Repsol ¿una nueva oportunidad?

 

Desde que Repsol salió a cotizar hace más de veinticinco años, no ha dejado de recibir críticas por parte de la comunidad inversora, críticas que en muchos momentos ha llegado a lastrar con fuerza su cotización. Primero se decía que era apenas una compañía que se dedicaba al refino y que sus instalaciones estaban obsoletas y anticuadas, luego se dijo que no tenía ninguna experiencia a la hora de realizar exploración, más tarde que buena parte de su negocio estaba balanceado hacia Latinoamérica y siempre que era “una petrolera sin petróleo”.

A esas críticas, la compañía siempre ha contestado con hechos: Sus instalaciones dedicadas al refino son de las mejores y más rentables del mundo, cuando ha dedicado recursos a la extracción ha sido capaz de identificar yacimientos entre los más rentables del mundo, y cuando se encontró con una “patata caliente” como YPF, salieron airosos, y no sólo “salvaron los muebles”, sino que generaron liquidez suficiente como para, meses después, realizar una inversión que debería de cerrar definitivamente muchas bocas: la compra de la canadiense Talisman.

Pero no, una vez más no lo lograron, ya que, aunque los términos de la compra cuando se plantearon parecían muy buenos, el crudo inició un vertiginoso descenso en su precio que le llevó a mínimos históricos, arrastrando a las cotizaciones de todas las empresas del sector no siendo Repsol una excepción. El precio de sus acciones llegó a tocar los 8 euros, niveles no conocidos desde el año 2009, cuando la crisis arreciaba con mayor fuerza, e inferiores  a los mínimos de 2012, en los momentos – ya lejanos – del conocido como “suelo de Draghi”.

Una vez más desde Repsol se pusieron “manos a la obra” y en octubre de 2015 presentaron un Plan Estratégico, que tras ser muy cuestionado en los primeros momentos, parece haber sido capaz de “volver a dar vida” a la compañía, que ha pasado de recibir rebaja tras rebaja de las firmas de análisis, a ver como ahora muchos se plantean subir sus precios objetivo e incluso incluir sus acciones en sus carteras modelo.

Y es que los resultados presentados para el primer trimestre de 2016 podemos calificarlos de espectaculares, recogiendo en sus cuentas los rendimientos de las políticas de reducción de costes, las sinergias y eficiencias que se empiezan a mostrar después de la integración de Talisman, y sobre todo el excelente resultado obtenido de la actividad de refino, que no en vano, genera el 60% de su EBIT, todo ello sin aumentar su endeudamiento y en un entorno de fuertes bajadas del precio en el crudo y en el gas natural.

A corto plazo las cifras de Repsol deberían seguir mostrando mejoría, gracias a la estabilización en el precio del crudo, a la contención de las inversiones en exploración y a la posibilidad de reforzar su estructura de capital a lo largo de 2016 al permitir la actual situación de los mercados financieros la emisión de bonos híbridos en condiciones muy favorables.

En los consensos de mercado que seguimos, ya hemos comenzado a ver cambios de recomendaciones y mejoras en la valoración de la multinacional española, y ya se empiezan a manejar cifras en el entorno de los 15 euros por acción.

Si desde un punto de vista fundamental pensamos que Repsol ya ha pasado por lo peor y que ya sólo le queda seguir mostrando su capacidad de recuperación, desde el punto de vista técnico, pensamos que el panorama es también bastante positivo.

 

 

Hace menos de un año, en julio de 2015, vimos como el valor inició un sesgo bajista, perdiendo los 16 € y llegando a su nivel mínimo en el año en los 10 €, coincidiendo con su salida del índice Eurostoxx 50.

Aunque a principios del 2016 parecía que Repsol podría estarse moviendo en un rango lateral, un nuevo recrudecimiento en la bajada de los precios del crudo, volvió a lastrar su cotización, llevándola a los mínimos anuales en 7,96 € y afectando además a la cotización de Sacyr (que mantiene un 7,8% en la petrolera).

El siguiente mínimo a tener en cuenta, lo encontramos a inicios del mes de abril, cuando su cotización se fue a los 9 € coincidiendo con la parada técnica que se produjo en su planta de Cartagena.

Estas tres fechas se reflejan en el gráfico formando un H-C-H invertido bastante claro, figura alcista en análisis técnico, que llevaría a Repsol a retomar la senda hacia los 16 € abandonada el ya pasado mes de julio.

 

 

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