punto ha tenido éxito la táctica de ser moderados en todo lo demás y radicales en algo que parecía no crear incomodidad inmediata cada vez que el Gobierno de turno abdicaba de su responsabilidad y hacía una nueva concesión.
 

La Historia, la Literatura y, sobre todo, el sonido de la calle demuestran que Cataluña tiene dos lenguas propias, de ahí su riqueza, y de la misma manera que en el franquismo se la pretendía mutilar sojuzgando al catalán, ahora se la pretende mutilar eliminando al español de la enseñanza y la vida oficial. El bilingüismo ha pasado de ser una aspiración democrática a un obstáculo para la construcción nacional.
 

El fanatismo con rostro humano no deja de ser fanatismo. Las personas de timbre cordial y palabras razonables, dispuestas a transar en todo lo demás se vuelven intransigentes, se bunquerizan, según el léxico del tardofranquismo, cuando se trata de la lengua. Hace unos años Artur Mas ya nos sacó de nuestras casillas cuando dijo en un foro de EL MUNDO que el que quisiera enseñanza en español montara un colegio privado «como hacen los japoneses». Ahora pide que no le «toquemos las narices», porque el catalán es para Cataluña, lo mismo que el alemán para Alemania o el español para España. Es imposible ser más claro: en materia lingüística la Generalitat viene actuando como si Cataluña fuera ya un estado independiente, prefigurando así que pueda serlo un día, y por eso pone a los ciudadanos al servicio de la lengua y no a la viceversa.
 

El vergonzoso entreguismo de un gobierno socialista acoquinado por la magnitud del desastre que se le avecina no puede disimular que, como demostró EL MUNDO, sólo en las Islas Feroe -perdidas en las brumas del océano- y en Cataluña se priva a los escolares del derecho a estudiar en la lengua oficial del Estado. Sin embargo, incluso la timorata doctrina del Constitucional aplicada por el Supremo, que ahora trata de ejecutar el Tribunal Superior de Cataluña, pidiendo perdón por tener que hacerlo, les parece inadmisible a los camisas viejas de la inmersión obligatoria. ¿Que una parte de las materias se imparta en castellano? De ninguna manera. Y por eso exigen a los jueces españoles que saquen sus sucias manos de su sistema educativo.
 

Hoy, 11 de septiembre, los nacionalistas catalanes reeditarán sus fantasías anuales a base de discursos, ofrendas florales, senyeras al viento y falsificaciones históricas de forma equivalente a como lo hacían los falangistas cada 29 de octubre. Acudirán al Fossar de les Moreres junto a Santa María del Mar como se peregrinaba al Valle de los Caídos. Con la denuncia del «acoso» de los tribunales a la «llengua», el victimismo estará servido y por ende la radicalización del mensaje. Pero mucho me temo que, ni siquiera entre las filas de Unió, surgirá nadie capaz de cruzarse de brazos en señal de desaprobación y disidencia, como lo hizo hace 37 años quien hoy es mi vecino de inmueble en una plaza de evocaciones liberales en la arteria principal de Madrid.
 

Pese a ser uno de los hombres más capaces de su generación, Antonio Barrera de Irimo nunca volvió a la política. Cada vez que me lo encuentro en el portal, arrastrando con jovialidad sus problemas motrices de octogenario, me detengo a saludarle. Siempre decimos que tenemos que hablar y no lo hacemos nunca. Pero él sabe que yo sé; que nunca dejo de acordarme del ejemplo moral, de la fuerza inspiradora que su negativa a comulgar con ruedas de molino tuvo para quienes entonces nos levantábamos cada mañana con la rebeldía del himno de Raimon en la comisura de los labios: «No, jo dic no, diguem no. Nosaltres no som d'eixe món».

