Las manos

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LAS MANOS

11-09-10

 

Observando a los bebés muy pequeños, esos trozos de carne poco interesantes y muy molestos pero que tanto enternecen (y hasta enardecen) a sus madres, siempre nos fascinó  el momento en el que descubren sus manos.

El bebé, medio inmóvil todavía, tumbado boca arriba y tan sólo pudiendo mover sus piernas y su brazos, de repente se da cuenta que tiene unas cosas que se llaman manos, y durante mucho tiempo reflexiona qué son y para qué servirán. No sabe el tierno bebé que medio mundo está en sus pequeñitas manos. Por cierto: nunca hemos comprendido cómo las madres son capaces de cortar las uñas de las manos a los bebés. Un misterio. Jamás lo intentamos con nuestros hijos bebés, y por supuesto nuestra mujer nunca nos dejó intentarlo. Hizo bien.

Tenemos manos todo el día y no nos damos cuenta. Esto es como las mujeres y sus tetas, que en general no se acuerdan que las tienen. Puede pasar todo un día y hasta una noche, y la mujer se ha olvidado de ellas. Nosotros jamás nos olvidaríamos de nuestras tetas, si es que, por una rara mutación biológica, las hubiéramos tenido. En su lugar, tenemos unos muy masculinos pectorales que les vuelven locas. Ventajas de no tener tetas.

No tenemos conciencia de nuestras manos. Las damos por supuestas.

Una vez vimos un documental sobre el pie humano, al que también tendremos que dedicar una columna para que no se ponga celoso, que los pies son muy suyos: un poco quejicas porque tienen que soportar todo el peso de nuestro cuerpo y están siempre cerca del suelo, mientras que las aristocráticas manos están ahí arriba, bien cuidadas por su dueño. Son unas señoritas las manos, comparadas con el obrero y proletario pie. Como un día nuestros pies se sindicalicen y hagan una huelga, nos vamos a dar una buena leche.

Ese documental hablaba de las maravillas del pie, que es una máquina perfecta para caminar y correr después de millones de años de evolución. Decía el documental que con el tiempo perderemos el dedo pequeño del pie, porque ya casi no sirve para nada. Pues por nosotros que la evolución darwiniana lo quite ya mismo, coño, que cuando en verano nos cortamos las uñas de los pies (nosotros sólo nos las cortamos en verano, al igual que algunas mujeres sólo se depilan  las piernas en verano. Reconocemos que es un cochinada, pero si ellas lo pueden hacer, nosotros también), sudamos tinta (o sudor) para cortarnos la uña del dedo pequeño del pie. A veces nos cabreamos y tenemos miedo a cortarnos el dedo, y entonces es cuando decidimos ir a nuestra podóloga, a la que después de dejarnos los pies perfectos, como si fuéramos unos bebés grandes, le pedimos que nos masajee un poco los pies. Ella accede, porque es muy complaciente. Pero nunca ha accedido a darnos su teléfono móvil, porque dice que está casada. Pero qué tendrá que ver la velocidad con el tocino. Como si estar casado o casada supusiera ser necesariamente  fiel.

Basta. Estamos hablando demasiado del pie, y notamos que las que se están empezando a poner celosas son nuestras manos.

Las manos sirven para escribir, a mano o en un teclado de ordenador, que lo tenemos medio jodido del ímpetu que ponemos al escribir. Sirven para tocar un piano, algo muy difícil pero bonito. Siempre hemos pensado que los hombres que saben tocar el piano, tienen que ligar mucho. Las manos sirven para acariciar, o para pegar, para pegar  sellos queríamos decir, que nosotros somos unos hombres pacíficos. Sirven para construir cosas, para trabajar manualmente, e incluso sirven para el ocio, como hurgarte en la nariz, costumbre por cierto muy masculina y nada femenina. A lo mejor las mujeres son tan perfectas evolutivamente que no necesitan hurgarse en la nariz. Lo tendremos que preguntar.

Cuando estamos ociosos, que es casi todo el día, nos miramos las manos. Intentamos leer esas tres líneas que indican cómo va a ser nuestro futuro. Nosotros no vemos nada, y pensamos que eso de leer las manos es una trola de embaucadoras para sacar las perras a la peña supersticiosa.

Ahora nos ha dado por cuidar nuestras manos, poniéndonos una crema muy buena (y barata) del Mercadona, Deliplus. Nosotros es que somos muy del Mercadona y muy de la tienda del gourmet del Corte Inglés, aparente contrasentido que algún día intentaremos explicar.

Bueno. Se acaba el espacio de la columna y ya no podemos hablar más de las manos. No es que hayamos dicho gran cosa, pero algo es algo.

Las manos, o la extensión física de todas las potencias de nuestro espíritu. Joder: qué frases hacemos.

Vamos a ponernos un poco de crema en las manos, aunque luego tengamos que estar media hora soplándonoslas para que se sequen.

Qué cruz, esto de cuidarse las manos. Son unas señoritas las manos. 

  1. en respuesta a Borodin
    -
    #3
    16/09/10 23:11

    Hola Borodin.

    Sí claro, Hans Castorp es un personaje muy conseguido: su ingenuidad; su juventud; sus ganas de aprender de los dos sabios; su relación con su primo Joachim, que ése si estaba enfermo de verdad.

    Buen comentario y buena cita, Borodin.

    "La montaña mágica", o donde el tiempo se suspende, y donde siete años son un suspiro, o toda una vida, según se mire.

  2. #2
    16/09/10 18:08

    A mi me gusta Hans, el héroe de la novela. ¿Por qué? porque es el único protagonista al que las experiencias vividas le elevan en vez de hundirle. Hans Castorp, un hombre que dedica siete años a combatir una enfermedad inexistente, donde es capaz de liberarse, y crece espiritualmente para finalmente morir en las trincheras de la 1ªGM. “Las aventuras de la carne y del espíritu, que han elevado tu simplicidad, te han permitido vencer con el espíritu lo que no podrás sobrevivir con la carne”, así lo cuenta el Autor.

    Entonces decidí refugiarme en el jardín de Epicuro, que la disputa del poder la ocupen otros, los que quieran, quienes se maten entre sí, y nos dejen en una Torre de Marfil como enfermos, leyendo y disfrutando del Amor, de la explotación, de la avidez por el poder y la conversación con los amigos.

    Y lo mas importante: de los hijos, esos que no han descubierto las manos pero cuando les das un dedo: “TE ATRAPAN”.

  3. #1
    15/09/10 22:19

    Las manos son más estéticas. Son mas para acariciar, pintar, escribir, firmar para pagar a Hacienda, cambiar de canal, cocinar y mas cosas que mi sentido del pudor no me permite comentar.
    El pie es mas feo. Creo que nunca me ha gustado ningún pie de ninguna mujer. Nunca bebería cava en un zapato, aunque fuera muy guapa. Primero, porque el cava no me gusta, y segundo, porque hay que estar muy salido. El que lo hace, nos rebaja a los hombres ya bastante denigrados a unos niveles... No se que niveles... Pero es una asquerosidad.
    Los mios son revolucionarios, cada año se declaran en huelga y se niegan a trabajar. Pocos días eso sí. Pasan de política. Mi amigo,me decía, córtatelos. Era un cachondo.
    La vida hay que tomarla así, con sentido del humor.

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