El viento

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EL VIENTO

30-04-11

Nos habían advertido, gente del campo sabia y entera, humilde pero rica de espíritu y verdadero y antiguo cariño:

Son muy gordas y preñadas nubes, allá en el horizonte del mar, donde los antiguos pensaban que se acababa el mundo, que primero traerán violentos y despiadados vientos, y luego vendrá una lluvia poderosa e incesada.

Ten cuidado, hoy no salgas al pueblo con el coche, y menos a tomarte unos gin tonics, que te conozco, que te pierden los gin tonics.

Bueno, quien nos lo dijo no lo afirmó así, pero quería decir eso. Qué sería la vida sin literatura, sin sueños.

Uno se amieda con tanta nube negra y gorda.

Las miras, y piensas: La que va a caer. Hoy no salgo con el coche, que además las escobillas no limpian bien.

En el verdadero campo, un milagro rodeado de verde y donde la codicia del hormigón todavía no ha llegado (y dedicaremos el resto de nuestra de vida para que jamás llegue, coño. Extorsionaremos, amenazaremos, mandaremos dar palizas, veremos de nuevo El Padrino para inspirarnos, pero jamás las sucias e infectas manos de los codiciosos y corruptos concejales y promotores violarán con cemento y ladrillo la sagrada tierra de nuestros antepasados, y casi la última tierra que vio nuestro padre, polvo enamorado, en esa terraza tan espectacular, y donde se pasaba horas pensando, soñando. Tendremos menos dinero, claro, por no especular, pero jamás faltaremos al honor y memoria y esfuerzos de nuestros muertos), es donde se siente la naturaleza en toda su potencia. Uno se siente débil, pequeño, nada.

Sacude el viento hasta los cimientos de nuestra pobre alma. Abandonamos la terraza, con la aprensión de que algo (una teja, lo que sea) nos pueda caer en la cabeza y nos vuelva  más idiotas de lo que ya somos.

Nos asustamos. Vaya: el señor viento se está pasando: ese mar rizado y erizado y de olas de cuatro metros da miedo. Caramba: que estamos en primavera, no en las galernas del invierno.

Incesado viento cesa, y entonces irrumpe, como un coro de mil voces y una orquesta de mil trompetas de plata, la señora lluvia: lenitiva, silenciosa al principio, brutal y atropellada después, nos regala una sinfonía de áureos sonidos.

Cesa todo, el viento, la lluvia, los ruidos insólitos y nunca antes escuchados, como si la casa de repente fuera una congregación de espíritus de muertos buenos.

Nada nos une más con lo que fuimos y somos (y seremos) que el campo, la naturaleza. Todo es perfecto y espontáneo, y obedece a un plan maestro infalible diseñado por Dios o como se llame.

Nos fusionamos con la naturaleza, y somos por fin nosotros, en un raro e inexplicable panteísmo.

El viento de Occidente no sólo es presagio de una lluvia cierta: sacude los árboles, hace llorar a sus hojas argénteas lágrimas de ozono y estrellas, estremecen todo el campo, aniquilan la ninguna polución que pudiera haber en el aire húmedo y casi visible.

Este viento nos penetra como rayo indoloro, nos convulsiona, nos exorciza, y expulsa de nuestro cuerpo todos los demonios, esos que a veces nos maltratan en malignas noches de duermevela.

El viento cesado nos deja el alma limpia y oreada, y con una sonrisa, comprobamos que entonces ya sólo nos acompaña el recuerdo dulce de nuestros muertos.

Qué vientos! Qué recuerdos! Qué muertos! 

  1. en respuesta a Boswell
    -
    #9
    03/05/11 20:29

    Bien, entonces a disfrutar que hay amenaza de atentado nuclear :P

    Llévate a la flia. y quédate un tiempo al resguardo del mar ;)

    Abrazos

  2. en respuesta a Argentum
    -
    #8
    03/05/11 03:35

    Ningún atrevimiento, querido.

    Le dejé ir,y me costó tiempo. Acaso demasiado. Tanto dolor!

    Ahora sonrío, y celebro humildemente, la vida que tengo.

    Está en mí, en todas partes, y así lo siento.

    Qué le vamos hacer.

    Un abrazo.

  3. #7
    03/05/11 00:51

    Ese aire en movimiento, tan leído... Es muy fuerte cuando nos viene de poniente. Recuerdo una noche, ya hace años que las tejas salían disparadas. Las persianas se doblaban. Nos levantamos un rato mi parienta y yo y nos pusimos en el sitio mas seguro de la casita. De pánico. Me asomé y ví los cipreses doblegarse, rendidos ante tal brutalidad. Al día siguiente, siguieron creyendo en Dios, por estar vivos.
    Eres libre para volar como el viento... Lo de las tejas, me ha hecho gracia ese sentido del humor.
    A mi me gusta el viento del este.
    Caminar por la playa, "solo". Ver las olas como si fueran caricias, tiernas, suaves, relajantes por la espuma. Escucharlas, como si fueran los latidos de su corazón. Respirar profundamente su olor íntima, tan femenina. Y volver a respirar cada vez mas fuerte para intentar llenarnos de vida,de su amor. Luego ya, cuando nos descubre su piel desnuda, vemos como se adorna con los reflejos de la luna.
    La playa... Me hace soñar...Ojalá fuese mi amante.
    Enric

  4. #6
    02/05/11 20:30

    Hola bOrwelito,

    Perdona mi atrevimiento, pero siento que te debes el relatar desde otro lado... y así, completar el círculo.

    Me refiero a que tú te animes a "ser mojado" por esa lluvia, también "ser llevado" por ese viento y "ser golpeado" por ese mar.

    Me asalta una frase que, sin duda, debo haber escuchado en algún enlatado hollywoodense...

    Just, let him go.

  5. #5
    02/05/11 19:50

    Cada cual tiene sus pensamientos,
    si en este artículo interpretas los tuyos
    no te los voy a criticar,
    tampoco estan nada mal.

    Un saludo

  6. en respuesta a 7.......s
    -
    #4
    02/05/11 18:25

    Un abrazo amigo.

    Tenemos pendiente un Feria de Abril (y otra juerga en Madrid. Ja, ja).

    A ver si el año que viene es más propicio.

  7. en respuesta a Boswell
    -
    #3
    02/05/11 18:15

    jaja, otros esperabamos que hablaras para hablar, cuando te despojas de esa poquita vanidad, escribes bien coño...un abrazo.

  8. en respuesta a desvelada
    -
    #2
    02/05/11 18:12

    Hola Desvelada:

    Gracias por tu precioso (y muy afortunado literariamente) comentario.

    Aunque no lo sepas, cuando pongo alguna de mis escasas "columnas líricas" (es que me da vergüenza, me siento cursi), lo primero que pienso es que la vas a leer tú, porque sé que te gustan.

    Pongamos que esta columna la he escrito y puesto para sólo la puedas leer tú. Los demás también, si quieren, claro. Internet es público. Demasiado público.

    Bon día, querida.

  9. #1
    02/05/11 13:05

    Qué sería de esta mañana de lunes gris y calmado que espesa hasta el aire (aquí contaminado), si no fuera por el viento que tan líricamente nos has relatado. Gracias.

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