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  1. #33
    23/09/11 20:55

    Hablando de idiomas y herramientas Mi teléfono tiene una función de ajuste para reconocimiento de voz Ay 49 idiomas Entre ellos cuatro versiones de chino 9 versiones de inglés y 20 versiones de español pero no hay ni una opción que diga castellano catalán gallego o vasco.
    Sera que los coreanos de samsung no conoce nuestra constitución

    este comentario ha sido dictado no escrito

    idiomas como en español herramientas como el samsung galaxi

  2. en respuesta a Maois
    -
    #32
    21/09/11 22:34

    Hola Maois.
    Pues eso entendía mi amiga argentina.
    Y es muy culta.
    Que el español era el gallego, catalàn...
    Somos todos, al margen de ideas políticas...
    Hoy por hoy es así. Dentro de 20 años, ya verémos.
    Antes decían: " Dentro de 100 años todos calvos".
    Yo, cómo soy un alumno aventajado...Me quedan...¿ 20? para estar definitivo...
    Casi calvo ya estoy...
    Creo que era Cela...No me hagas mucho caso. Me suena...Que decía que no debería de llamarse español, sino castellano.
    Paso de política en internet. Pero tengo las ideas, mas o menos claras...
    En este tema, el del catalán etc...creo que hay que ser muy sensibles. Es un punto importantísimo. Hay personas que se sienten, digámos, ofendidas...Es así...
    Mi vecino del apartamento, es de Madrid. Qué horror... Cuándo me dijo que del Atlético, ya respiré algo tranquilo. Me entendió perfectamente.
    Quiero picar a Boswell, que es del Madrid, ja ja
    Bona nit.
    Enric

  3. en respuesta a herrador
    -
    #31
    21/09/11 19:46

    La constitución no nombra para nada el español. Dice que lenguas españolas son el castellano, catalán euskera, gallego. Es lo que dice y se entiende muy bien.

  4. en respuesta a herrador
    -
    #30
    19/09/11 19:58

    Pues no amigo Herrador.

    El británico es el que aprenden en el Colegio y el que practican durante un mes de Verano "in situ" con sus compañeros.

    Hablamos el americano, que es el nativo de su Madre y en el que por motivos de trabajo mejor me desenvuelvo.

    Y es que pensamos que cuanto más grande sea el abanico de variantes mas posibilidades tendrán de enriquecerse, y porque en el futuro siempre serán ellos -desde su propia libertad-, los que puedan elegir con cual se encuentran más cómodos al expresarse y comunicarse.

    Un abrazo.

  5. en respuesta a 7.......s
    -
    #29
    19/09/11 19:49

    Hola 7…S:

    Claro que no entiendes lo de las acepciones… pero es por mi culpa que me expreso fatal.
    Lo de las acepciones está fuera de contexto.
    Seguramente me ofusque, con la palabra herramienta que no me gusta para definir el lenguaje precisamente porque algunos la utilizan como arma y ése es el problema... como tú decías.

    No sé por qué lo dije ni en que estaría yo pensando.

    Saludos.

  6. en respuesta a Borodin
    -
    #28
    19/09/11 09:35

    Ya.....

    And, of course, you speak british english with them, don't you?
    And you don't see language as a tool....
    What a smart person are you, my friend!!

    X-(

  7. en respuesta a Borodin
    -
    #27
    19/09/11 01:46

    hola borodin, pues no entiendo lo de las acepciones, la verdad, estoy de acuerdo con todo lo que expones...un saludo.

  8. en respuesta a 7.......s
    -
    #26
    18/09/11 19:37

    Entiendo lo que me quieres decir amigo 7…S y estoy contigo, pero discrepo en alguna acepción. Me explico.

    En mi opinión, la Lengua no es una herramienta porque las herramientas se pueden utilizar: bien por la gente normal y los que saben utilizarlas, mal por los talibanes u ortodoxos y se pueden no utilizar.

    Y entonces surgen los problemas como así está ocurriendo.

    La Lengua simplemente es un vehiculo de comunicación, y personalmente sólo la utilizo como tal. Y sin tratar de imponer nada a nadie (Dios me libre) todos deberíamos hacer lo mismo.

    Con respecto al resto de culturas del Estado, a mí me encantan todas (sobre todo su gastronomía), motivo por el cual soy yo el que salgo todo lo que puedo y en la medida de mis posibilidades siempre intento adaptarme e ellas.
    Y con todas me entiendo, y me aclaro, y ellos conmigo. En cualquier lengua, hasta por señas y eso que no tengo ni idea del idioma de signos… o con la mirada, mira que te digo.

    Todo lo demás: SOPLAPOLLECES de cuatro “desfaenaos” (jejeje) que no tienen otra cosa que hacer, porque además seguramente no saben.

    Un abrazo.

  9. en respuesta a herrador
    -
    #25
    18/09/11 19:28

    Pues sí Herrador.

    Mira, mi Madre tiene 76 años y habla el Español pero mal. Muy mal.

    Yo, que tengo 46, como entre mis prioridades nunca han estado el trabajar para ningún organismo oficial, además de supongo por pereza, no sé escribirlo. Pero además muchas veces no entiendo lo que leo o lo que me dicen algunos, y por supuesto lo que hablan en la TV Autonomica.

    Así que, hace ya muuuuuchos años que salí del Bunker y ahora que mis hijos tienen 15 y 12 años siempre les hablo en Inglés porque es un idioma con el que seguro se entienden con casi todo el mundo entero.

    Ahora que me venga alguien a decir que soy menos Valenciano que él que gustosamente se lo intentaré explicar.

    Un saludo.

  10. en respuesta a Elfester
    -
    #24
    18/09/11 11:32

    Enric, asi es...un abrazo.

  11. en respuesta a Borodin
    -
    #23
    18/09/11 11:09

    Borodin, este tipo es alguien que esta envenedado por la picadura de la serpiente, una cosa es estar orgulloso de la lengua en la que aprendistes de tus padres y otra diferente es usar esa herramienta como arma, aquel que hace esto no deja de ser un cobarde, tenia una profe_amigo franciscano con hijos, que decia aquello de que las armas deberian de tener dos cañones "contrapuestos", he mantenido que en el resto de españa se deberian de estudiar todas las lenguas del estado, todas sus costumbres, todos sus ritos y toda su historia, he mantenido que la unidad territorial no puede imponerse a la unidad etica o moral, y eso solo es posible desde la no imposicion, la unidad no solo se confiere en virtud de una voluntad historica hay que seguir regando esa unidad con amor, como todas las uniones, y tal vez lleguemos a estar en comunion despues, la unidad es la forja de la victoria...esperemos que esto no se entienda desde una acepcion nacionalista y si como un acercamiento al advenimiento del ser humano...un abrazo....este es el reto.

  12. en respuesta a Maois
    -
    #22
    17/09/11 23:12

    Amic Maois.
    Lo de la lengua...
    Es ya algo, un tanto traumático...
    Siempre mis abuelos, mis padres, amiguitos...Siempre me han habládo, y hablo en valenciano.
    A mis 5, 6 años...Me fuí al cole.
    La profesora, en ocasiones se enfadaba conmigo...
    Que cara ponía...
    Una vez, ella fue inteligente...
    Y en vez de chillarme...Me preguntó...¿ Entiendes el castellano?...
    " No massa, no comprenc el castellà".
    No entendía para nada el castellano.
    No me gustába el castellano. Para nada.
    Era algo impuesto, pero no sabía nada de nada.
    Bueno, fue el principio...
    Después: " A mi me hable en cristiano". Me habláblan de usted...Ja ja...Con mucha educación...
    Tenía 12 años?...
    Que personas mas impresentables...
    Bueno, bueno...
    Soy moro. Salgo de moro...
    Ja ja ja
    Paso de política, pero que no me toquen mi lengua materna, o paterna, o abuelenga...
    Que no, que no...
    Aparte de estar vivo...Es una de las cosas, que me encanta...
    El valenciano, el catalán, y otras cómo el gallego, el vascuence...
    Besets

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